Marioneta de Pepe Otal

Marioneta de Pepe Otal. Foto de Jesús Atienza.

Nace Titeresante hoy, jueves 1 de marzo de 2012, con deseos de quedarse y, a la vez, de evolucionar como evolucionan todas las cosas que nacen en las redes de Internet. Una revista de títeres que quiere hablar de todo lo que tiene que ver con este género teatral tan concreto como amplio y rico. Y lo hará desde sus tres portales que se reflejan y se complementan entre si: Putxinel·li en catalán, Titeresante en castellano y Puppetring en inglés.

Hablar de Títeres hoy es hablar también de Teatro Visual y de Teatro de Objetos, de espectáculos que juegan con la duplicación de la imagen y del cuerpo del actor sin límites técnicos ni conceptuales, es hablar de ópera, de musicales, de teatro experimenhtal, de grandes espectáculos, y también de obras para los más pequeños.

Hay también museos, escuelas, centros de documentación, especialistas y los Festivales que tanto han hecho para el cultivo y el mantenimiento del género. Debemos mencionar aquí la apuesta a ciegas que han hecho por nuestro proyecto entidades como el TOPIC de Tolosa y su festival Titirijai, el Museo de la Marioneta de Lisboa, el Instituto del Teatro de Barcelona, el Poble Espanyol de Barcelona y su TOT Festival y el Institut Ramón Llull.

Alrededor de los títeres encontramos tradiciones centenarias que nos han llegado muy vivas. Y, muy cerca del género, están los pesebres en movimiento, o las fiestas paganas de gigantes, cabezudos, mascaradas, calaveras, diablos y dragones que sacan fuego. Ritos que nos hablan de imaginarios colectivos de raíces antiquísimas. De todo eso quiere hablar Titeresante.

Hoy vivimos en España, en los países de Iberoamérica dónde se habla el español y el portugués, y de un modo general en toda Europa, un momento de extraordinaria creatividad. Existe una nueva generación de jóvenes artistas y titiriteros que están llevando el género a unas cotas de altísima calidad. Desde los años setenta, cuando se vivió el resurgir del género de los títeres en Europa, nunca se había visto semejante irrupción de nuevos valores y nuevos usos de los lenguajes visuales en el mundo entero. La razón es clara: el teatro de títeres, entendido en su más amplia acepción, satisface como ningún otro lenguaje escénico las necesidades expresivas del siglo: abordar la complejidad desde la síntesis del arte. A más complejidad, más necesidad de síntesis. Pero una síntesis capaz de hablarnos de lo complejo sin reduccionismos ni empobrecimientos conceptuales. Los objetos y la multiplicidad figurativa de la representación nos ofrecen esta posibilidad. Por eso el arte de los títeres se enriquece con la llegada de creadores procedentes de disciplinas muy distintas entre si, técnicas unas, pertenecientes a las viejas escuelas artísticas otras, o bien del teatro actoral o de la robótica pura y dura.

Una realidad de renovación y de esplendor que desde Titeresante queremos acompañar y apoyar, mostrándola junto a sus dos portales hermanos. Tres revistas en una que esperamos nos abran al mundo, con una estudiada articulación de lo local con lo global.

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