Hace ya dos meses publicamos la primera entrega sobre el taller de creación dirigido por Claudio Hochman y oraganizado por UNIMA Valencia. Pues bien, ahora podemos seguir hablando de este proceso. El Laboratorio ha seguido su curso y los participantes se las tuvieron que ver con las primeras dificultades del proceso creativo. Estas notas son reflexiones sobre la evolución del mismo al mismo tiempo que una crónica, pero sobre todo son una herramienta útil para todo creador: ahi están algunas trabas y algunos posibles ejercicios para superar problemas recurrentes o para enfrentarse a la creación.

laboratorio

Claudia Ilari.

1. Conclusiones impersonales

No voy a contar como va cada proceso. En realidad sí voy a contar pero sin personalizar. Creo que cada compañía debe preservar su espacio de privacidad en la búsqueda. Dentro del Laboratorio las puertas están abiertas y todos ven los trabajos de todos, pero me sentiría un espía si develara los secretos. Eso no quiere decir que no cuente, porque creo que tanto al público como a los colegas pueden servirle o interesarle los vaivenes de los procesos creativos. En este caso no es importante quien lo hace sino cómo lo hace.

2. Del primero al segundo

Este fue nuestro segundo encuentro de Laboratorio con seis compañías de Unima Valencia que se desenvuelve durante siete meses. En el primer encuentro se habían planteado expectativas, contado deseos, tratando de hacer puntería para definir el punto de partida de cada proyecto.

Cada uno se fue a su casa con la cabeza dando vueltas, pero con un camino marcado, con tiza, posible de ser borrado, pero al menos todos vieron una luz, una rendija, una posibilidad.

Yo le tenía miedo al segundo encuentro. Suele ser el más difícil, como la segunda función de un espectáculo. En el primero domina la adrenalina, hay mucho miedo mezclado con entusiasmo, se descubren muchas alternativas. En el segundo aparecen los cuestionamientos: ¿Será que estoy en el camino correcto, no la estoy “pifiando” y terminaré perdido?

En este segundo encuentro hubo de todo.

3. Primera frustración

Hubo alguien que llegó desesperado, con ganas de tirar la toalla. Falta de ganas, susto, motivación cero. Lo primero fue detectar las razones que motivaron el desaliento. No voy a contar todas. Sólo detenerme en una: la dificultad. A veces cuando el trabajo es muy difícil en vez de ponernos pilas nos desmoralizamos. Creo que la frustración puede ser un buen método constructivo, pero cuando la frustración aparece en exceso puede ser muy perjudicial. Tratamos de encontrar las claves para que la motivación vuelva. El trabajo en solitario puede ser desalentador. No tener nadie que nos ayude, que nos asesore en aspectos que nos cuesta manejar. Rodearse de “especialistas” que nos alivien la tarea puede ser una buena salida. Plantearse objetivos precisos y realizables también puede contribuir a facilitar el camino. Sólo digo esto por ahora. Cuando el trabajo avance, veremos si este tropiezo sólo fue un tropiezo, si se transforma en caída o, y ese es mi deseo, puede ser plataforma para un gran salto.

4. El corazón abierto

Hay quien critica las obras autorreferenciales, aquellos artistas que ponen en sus espectáculos aspectos de su vida. Yo creo que de alguna manera todos hacemos eso, sólo que algunos lo disimulan mas, lo encubren, lo disfrazan o le dan una vuelta tan poética que para descubrirlo tenemos que ser adivinos. En uno de las propuestas del Laboratorio estamos trabajando sobre material sensible, es una operación a corazón abierto, se están dejando las tripas en el escenario y yo creo que eso se va a agradecer. Esto no quiere decir que los otros trabajos no sean intensos, verdaderos o profundos, sólo que, cuando alguien tiene la valentía de desnudarse en el escenario (y no estoy hablando literalmente) y transformar pedazos de su vida en pequeñas preciosidades escénicas produce, de este lado, una agradecida conmoción. ¿Y los títeres? Hay títeres y objetos y los habrá más.

5. La simpleza

En uno de los trabajos les propuse borrar toda historia, toda lógica, no partir de lo narrativo. Fue difícil al principio. Romper vicios y maneras establecidas, y más cuando han funcionado y nos son propias, es tarea complicada.

Pero el avance en este segundo encuentro fue maravilloso. Sobre todo porque dejaron que el personaje hable, que se exprese por sí mismo, no fue un autor a pensar: este personaje es así y hace esto, la historia comienza aquí y pasa esto. Ahora el que hace es el personaje. Él es que manda. Los actores están a su servicio, de cara descubierta, actuando sin actuar. Y el humor llega, se instala, pero no analizaremos ahora porque, lo dejaremos venir y luego, más tarde,  haremos un análisis sobre lo sucedido.

6. Todo dentro de sí

Me gusta cuando cuestiono y pierdo. Me gusta cuando cuestiono y gano. Aposté en un trabajo por una concepción y resultó. Dentro de esa concepción me propusieron un recurso que contado no me entusiasmó. Igual, le dije que lo pruebe. Y me sorprendió gratamente cuando el recurso funcionó. A los participantes les exijo el entrenamiento de la humildad. A mí también.

jantar

7. Antes o después

Cada proyecto precisa de una metodología diferente. En uno de los trabajos presentaron parte del texto. Les propuse que me lo muestren actuando. El trabajo tiene dos planos. Teatro dentro del teatro. Habían escrito los “cortes”, los momentos en que entraban y salían de la “obra” pero eso no funcionaba. Les propuse que trabajen sólo sobre el texto teatral y luego que las interrupciones nazcan en los ensayos. Creo que será el camino adecuado. Y tienen que construir, aunque sea una maqueta provisoria. A veces, contar con los materiales puede ser determinante.

8. La “soportabilidad”

En uno de los trabajos propuse trabajar sobre la “soportabilidad”. Que significa esto? El espectador tiene que aguantar, intentaremos no hacer concesiones, vamos a obligarlo a estar atento, a pensar, a imaginar. Contamos con su complicidad pero tenemos que estimularlo para que nuestro objetivo se cumpla. Pero por otro lado no podemos generar tedio o distracción en el espectador. Huir de los fuegos de artificio, centrarnos en el relato, confiar en él y apostar por la inmovilidad del objeto, buscando formas, ritmos, contrastes que contribuyan al interés por lo que se está contando. Sera un buen desafío.

El próximo mes sigo contando.

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