(Imagen de ‘La selva sin amor’, de la cía. La M´áquina Real. Foto compañía)

Continuamos con las crónicas del Congreso anual de Unima Federación España, realizado en este año 2021 en Ciudad Real, bajo los auspicios de la magnífica organización desplegada por Titereros Asociados de Castilla La Mancha. Tras la sesión inaugural del día anterior con el espléndido montaje Übü’s de la compañía francesa Pupella-Noguès (ver aquí) y con la exposición ya en marcha de los impresionantes dibujos de Francisco Nieva en el Museo Municipal López-Villaseñor, las actividades del sábado consistieron en un paseo matutino por el Parque Natural de las Tablas de Daimiel, las dos conferencias programadas por la tarde a cargo de Luís Zornoza Boy sobre Tradición y Vanguardia y de José Pedreira sobre El Teatro Furioso de Francisco Nieva. Por la noche pudo verse el espectáculo La selva sin amor, de Lope de Vega, a cargo de la compañía La Máquina Real.

El Parque Natural de las Tablas de Daimiel

Tuvieron suerte los que participaron en la visita guiada por este humedal conocido como Las Tablas de Daimiel, por la benevolencia climática del día, pues a pesar de las lluvias generalizadas en toda la región y en todo el país, San Pedro tuvo en esta ocasión un gesto amable hacia el grupo de titiriteros participantes en la excursión, al someterlos solo levemente a sus inclemencias pluviales. Estas solo pudieron al fin desfogarse a conciencia sobre la localidad de Ciudad Real por la tarde y la noche.

Imagen de las Tablas de Daimiel. Foto de Pablo García Armentano. Wikipedia

El humedal llamado Las Tablas de Daimiel fue declarado Parque Nacional en el año 1973, Reserva de la Biosfera en el 1981 e incluido dentro del Convenio Ramsar (Lista de Humedales de Importancia Internacional) en el año 1982.

Se trata del último representante de un ecosistema denominado tablas fluviales, formación que se produce por el desbordamiento de los ríos Guadiana y Gigüela, favorecido por la escasez de pendiente en el terreno. Con su declaración como Parque Nacional se dio un gran paso en la conservación de uno de los ecosistemas más valiosos de nuestro planeta, asegurando así, la supervivencia de la avifauna que utiliza estas zonas como área de invernada, mancada y nidificación.

Las Tablas de Daimiel se encuentran situadas en los términos municipales de Daimiel y Villarrubia de los Ojos, en la provincia de Ciudad Real, comunidad autónoma de Castilla-La Mancha.

Pueden ver más información sobre el lugar clicando aquí.

‘Tradición y Vanguardia’, por Luís Zornoza Boy

Impactó al público asistente la conferencia ofrecida por el titiritero de Madrid hoy asentado en Granada Luís Zornoza Boy (ver entrevista aquí).

Se propuso quien fue director durante 18 años del Norwich Puppet Theatre de Gran Bretaña, dar una visión crítica de esta pareja de conceptos que según Boy son objeto, en nuestro país, de uso y abuso en demasía, especialmente en las proclamas publicitarias de festivales y programaciones. Para él, ha habido en los últimos treinta o cuarenta años, una apropiación de la cultura por parte de la clase política, en el sentido de eliminar todo lo que era la verdadera tradición del teatro de títeres en España, para imponer otros modelos que casaban mejor con el pensamiento altamente ideologizado de las élites que han gobernado el país, revestidos muchas veces con la palabra ‘vanguardia’.

Luís Zornoza Boy y Ramón del Valler antes de la conferencia, en el salón noble del Antiguo Gran Casino. Foto T.R.

Han buscado estas élites ‘lavar la cara’ a lo que consideraban viejo y caduco -la cachiporra, la catarsis popular de la risa y la burla, el desenfado de las artes populares que se hacen en la calle y sin los acabados ‘deseables’ y ‘homologados’, el descaro de quien osa expresarse con plena libertad- para imponer unas prácticas culturales más domesticadas, afines a los discursos oficiales de ‘la obra bien hecha’, del acabado estándar, del teatro espectáculo y espectacular, del bien pensar basado en la corrección de las modas ecológicas, feministas, social-morales, etc. Es decir, sustituir lo vital y lo popular -la risa, la burla, la expresión libre- por lo pedagógico y por el adoctrinamiento de los mensajes directos o subliminales.

