Acaba de salir el último número, el 11 correspondiente al año 2017, de Fantoche, la revista de Unima Federación España que coordina Joaquín Hernández junto a una comisión formada por Adolfo Ayuso, Jesús Caballero, Francisco J. Cornejo, L. Fernando de Julián, Santiago Ortega, Ramón del Valle y el mismo Joaquín Hernández. Una revista que ya hace años llegó a su mayoría de edad con la publicación de interesantísimos trabajos de todo tipo que intentan hablar del teatro de títeres contemporáneo y sobretodo de la historia de los títeres en España y Latinoamérica.

Fantoche es una revista de papel que reciben todos los socios de Unima Federación España y que se puede comprar también en algunas librerías teatrales y pidiéndola por correo a Unima Fed. Esp. Todos sus números, una vez pasado un año de su publicación, pueden descargarse en archivo pdf aquí.

El presente número  se inicia con una editorial firmada por Ramón del Valle Vela, que es en realidad un alegato a la Libertad de Creación, un principio básico de nuestra profesión, no siempre visible dadas las múltiples cortapisas y los condicionantes que nuestra sociedad impone a la práctica artística, sometida como todo a las leyes del mercado. Ramón del Valle desgrana una suma de disquisiciones de enorme interés sobre la cuestión, a modo de invitación a reflexionar sobre esta compleja casuística.

Luís Fernando de Julián aborda los 40 años de la Tartana, el aniversario de la histórica y emblemática compañía de Madrid (ver aquí), con un detallado y muy bien documentado recorrido a su trayectoria, iniciada en los años setenta por aquellos cuatro pioneros discípulos de Paco Peralta, a saber: Juan Muñoz, Carlos Marquerie, Juan Pablo Muñoz Zielinski y Carlos Lorenzo.

Marionetas de La Tartana.

Nos encontramos a continuación con un importante artículo de Adolfo Ayuso, titulado ‘Entre lo Antiguo y lo Moderno’, en el que se atreve a introducirse en uno de los más complicados y resbaladizos temas sobre los títeres, como es el que se refiere a la nomenclatura de las distintas técnicas y modalidades existente, situándolas en el contexto histórico que les corresponde. Un ejercicio que el de Zaragoza emprende llevado por la necesidad de desbrozar estos terrenos siempre confusos, con los que tiene que lidiar en su labor diaria como historiador y pensador de los títeres. Un artículo que seguramente está destinado a sentar cátedra en el asunto, estableciendo unos criterios a los que subscribirse a partir de ahora cuando entremos en estos temas de clasificación. Pero ‘Definir es previo a clasificar’, dice en un momento dado, tras lo cual procede Ayuso a poner los puntos sobre las íes con la paciencia del santo y el rigor del científico. Insiste Ayuso en su idea de que no hay técnicas antiguas y técnicas modernas, pues la realidad nos muestra como cualquier tipo de títere puede aparecer en el más vanguardista de los montajes o en el más clásico. Un artículo que por sí mismo  bastaría para llenar la revista de Fantoche, tal es la dimensión y la importancia de su empeño, al que todos los titiriteros deberíamos estar agradecidos.

El apunte de Joaquín Hernández nos habla en su ‘Mirada’ sobre lo Transversal, a partir de una experiencia personal y poética.


Rey Fernando Vera García habla en su artículo ‘De cómo los títeres se volvieron niños de verdad: los muñecos en la Ciudad de México durante el siglo XIX’. Unas investigaciones siempre muy bien recibidas, al ser poco lo que sabemos de esta parte de la historia de los títeres. Y sorprende que en realidad, ‘se sepa tanto’ sobre la misma, gracias a investigadores como Vera García, que analiza documentos y testimonios para desvelarnos un panorama muy rico de muchos teatros, salones y jacalones, con curiosas obras de títeres que acabaron llamándose así aún sin hacerse con títeres, substituidos éstos por niños. Un mundo de exuberante complejidad al que el artículo nos introduce sabiamente.

Marionetas del Museo Alfín Rosete Aranda.

Fantoche se centra luego en la increíble colección de carteles del Teatro Polaco de Ángel Facio, reconocido director de Teatro, creador de la histórica compañía Los Goliardos (en 1968), quién tras varios años de estancia en Colombia, Cuba, Oporto y Polonia, dirige actualmente la Fundación Goliardos.


