El amigo y director de esta revista, Toni Rumbau, ya ha hecho detallada mención de algunas actividades de este importante encuentro europeo  ─All Strings Attached─ celebrado en Granada (mayo-junio de 2017) en torno a las figuras de tres grandes innovadores del arte de la marioneta: el esloveno Klemencic, el italiano Podrecca y el español Lanz.

Ajustándome a la realidad, la figura de Vittorio Podrecca es grandiosa en cuanto a su importancia en la actividad artística, profesional y económica de su gran compañía de músicos, cantantes, marionetistas y técnicos (más de 30.000 funciones durante 50 años), así como en su influencia en los movimientos vanguardistas de renovación del teatro. Algo que ha entendido su pequeña y hermosa ciudad natal, Cividale del Friuli, liderando este proyecto y abriendo el Centro Internacional dedicado a él y a María Signorelli, marionetista y estudiosa de su obra. Las más modestas figuras de Klemencic y Lanz aportan no obstante una importante labor de precursores, principalmente en sus países pero también fuera de ellos, aportando nuevas técnicas y nuevas visiones al teatro de títeres.

También habló de ello en esta revista, Yanisbel Martínez, organizadora junto a Enrique Lanz de estas jornadas granadinas. Por no reincidir en algunas cuestiones voy a ceñirme a algunos aspectos más íntimos del encuentro, especialmente los dedicados a la investigación y a la reflexión.

EL ALOJAMIENTO

El cariño y la meticulosidad de los organizadores hizo que estuviéramos alojados en un lugar muy especial.

Patio del Hotel

El hotel Reina Cristina fue la casa de la familia Rosales, católicos fervientes y participantes en el golpe de estado fascista. Al ser García Lorca amigo de la familia, especialmente del poeta Luis Rosales, luego Académico de la Lengua (1962) y Premio Cervantes (1982), pensó en refugiarse allí en los fatídicos días de agosto de 1936. Tras ser delatado, fue detenido por un piquete de falangistas y tres días después fusilado en el barranco de Víznar.

Aquel hotel rezumaba Lorca por todas sus paredes, algo que tenía presente cuando tomaba apuntes en la habitación o cuando charlaba con otros participantes durante el desayuno.  Muchas de las cosas importantes de estos encuentros no suceden durante las conferencias o las mesas redondas, sino en la intimidad de una charla en torno a una mesa. Es en estos lugares donde más se aprecia la humanidad y los verdaderos conocimientos de los conferenciantes.

TRES BAÚLES CON LOS RECUERDOS DE KLEMENCIC, PODRECCA Y LANZ

A las tres espectaculares cajas de transporte que participaron en la exposiciones celebradas en Liubliana y Osijek , se añadieron materiales inéditos que posee la familia Lanz, donde se demuestra a través de cartas, bocetos, fotografías y recortes de periódicos la actividad realizada por Lanz en Granada y la que no se llegó a realizar como esa esperada segunda aparición de los Títeres de Cachiporra en torno a Cuento de Brujas, claramente documentada en la correspondencia epistolar de Lorca, Falla y otros, tras el éxito de su primera aparición el día de Reyes de 1923.

La Caja de Lanz.

LAS LÍNEAS VISUALES DE LANZ

Ya tenía un conocimiento bastante cercano a la figura de Hermenegildo Lanz ─entresacados de la emocionada biografía escrita por Juan Mata, de catálogos de exposiciones anteriores sobre su obra y de las conversaciones con su nieto, Enrique Lanz─ y había publicado varios artículos donde le mencionaba así como el capítulo que le dediqué en el catálogo de la exposición Maestros del siglo XX, celebrada en San Sebastián durante la celebración del Congreso Mundial de UNIMA 2016. Pero debo reconocer que los materiales inéditos presentes en la exposición del Centro Federico García Lorca de Granada, me perturbaron profundamente. Añadían nuevos datos sobre su personalidad, su inmensa capacidad de trabajo y su evidente potencial artístico. Durante la visita guiada que llevó a cabo con su habitual entusiasmo Yanisbel Martínez, no podía dejar de mirar aquellos papeles. Así que el día que me marchaba de Granada, volví a la exposición y estuve toda la mañana allí.