Lo han hecho las élites políticas como siempre lo hace el poder político, sea moderno o antiguo: comprando a los artistas y comediantes con unos buenos emolumentos, a través del control de las programaciones o con unas reglamentaciones para la distribución del dinero público pensadas para alejar lo que se considera impropio y pasado de moda.

Los asistentes. Foto T.R.

Para Boy, la vieja tradición de los títeres populares y de los que tenían una base de calidad importante, llegó a las actuales generaciones a través de personajes como Francisco Porras, el titiritero que durante décadas regentó el Teatrillo de Títeres del Retiro de Madrid, maestro de la incorrección y del desatino, así como de Paco Peralta o de Harry V. Tozer, en lo que ha sido la corriente culta de los títeres de antaño. Por suerte, este panorama un tanto desolado que pintó Boy a los asistentes a su conferencia, lo mostró trufado de un buen número de titiriteros y compañías que, a pesar de la época adversa, han luchado y siguen haciéndolo para elaborar un teatro realmente vivo y popular, bien sustentado en lo que podríamos llamar las fuentes de la tradición viva, la que de verdad debería interesarnos.

Habló de Pepe Otal como un ejemplo de titiritero que se mantuvo en sus trece sin renunciar a la dignidad de quien ha decidido expresarse a su aire y desde la más completa libertad, buscando la riqueza de lo imperfecto y de lo inacabado. Comentó el caso del maestro titiritero Sebastià Vergés, que procede de un noble linaje de titiriteros catalanes de cuatro generaciones de antigüedad, y de cómo se vio obligado, en los años setenta y ochenta, cuando comenzó este discurso de lo pedagógico y de lo juzgado como ‘correcto’, a expulsar de sus historias al diablo y el juego de las cachiporras afín de sacarse de encima lo que era considerado un anacronismo demodé a eliminar, así como a modificar las historias e incluso a repintar sus muñecos con colores más chillones y televisivos.

Pepe Otal con su perro Nemo, años setenta, en el Taller de la Barceloneta

Como titiriteros que hoy trabajan en una línea popular de gran interés, citó a Paz Tatay, a la compañía Viravolta de Lalín, a Eugenio y Néstor Navarro, a Eudald Ferré, a Arnau Colom, a la portugesa Sara Henriques, a los italianos Gigio Brunello, Luca Ronga, Gaspare Nasuto, entre muchos otros.

Para contextualizar sus argumentos, Boy citó a muchos autores, desde Aristóteles a Stravinsky, Miguel de Cervantes, el Conde Duque de Olivares, Don Ramón del Valle-Inclán, o al tan importante para él Mijail Bajtin, autor de La cultura popular en la Edad Media y en el Renacimiento. El contexto de François Rabelais, entre muchos otros autores. Admiró al público asistente el rigor de sus planteamientos y la buena documentación que los sustentaba, algo que no es frecuente encontrar en los textos y en los parlamentos sobre títeres, con una brillante erudición siempre preñada de ironía y de los suficientes contrastes afín de huir del discurso culturalista. 

René Baker con Luís Zornoza Boy en el Cabaret The End (1990)

Muy novedosa resultó su referencia al discurso del escritor Rafael Sánchez Ferlosio, donde distingue entre personaje de Carácter y de Destino, texto que leyó el ya fallecido autor al recibir el Premio Cervantes en 2004 (pueden leer el discurso clicando aquí). Para Boy, los personajes del teatro popular lo son de Carácter o de Manisfestación, como también los define Sánchez Ferlosio: personajes que huyen de cualquier finalidad teleológica (sea política, ideológica, pedagógica o religiosa) y se centran en su propia manifestación, afirmando este vivir en presente del teatro de la risa, del exceso vitalista y de la liberación carnavalesca, que los títeres populares encarnan a la perfección.

La conferencia realizada por Luís Zornoza Boy admiró a los titiriteros asistentes. Walter Broggini, uno de los invitados internacionales del Congreso, encandilado con la sesión, expresó su deseo de que este texto fuera conocido en Italia, donde los conceptos de Tradición y Vanguardia son tan usados y mal usados, en un país poseedor de un acervo tan importante de múltiples tradiciones populares. Igualmente se comentó entre la concurrencia nacional, la necesidad de que el texto fuera asequible y dado a conocer.

