Son muchas las miradas titiriteras que nos ofrece la actualidad. Y no es fácil, por no decir imposible, abarcar una cierta totalidad capaz de satisfacer el apetito y las necesidades de muchos.  De ahí la dificultad -asumida- de nuestro empeño: un estímulo que se convierte en reto. Y es que el mundo en el que vivimos está marcado por el signo de la Multiplicidad: quién pretenda abarcarlo todo, o acaba loco o esclavo de lo efímero. En cierto modo, ya lo estamos todos en este estado: locos o siervos humillados por los horarios y los imperativos de lo que importa (¡el dinero, por supuesto!). La tan coreada crisis no hace más que doblegarnos todavía un poquito más, para que nadie llegue a pensar que fuera del vil metal existen otras cosas.

Gran Bazar - Multiplicidad
Tienda de lámparas en el Gran Bazar de Estambul.

Y sin embargo, los que nos dedicamos a los títeres, por regla general, sufrimos esta curiosa patología del que quiere ganarse la vida haciendo lo que le da la gana. ¡Menuda contradicción en tiempos de crisis! Al final, acabamos poniendo más horas que cualquier esclavo del trabajo, lo sabemos de sobra, pero, en todo caso, siempre podemos pensar que nadie nos lo ordena…

Ilusiones o no, lo que importan son los resultados. Y aquí es donde ganamos bastante la batalla: las creaciones actuales en el campo de los títeres y de ese amplio sector que algunos llaman teatro visual o teatro de la imagen o teatro de la animación, son deslumbrantes, incontinentes (las hay cada vez más) y despiertan el asombro de profanos y entendidos.

Texturas
Texturas. Foto de Rebecca Simpson.

Aquí están los Festivales para dar fe de ello. Lo hemos visto en Lisboa (ver las entradas referentes al FIMFA), en Estambul (clicar aquí), en Verona con la Fura dels Baus (impresionantes muñecos robotizados, ver aquí), y ahora lo verán quienes acudan al gran Festival de Avignon. Para los interesados, recordar que en septiembre toca este año festival en Charleville-Mézières (es bianual), con una programación capaz de saciar al espectador más hambriento y glotón.

De la multiplicidad antes apuntada, desde Titeresante vamos a lo particular. Más que pescar, optamos. Y con la elección y el arbitrio resolutivo, definimos marcos y planteamos espacios de juego. Que sean abiertos y conectados al ancho mundo es nuestra intención -y el reto asumido. Pero sin que el virus disgregador de la marea globalizante arruine las neuronas.

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