Mientras que Lorca, Falla y otros hablaban y se escribían sobre la necesidad de montar una obra que se titularía Cuento de brujas, Hermenegildo Lanz , hacía: la dibujaba, la soñaba, buscaba en los paisajes granadinos los telones de fondo que utilizaría para su representación.


Cuentos de Brujas

Los bocetos de brujas son de una limpieza y una calidad artística inapreciables. Conocía algunos de ellos pero otros de los allí expuestos eran nuevos para mí. Bocetos simples, apuntes apresurados: esos son los motores de un espíritu creador. ¿Por qué no, Enrique Lanz, montas un Cuento de Brujas basado en esos materiales? A lo mejor algo pequeño, íntimo, portátil, artístico, como la primera sesión del día de Reyes de 1923.

Cuentos de Brujas

También me impresionaron, además de los detalles artísticos, los detalles técnicos con los que Lanz diametraba sus proyectos. Proyectos muy complejos como el gigantesco montaje del auto sacramental de Calderón, El gran teatro del mundo, estrenado en el Patio de los Aljibes de La Alhambra en 1927, cuyo éxito, reconocido por todos, incluso por García Lorca, el arribista Antonio Gallego Burín intentó apropiarse.

La meticulosidad de Lanz, profesor de dibujo, se hace patente en el estudio  que realiza sobre las líneas visuales que permitan a los espectadores de la gira española del Retablo de maese Pedro, en 1925, el ver adecuadamente la escena con los grandes muñecos diseñados por él, con una innovadora técnica de figuras portátiles. Mientras que el estreno en París de 1923 tuvo lugar en el amplio salón de la princesa de Polignac, ahora las representaciones iban a tener lugar en grandes teatros y esto planteaba nuevos problemas técnicos.

Líneas visuales.

LA COMPLICIDAD EUROPEA

Me atraía mucho el Seminario sobre restauración que se celebraba en la Escuela de Bellas Artes de Granada. Cuando en España muere un titiritero resulta más que probable que su patrimonio, tanto escénico como documental, acabe en la basura o, en el mejor de los casos, en un rastro. Los organizadores de la compañía Etcétera son conscientes de ello y programaron el Seminario contemplando esta situación desde muy diversos puntos de vista.

Desde la conservación en los museos, con la participación de María José Machado (Museo de la Marioneta de Lisboa), la secretaria general de UNIMA Internacional, Idoya Otegui (TOPIC de Tolosa), o Alfonso Cipolla (Istituto per i Beni Marionettistici e il Teatro Popolare deTurín), hasta las labores propias de restauración, de las que solo pude asistir a la sesión que dirigió magistralmente la francesa Céline Bonnot-Diconne. Pero no se olvidaron de otros aspectos como el de la catalogación y puesta en la red para uso y disfrute de investigadores, restauradores o marionetistas que llevó a cabo con lucido didactismo la coordinadora del PAM (Portal des Arts de la Marionnette), Raphaèle Fleury de Charleville-Mezières. Su trabajo ha de servir como guía para futuros planteamientos en otros países. Dejó muy claro que cada marioneta debe figurar con una ficha extensa que contemple todas sus cualidades técnicas, las fechas de realización  y la autoría. Debiendo disponer de un buen aparato iconográfico con múltiples fotos o, mejor todavía, con una visión tridimensional. El trabajo va a ser largo y opino que no hay que correr, pues además de las marionetas deben figurar todo tipo de documentos que las fundamenten.

Pude asistir a los excelentes trabajos videográficos  sobre Vittoria Podrecca e il Teatro dei Piccoli (presentados por Bárbara de la Polla y Ennio Guerrato, de Casiopea Teatro) y de Títeres Etcétera, El alma del pueblo (ese fascinante estudio transcontinental de los títeres populares que nunca acabará).