Luís Zornoza Boy manipulando un títere suyo, en la obra ‘Nieve’, Teatro de Títeres de Helsinki ‘Manzana Verde’ (2000)

Tras la ponencia, hubo un intercambio de opiniones donde Boy, rompiendo con la seriedad aplomada de su discurso, dio rienda suelta ya desatada a su connatural ironía con respuestas donde el absurdo, la antítesis, la paradoja y el disparate se dieron ágilmente la mano, un momento de asueto y solaz que asistentes y conferenciante gozaron con desahogo. De este modo, el análisis y la crítica, que generalmente persiguen una finalidad concreta, se disolvió en este caso, tras los meandros conceptuales y antitéticos de su divagación, en el acto de Manifestación que defendía ser desde el principio, más que en un acto académico de Destino.

El Teatro Furioso de Francisco Nieva, por José Pedreira

José Pedreira, íntimo amigo y secretario particular de Francisco Nieva durante buena parte de su vida, abrió la segunda sesión de la tarde de conferencias con una charla sobre la obra, la vida y los secretos del Teatro Furioso del gran autor nacido en Valdepeñas, precisamente en la provincia de Ciudad Real.

José Pedreira en plena conferencia. Foto de Joaqu´ín Hernández

Un autor, escenógrafo y dibujante que, como se fue descubriendo a lo largo del emotivo y entrañable parlamento de Pedreira, desarrolló toda su obra desde posiciones muy cercanas a las maneras propias del teatro de títeres y marionetas: relieve de la plástica, personajes más de Carácter y Manifestación que de Destino (siguiendo la terminología usada por Zornoza Boy en la línea de Rafael Sánchez Ferlosio), marionetización de los actores (uso de la máscara y del maquillaje, vestuario muy vistoso y trabajado, movimientos escénicos coreográficos, distanciamiento), profundo interés y admiración por la obra de Gordon Craig, a quien conoció personalmente, entusiasmo por lo grotesco en el teatro, por solo citar algunos aspectos.

Sus personajes solían ser tipos, o mejor, arquetipos, como lo suelen ser los títeres del teatro popular. Muchos de ellos, son los mismos que aparecen en los dibujos de su Teatro Furioso. Por ejemplo, la Mujer, considerada como la Víctima Superior. La Madre. El Niño como un arcano superior, poseedor de un poder misterioso, que hace aparecer en muchas de sus obras. El personaje Doble.

Fue Francisco Nieva un verdadero ‘trabajador del espectáculo’, en el sentido que, para él, todo lo que forma parte de un montaje escénico era importante: no solo los actores y el texto, sino los más nimios detalles del vestuario, del maquillaje, de la escenografía, de los objetos y de las diferentes maquinarias, enseres y artefactos que se le ocurrían. Si los técnicos ponían objeciones en una petición escenográfica, él mismo se encargaba, algunas veces quedándose la noche entera, trabajando encerrado en el escenario con algún ayudante suyo o solo, para demostrar al día siguiente a los técnicos que lo que pedía sí era posible.

Dibujo de Francisco Nieva. Foto Francisco Nieva, su imagen en Internet

Sus inicios fueron como escenógrafo y su conversión en autor tuvo lugar de un modo paulatino, a medida que iba interviniendo en los montajes de refilón.

En realidad, nieva quiso ser músico, una profesión en su época poco aconsejable, lo que le empujó, acosado por la familia, a querer ser pintor. Para conseguirlo se fue a París donde desarrolló una faceta de pintor serio, vanguardista. Creó una fórmula, unos módulos. De ahí salieron los Dibujos del Caos.

Libro editado por Unima Federación España

La ruptura vino de su hermano, músico él sí, quien le encargó el libreto para una ópera. Por lo visto, de niños Nieva se inventaba cuentos para contar a su hermano pequeño, y este los recordaba con enorme devoción. De ahí que le pidiera escribir una historia a la manera de los viejos cuentos de la infancia para él poderla musicar. Así nació La Mujer y el Dragón, que acabó convertida en ópera. Al volver a España, en los años 60, decidió hacerse escenógrafo.

Contó Pedreira cómo le influyó asistir a una representación de los pupi en Palermo, el teatro de marionetas tradicional de Sicilia. Salió impresionado. Fue una verdadera revelación. Al salir compró uno de los muñecos que allí venden de souvenir, para él fue conseguir el armadillo que de niño había soñado siempre tener. Retomó el contacto con la niñez. Supo que debía ser fiel a esa intuición.