Moreno Pigoni, titiritero y educador italiano afincado en Madrid, explica en un hermoso texto su trayectoria con los títeres y con la pedagogía, para centrarse en el tema que indica el título del artículo: ‘El títere como herramienta de intervención social y pedagógica’. Un nuevo valor al alza de los títeres en España que este verano impartirá un curso en la Escuela de Verano de Unima Federación España en Cuenca (ver aquí).

Moreno Pigoni con dos títeres.

Del académico, escritor y filólogo Antonio Rodríguez Almodóvar, considerado como ‘El Hermano Grimm Español’ por un reconocido periódico alemán,  es el texto que Fantoche publica a continuación titulado ‘El papel de la mujer en los cuentos populares’. Un texto que sitúa el tema de un modo claro y preciso, advirtiéndonos de que tras el estereotipo de que los cuentos populares son básicamente misóginos, en realidad hay una presencia femenina presente no sólo en muchos de los archiconocidos cuentos, sino también en muchos otros menos conocidos precisamente por la importante presencia femenina que tienen. Por ejemplo, la existencia de Cenicientos al lado de las Cenicientas, cuentos como ‘Blancaflor, la hija del Diablo’, ‘La flauta que hacía a todos bailar’ o ‘La niña que riega la albahaca’.

Portada del cuento Blancanieves (Madrid, Saturnino Calleja).

Nos encontramos luego con un texto de la titiritera y estudiosa británica Cariad Astles, un interesante investigadora que amén de dar clases en la Universidad de Londres, es también Presidenta de la Comisión de Investigación de Unima Internacional. Astles, además de hablar perfectamente el español y ser medio catalana, al haber vivido en Cataluña muchos años, es una persona muy comprometida con la nueva creación titiritera contemporánea, de ahí que en su texto nos hable de la dirección de escena en el teatro de títeres, con el sugerente título ‘La madera y la catarata’, una imagen poética que busca explicar ‘la tremenda  fuente y el flujo de energía que se precipita y se centra sobre un material inanimado; un material que, sin embargo, conserva huellas y recuerdos’. El texto se puede leer también en inglés en la revista International Puppetry Research.

Imagen de Scrooge. Teatro Taptoe (Bélgica). Títeres, guión y dirección: Luís Zornoza Boy. Fotografía de Luk Monsaert.

Termina Fantoche con un precioso artículo titulado ‘Las Marionetas Furiosas’, homenaje al escritor de teatro y académico Francisco Nieva, fallecido en 2016, a cargo de Adolfo Ayuso, quién ensalza la figura de un autor siempre muy cercano a las marionetas. Destaca Ayuso las reconocidas influencias que tuvieron en Nieva autores como Jarry, Valle-Inclán, Artaud o Kantor, así como su interés por la teorización de Gordon Craig sobre la Supermarioneta, y dice en un momento dado: ‘Nieva era un enamorado de la carne de los actores, pero se removía en su asiento cuando esa carne no funcionaba como el magnífico muñeco que él había soñado’.

Boceto de Nieva para la escenografía de ‘Es bueno no tener cabeza’ (Primer Acto, 132).

En el texto, Ayuso repasa la relación que tuvo, directa o indirectamente el autor teatral con los títeres, que fue mucha y larga, así como su amistad con el titiritero Jaime Usano (1943-2011), quién llegaría a estrenar la obra ‘Aventurillas menudillas de un hijito de puta’ para títeres de guante de estilo cachiporrero. Dice Ayuso: ‘Escrita con el tono y el ritmo literario que requieren los títeres de guante más canallas y cañeros. Este estreno mundial tuvo lugar en agosto de 1991 en el modesto Teatro Permanente de Títeres del Retiro, regentado por el fantástico Francisco Porras. Seguro que Jaime Usano la resolvió como pudo, sin medios, con más voluntad que arte, pero ahí quedó’. Por lo visto, y según sigue contando Ayuso, ‘Años más tarde la estrenaría el Teatro Arbolé (1994), con una fiel producción de los personajes, construidos en látex por Iñaki Juárez y pintados por Helena Millán, y con una excelente escenografía, en la línea de un moderno expresionismo alemán, del pintor y cocinero Germán Díez’.

Y termina Ayuso el artículo y el Fantoche con las siguientes palabras: ‘Ya no podemos animar a Francisco Nieva pero sí, desde esta profesión y este arte teatral, darle las gracias. ¡Adiós, maestro!’.

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