Alfonso Cipolla

Resultó para mí muy emocionante conocer a Alfonso Cipolla, autor de múltiples trabajos sobre el teatro de figuras en Italia. Tanto en su historia general como en otros aspectos más particulares (la música del Teatro dei Piccoli, la figura de Gianduja, la relación entre sátira gráfica y titeres, etc). Cipolla trabaja desde unas coordenadas muy similares a las mías, abriendo los ojos y los oídos a la sociedad donde vivieron esas marionetas. Es la sociedad la que hace que unas marionetas sean de un tipo u otro, se representen en la calle o en los teatros, tengan una cierta trascendencia o se diluya su trayectoria en el olvido. Cipolla lleva mucho tiempo en estos quehaceres y sus estudios son para mí un camino a seguir.

LA MEMORIA QUE TRAJO PABLO MEDINA

El encuentro era europeo (Eslovenia, Croacia, Italia y España) en su concepción y financiación. Pero Yanisbel y Enrique también quisieron mirar a América Latina.

Por uno de esos problemas burocráticos tan habituales en Cuba no pudo venir Rubén Darío Salazar. Lo sentí mucho porque tenía ganas de hablar con él de Lorca, Podrecca y de los hermanos Camejo, implantadores en Cuba del moderno teatro de títeres.

Me reencontré con Pablo Medina que, a sus casi ochenta años, voló desde Buenos Aires hasta Granada y que en los escasos momentos de descanso que se nos concedían, cogía una maleta y se iba por las librerías de Granada buscando ejemplares de esos libros que casi no existen pero que son joyas para ciertos adictos al papel. La labor de Pablo en torno al libro y al niño ha sido incansable desde los años 60. Tiene una hermosa colección de unos quinientos Pinochos, en todas las lenguas, en todos los formatos. Y es un incansable conversador y un sabio que ha conocido a muchos maestros, como a Javier Villafañe del que ha publicado su biografía y está acabando de editar su obra completa.

Foto Inédita de Federico.

Trajo una fantástica colección de fotos en torno a la visita de Lorca a Buenos Aires en 1933-34 y de la influencia que ejerció en personas como Ernesto Arancibia, Villafañe, Mane Bernardo y otros. Fotos recuperadas de la prensa bonaerense de aquellos años, entre ellas una foto de Federico con los títeres que yo no conocía. Encandiló al público hablando de los diez años que el Teatro dei Piccoli estuvo en Argentina, apenas conocidos en los estudios europeos sobre su obra. Me mostró los documentos que atestiguan de forma definitiva que el texto de La niña que riega la albahaca y el príncipe preguntón que apareció en la revista Títere de Francisco Porras era falso, algo que llevó locos a algunos lorquistas durante años y que ya avanzó Yanisbel Martínez en el número 10 de Fantoche. Solo fue una invención del marionetista argentino César Linari para conseguir funciones en España. En la intimidad de nuestro hotel con sabor lorquiano hablamos de algunos españoles que estuvieron haciendo títeres en Argentina durante su exilio como Jorge Viladrich y sus Títeres del Iberito o de Helena Cortesina y Andrés Mejuto, que viajaron con una carreta de caballos con su retablo, antes que Mejuto volviera a España y participara en decenas de obras de teatro y especialmente en aquellos Estudio 1de la TVE. O de los argentinos que visitaron luego España, los Di Mauro para dar cursos de guante, Alberto Cebreiro, Alcides y Guadalupe Tempestini para vivir y trabajar aquí. Mucho de nuestra historia está allí y al revés. Estos encuentros sirven para desentrañarla. Para devolver a cada persona el valor de lo que hizo o de lo que dejó de hacer. Para que la historia revele quién fue artista o pícaro, o ambas cosas a la vez. Para situar a este arte en el lugar que le corresponde.

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