Catálogo de la exposición

Del Orlando Furioso de los pupi salió el Teatro Furioso. Escribió entonces Pelo de Tormenta (en 1961) para su hermano.

Empezó entonces a ver teatro por todas partes: en sus padres, en la calle, en la iglesia, en un café…

En su Teatro Furioso había una voluntad de transgresión. Obras cortas y sin argumento, con un lenguaje punzante, huyendo de cualquier psicologismo, algo muy apropiado `para las marionetas.

Para escribir sus obras necesitó inventar géneros, afín de encontrar cabida a sus diferentes planteamientos. Por ejemplo, inventó el Teatro de Farsa y Calamidad, obras con argumento, más convencionales, aunque con situaciones surrealistas y extravagantes. O el Teatro de Crónica y Estampa.

Aunque clasificó su teatro inicialmente en “Teatro furioso”, “Teatro de farsa y calamidad” y “Teatro de crónica y estampa”, la publicación de su Teatro completo en 1991 le hizo distinguir otros grupos. Cito aquí a Wikipedia para dar fe verídica (eso espero) de estas etapas o géneros de Nieva:

Teatro inicialTórtolas, crepúsculo y telón, compuesto en 1953 en París pero retocada continuamente hasta que se publicó en 1972 y retocada todavía después hasta su versión de 1989; Es bueno no tener cabeza, escrita en 1967 durante una estancia en Dublín. El maravilloso catarro de lord Bashaville, compuesto en Viena en 1967.

ReóperasPelo de tormenta, escrita en París en 1961 y Nosferatu (Aquelarre y noche roja de), escrita en 1961, publicada en 1975 y representada en 1993.

Teatro furiosoLa carroza de plomo candente, escrita en Roma en 1969 y estrenada en 1976. El combate de Ópalos y Tasia, escrita entre 1953 y 1964, y estrenada en 1976.

Teatro de farsa y calamidadLa señora Tártara, escrita en 1969 y representada en 1980, y El baile de los ardientes, estrenada en 1990. Se incluyen también Coronada y el toro, (1973) y Los españoles bajo tierra (1975).

Teatro de crónica y estampaSombra y quimera de Larra, versión muy personal de No más mostrador de Mariano José de Larra.

Teatro en clave de brevedadEl espectro insaciable (1968), No es verdad (1987)), Carlota Balsifinder (1987), Los viajes forman a la juventud (1992)…

(fin de la cita)

Gran Fausto. Dibujo de Francisco Nieva. Foto Francisco Nieva, su imagen en Internet

Se explayó José Pedreira sobre otras características más personales de Francisco Nieva, su capacidad increíble de trabajo que duró hasta el fin de sus días, a los noventa años, siempre al pie de cañón, con nuevas ideas para nuevos montajes o nuevas obras a escribir. Y reafirmó el interés que tuvo desde la niñez por el mundo de los títeres y del teatro popular y carnavalesco de las máscaras.

Un emocionado Pedreira confesó lo feliz que estaría Nieva en compañía de los titiriteros, y cómo le habría gustado que sus dibujos del ‘Cuaderno Romántico’ se hubieran expuesto aquí y en este contexto.

Ramón del Valle, quien se encargó de presentar al conferenciante, moderó a continuación las preguntas que hizo el público sobre algunos aspectos de la vida de Francisco Nieva, que José Pedreira respondió con ganas, ampliando de este modo un conocimiento magníficamente recibido por los titiriteros presentes.

Las Pequeña Industria. Dibujo de Francisco Nieva. Foto Francisco Nieva, su imagen en Internet

También se presentó el catálogo de la exposición, titulado ‘Teatro del Privado Horror’, con una buena selección de los dibujos expuestos de Nieva. Igualmente la publicación del texto de Nieva Las aventuras menudillas de un hijillo de puta, que Unima Federación España ha editado en su colección Fantoche, Libros para la Escena, con una trabajada introducción de Adolfo Ayuso. Una obra cuyo subtítulo es ‘Función para títeres malos’ y que el Teatro Arbolé de Zaragoza puso un día en escena.

La selva sin amor, de Lope de Vega, a cargo de la compañía La Máquina Real

En el mismo lugar donde la noche anterior actuó la compañía Pupella-Noguès, en el teatro del Colegio San José de Ciudad Real, la compañía La Máquina Real que dirige Jesús Caballero presentó la obra La selva sin amor, de Lope de Vega,

Es importante aquí conocer los datos que sitúan la obra en su contexto histórico, para llegar a entender bien la propuesta planteada por Jesús Caballero y su equipo de músicos y actores titiriteros, en su encomiable y meritorio empeño de mostrar al público actual cómo era el teatro con marionetas que se hacía en España durante el Siglo de Oro.

