Ha visitado Barcelona estos días para actuar en La Puntual la compañía de Huesca Trapusteros Teatro, con el espectáculo ‘Los Cuentos del Otro’. Hemos dicho de Huesca, porque Marcos Pena, el titiritero del grupo, es de ahí, pero en realidad se trata de una compañía internacional que estuvo muchos años en Ecuador, luego en Brasil y en estos momentos reside en Évora, Portugal. También porque el segundo miembro de la compañía, Izabela Brochado, es brasileña, cantante e investigadora de los títeres, una gran conocedora del mundo del Mamulengo, el títere popular del Brasil.

Trapusteros Teatro
Marcos Pena y Izabela Brochado, con Pancho y Pepino.

El espectáculo que han presentado en La Puntual es de factura popular, con un músico, encarnado por Izabela Brochado, que introduce la acción y separa las escenas con canciones y una guitarra, y un titiritero que actúa dentro del retablo, aunque a veces se le ve, antes, durante y después de la función. El personaje principal se llama Pancho, un negrito que vive con su mamá en una casa del país de los títeres. A Pancho le gustan dos cosas: bailar y leer. En efecto, para llamarlo, nada como entonar una canción con buen ritmo para que salga de inmediato. Pero una vez en el escenario, descubrimos que leer es su máxima ilusión. Por eso tiene un gran libro en el escenario.

Y aquí es donde entra el elemento mágico y titiritero del asunto, pues descubrimos en seguida que nos hallamos en el reino de la imaginación, donde los personajes de los cuentos entran y salen del libro donde se hallan escritos, siendo uno de ellos, Pepino, expulsado de su lugar habitual. Sacado del libro, no tiene  más remedio que interactuar con los seres que pueblan el mundo circundante, los títeres que habitan en el retablo.

Trapusteros Teatro
Pancho.

Con esta cabriola de la imaginación, Marcos Pena se mete rápidamente al público en el bolsillo, haciendo pasar a Pepino de un cuento a otro, mezclando historias y personajes, como el Lobo de Caperucita Roja, o el Caballero que va a salvar a la Princesa. Se trata de una gimnástica que busca activar los músculos de la imaginación, preparando de este modo a los niños -y de paso, a los mayores- al mundo del futuro -y del presente- en el que semejantes saltos de la mente son el pan de cada día.

Es bonito ver cómo los personajes salidos del libro de cuentos se bastan en sus necesidades materiales con los dibujos que Panxo les va haciendo sobre el papel: ¿tiene hambre?, le dibuja un bocadillo o un plato de lentejas o un bistec de vaca, ¿quiere sal?, le dibuja puntitos en la hoja. ¿Tiene sueño?, aquí está la cama, con su manta y el cojín. La imaginación fuerza la realidad y la crea. Metáforas de un mundo por venir, en el que la creatividad será lo que más importe.

Trapusteros Teatro
Pancho y su mamá.

Marcos Pena maneja muy bien sus títeres, con voces seguras, precisas y bien diferenciadas. Pero quizás donde más sobresale su arte sea en las pequeñas improvisaciones llenas de gracia, con gancho para los niños pero sobre todo para los mayores, demostrando un conocimiento y un dominio sólido del oficio. Y mientras los títeres entran y salen de la boca del retablo giratorio, la voz alegre y contagiosa de Izabela Brochado envuelve al respetable con la melodía hechizante del brasileño, lengua que parece hecha para ser cantada, más los agradables sones de la guitarra.

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