(Máscara de Ecuador)

Poco a poco, la excepcionalidad causada por la pandemia del COVID-19 va dejando paso a la ‘nueva normalidad’ que se parece bastante a la antigua, con las prevenciones de mascarillas y distancias prescritas por los entendidos. El Museu da Marioneta de Lisboa abrió ya el 26 de mayo la exposición dedicada a Tim Burton que se alarga hasta el 4 de octubre de 2020 (ver aquí) y desde el 2 de junio se puede visitar también, de modo presencial, la exposición permanente.

Y es precisamente en la exposición permanente donde se han incorporado una nueva selección de máscaras de América Latina pertenecientes al legado de Francisco Capelo. Esta presencia forma parte de una operación On Line que envuelve a varios museos de Lisboa:Museu da Farmácia, Museu da Marioneta, Museu da Ciência da Universidade de Coimbra, Museu do Oriente e Museu Nacional de Etnologia, titulada Un Mundo de Máscaras (ver aquí). Esta exposición virtual se inauguró el 18 de mayo para celebrar en Lisboa el Día Internacional de los Museos 2020.

Será en el Museu da Farmácia de Lisboa donde se podrá visitar, de forma presencial, su parte correspondiente de la exposición a partir del 7 de julio.

He aquí la explicación de las máscaras expuestas con algunas imágenes de las mismas:

COLEÇCÃO IBERO-AMERICA
(Colecção Franscico Capelo / Museu da Marioneta)

En las culturas iberoamericanas, la diversidad de tradiciones de las civilizaciones precolombinas se mezcló de manera única con las costumbres de la religión cristiana.

Acompañadas de música y bailes, las máscaras iberoamericanas son la identidad y la expresión cultural de un sincretismo cultural y religioso incomparable, que solo podemos entender cuando observamos las civilizaciones que existían antes de la llegada de los europeos, como los mayas, los aztecas y los Incas.

La riqueza y singularidad de estas tradiciones contribuyeron a su clasificación, por la UNESCO, como patrimonio inmaterial de la humanidad.

El ritual en honor a la Madre Tierra, o Pachamama, es una de las ceremonias más antiguas de América Latina: Perú, Bolivia, Ecuador y Colombia, son algunos de los países que le rinden homenaje.

El culto sobrevivió a la colonización española y cruzó fronteras; sin embargo, los rituales variaron, tomando diferentes formas y enriqueciéndose con los legados culturales, históricos y sociales de las diferentes comunidades.

PERÚ

Asociada con la “Pachamama”, la fiesta de la Virgen Candelaria es la máxima expresión del sincretismo religioso y cultural del PERÚ, con misas, procesiones y bailes con máscaras que le rinden homenaje.

Cada baile tiene su significado, aunque todos son una mezcla de tradiciones precolombinas, costumbres afrodescendientes y prácticas católicas impuestas por los europeos.

Uno de los momentos principales de la fiesta es la diablada, un baile con máscaras que representa la lucha entre el bien y el mal y un símbolo de la resistencia de los pueblos a la imposición de la religión católica.

BOLIVIA

En Bolivia, las diabladas también son comunes, aquí en la época de la Virgen del Socavón. Las máscaras de esta tradición han evolucionado y ahora son composiciones muy elaboradas donde las “cuatro plagas” -víboras, lagartos, ranas y hormigas- siempre están representadas.

El desfile de estas máscaras dura hasta 20 horas.

ECUADOR

En ECUADOR, las máscaras de diabladda están hechas de yeso y papel maché y tienen cuernos y dientes reales de diferentes animales (cabras, toros, corderos, ciervos). Los colores predominantes son el negro, que simboliza la oscuridad, y el rojo, que simboliza el infierno.

El rojo es también el color dominante de la ropa de aquellos que “desfilan”. La ropa está adornada con flecos en tonos negros, amarillos, verdes y azules.

MASCARAS DE COLOMBIA

En COLOMBIA, el Carnaval es el festival pagano que mejor sobrevivió a la superposición de los rituales cristianos.

La fiesta está protagonizada por bailes populares, como el baile del torito y el baile de los congos, que simbolizan el triunfo de la vida sobre la muerte, en una especie de ritual animista.

MÁSCARAS MÉXICO

En MÉXICO, por otro lado, la muerte tiene un significado único: la vida y la muerte no son antagónicas, sino fases del camino de la vida humana. La creencia en la continuación de la vida después de la muerte y la creencia de que las almas viajan desde el mundo de los muertos y se comunican con los vivos apoyan la forma particular de sentir y vivir la muerte en México.
La celebración del Día de los Muertos solo se puede entender cuando nos sumergimos en los rituales de las civilizaciones precolombinas.

Estos rituales se incorporaron al culto católico, mezclando formas de devoción y dando lugar a una celebración única. Las Máscaras celebran no la muerte sino la vida de los antepasados ​​de una manera feliz y divertida, mezclando lo sagrado y lo profano.