Foto compañía

De entrada, saber que La selva sin amor es la considerada como primera ópera en español, con música del florentino Filippo Piccinini, laudista músico de cámara de Felipe IV, y libreto ni más ni menos que de Lope de Vega. Desde luego, no son palabras menores. Tenemos el texto, pero no la música, pues la partitura se perdió. Una ópera que se estrenó con cantantes y no con marionetas el 18 de diciembre de 1627 en el salón dorado del Real Alcázar de Madrid.

Foto compañía

Ante semejante situación, caben dos posibilidades a la hora de intentar reponer la ópera: crear una nueva partitura desde perspectivas actuales, buscando un híbrido entre la música barroca y la contemporánea (opción tomada por el proyecto del Real Conservatorio Superior de Música de Madrid y la Escuela Superior de Canto de Madrid en marzo de 2021, con versión de seis compositores jóvenes coordinados por José María Sánchez-Verdú -ver aquí) o crear una nueva partitura buscando la sonoridad propia de su época de origen, opción tomada por La Máquina Real, con la versión del director musical de la obra, Carlos G. Cuéllar, Guitarra Renacentista, Guitarra Barroca y Tiorba, encargado de componer las arias principales para los protagonistas de la obra así como seleccionar y adaptar la música de distintos compositores italianos del siglo XVII.

Foto compañía

Una opción sin duda más acorde con la voluntad de la compañía de restaurar el pasado teatral de la llamada Máquina Real. También explica que el registro escogido para la puesta en escena, haya sido más teatral que operístico, al optar por las voces de los mismos actores-titiriteros de la compañía para el canto de los personajes.

Foto compañía

Musicalmente, este cronista titiritero solo puede decir de la orquesta que sonó de maravilla, con extrema elegancia y con una refinada calidad sonora de los instrumentos barrocos emplazados en un lateral del teatrillo. Una calidad extensiva tanto en los fragmentos puramente musicales, como en las áreas cantadas y sus acompañamientos. Las voces cumplieron con la natural justeza de no ser cantantes de la escuela operística, forzados en los agudos y más cómodos en los momentos cómicos y dialogados, como es lógico que sea.

Foto compañía

Las marionetas y la escenografía merecen unos elogios especiales, dado el nivel de su factura y sus acabados. Construidos por el mismo director de la compañía, Jesús Caballero, son una demostración del cuidado y el rigor con el que se plantea este trabajo de arqueología teatral. Muñecos de talla de madera a la manera antigua, propia de los nobles tallistas de escultura religiosa, que fueron sin duda los encargados de crear las marionetas, en España y en tantos lugares de Europa donde hubo tradiciones parecidas. Vestuarios elegantes y bien trabajados. Igualmente, bien resueltos están los mecanismos para mover los muñecos, así como el complejo mecánico estructural de madera del teatro, con personajes que aparecen con los sistemas antiguamente denominados Déus ex machina.

Después de la función. Foto T.R.

Me contaba Jesús Caballero que aquella era la cuarta función del espectáculo tras su estreno en 2019, lo que explica que la obra no haya podido rodar lo que todo espectáculo de marionetas precisa. Como decía el maestro Harry V. Tozer, muy versado en este tipo de montajes de considerable complejidad técnica, un espectáculo no está terminado hasta después de la veinteava función. Lo que exige grandes esfuerzos de ensayo y una enorme vocación de todos los miembros de la compañía. También me dijo el director que había en el futuro cercano buenas perspectivas de gira para la obra, una muy buena noticia para que este impresionante trabajo de La Máquina Real pueda brillar y mostrar todas sus excelencias al público.

Después de la función. Foto T.R.
La actriz titiritera Ana Morcilla con una de las Ninfas. Foto T.R.

Los titiriteros asistentes a la representación miraron con mucho interés todos los pormenores del espectáculo, acercándose al escenario al acabar la función con muchas ganas de ver los detalles de marionetas, decorados y mecanismos de cerca. Los jóvenes actores y músicos, tras la tremenda energía puesta en el espectáculo, recibieron con entusiasmo del público los merecidos aplausos.

Para saber más sobre la obra y el reparto, pueden clicar aquí.

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