(Degollación de San Cucufate (1504-1507), de Aine Bru. Detalle. Museo Nacional de Arte de Cataluña, Imagen Wikipedia)
Señoras, señores, el título de este artículo no es una ocurrencia para hacerse el gracioso, en absoluto. Encabeza la presentación que hizo el Colectivo Patillas Black este viernes 26 de junio en La Social de Barcelona (Galeria i Llibres, Carrer de les Hortes 5, Poble Sec) de su obra Cucufato que murió tres veces. Un ‘desguace-interpretación’ del cuadro ‘El Martiri de Sant Cugat’ (El Martirio de San Cucufate) de Ayne Bru (1502-1507), una de las joyas que se encuentran en el MNAC (Museu Naciona d’Art de Catalunya).

Cartel de la obra. Por Patillas Black
La jocosa frase hace referencia a las prestaciones que otorga este santo del siglo IV que ha dado nombre a una de las poblaciones cercanas a Barcelona más prósperas y respetadas, Sant Cugat. Se le suele invocar contra los dolores intestinales y para hallar las cosas perdidas. Un servicio, el segundo, que requiere para su feliz cumplimiento cantar la siguiente oración:
San Cucufato, San Cucufato, los cojones te ato, y hasta que no encuentres [mi objeto perdido] Cucufato, no te los desato. (Ver la postilla al final del artículo)
Una vez más, los de Patillas Black han acudido a su cita mensual con el público barcelonés (el último viernes de cada mes, en La Social) bien equipados con noticias que nos llegan de un más allá a su vez lejano y cercano, en este caso el martirio en época romana sucedido en Barcelona, de un santo sucesivamente sacrificado en cuatro intentos para darle muerte. Según nos indica el santoral de la Iglesia, murió tres veces antes de que, hartos de intentarlo sin éxito, a la cuarta fuera convenientemente decapitado.
Un cuadro de un realismo estremecedor, obra de Ayne Bru, una de las figuras más importantes del Cinquecento catalán, un ‘pintor de origen y formación centroeuropea cuya obra refleja la influencia de la cultura flamenca y del arte veneciano producido entre los siglos XV y XVI’, según nos informa el MNAC de Barcelona.

Degollación de San Cucufate (1504-1507), de Aine Bru. Temple y óleo sobre madera, 164,5 x 135,5 cm. Procedente del antiguo retablo mayor del monasterio de Sant Cugat. Se encuentra en el Museo Nacional de Arte de Cataluña, Barcelona. Este cuadro es muy relevante para ver el estado del monasterio a principios del siglo XVI. Imagen Wikipedia)
En La Social, Patillas Black no nos mostró el cuadro, porque lo mejor para asistir a su teatro es llegar con los deberes hechos, en este caso, haber visto el cuadro según anunciaba la publicidad del acto. Algo que este cronista no hizo, lo confieso, acostumbrado a trabajar a posteriori , tal como exige el oficio de cronista, y así dejarse sorprender in situ.
En el escenario no se mostró el cuadro, pero sí ‘lo vimos’ desplegado a través de la mirada inquieta, desacomplejada, truculenta y altamente imaginativa del Colectivo Patillas Black. Una mirada, la de Black, de ida y vuelta, pues tras chocar con la pintura, lo visto y sabido del cuadro retorna a los ojos para introducirse en sus retortas interiores, una mirada que acaba siendo doble, al juntar el episodio exterior del santo con los relatos interiores que hierven en la caldera de Black, habitada por seres que se entretienen a ser y no ser los personajes reflejados. Son un compendio de actores volátiles de cartón piedra que conforman un elenco de posibles rostros y engendros a medio hacer, residuos de otros cuerpos y figuras desahuciadas, cuyos cuerpos son muñones deshilachados, muelles rotos, frágiles palitos de caña, o simples objetos de un reciclaje moribundo.
Y lo que vemos aparecer en el pequeño escenario de mesa de la obra son esos engendros de rostro humano salidos directamente de las profundidades diligentes y afanosas de Black, que ora se dejan encarnar por San Cucufate en sus múltiples transformaciones causadas por las sucesivas muertes, ora por una santa que pasaba por allá, o por el pajarito Oriol que le pide al Santo favores de altos conocimientos, o por el policía que lo persigue convertido en un solícito y resuelto agente martirólogo, que no descansa hasta hacer callar al sabio santo, que sin embargo sigue soltando verdades y sirviendo a sus consultores desde el cielo, tras abrir una especie de consultoría celestial apta para todo tipo de clientes.

Testigo durmiente del martirio de San Cucufato. Detalle. Degollación de San Cucufate (1504-1507), de Aine Bru. Detalle. Museo Nacional de Arte de Cataluña, Imagen Wikipedia
Es necesario ahora retornar a la historia verdadera y ver que los caminos del santo en sus muertes sucesivas, resumidas, fueron las siguientes:
Cucufate fue sometido a flagelación con hierros, mediante la cual le sacaron las tripas. Y dicen las Actas que el santo las recogió del suelo, las ató, las puso en su sitio y quedó sano y sin herida alguna. Después de este terrible tormento, fue encarcelado. Por segunda vez fue interrogado y puesto en una parrilla ardiendo, sin que nada le pasara. Luego fue metido en aceite hirviendo, saliendo igualmente ileso. Una tercera vez fue sometido al fuego, en este caso puesto en una estaca. Pero también salió ileso del fuego. Finalmente terminó decapitado en las «VIII calendas augusti» de 303, siendo gobernador Rufino.
Extraído del blog ‘Preguntas Santoral’ https://preguntasantoral.blogspot.com/

Vista actual del Monasterio de Sant Cugat. Foto Josep Renalias, Wikipedia
Situaciones que, junto a las interesantes prestaciones de uso público del santo, centradas en ese nudo con el que se ató las entrañas y que se instituye como la base operante de la sabiduría de San Cucufate, constituyen los ejes de la puesta en escena. Alrededor de ellas, Patillas Black despliega su fabuloso mundo interpretativo, de imposible transcripción, aunque revista notorias alturas literarias capaces de encandilar y sorprender al más pusilánime de los espectadores. Palabras que tejen un universo interior que, al modo del Teatro Imposible de Lorca, junta lo epidémico exterior con las profundidades más ocultas y recónditas del Alma, creando una realidad poética de múltiples dimensiones y significados.
Un teatro, el de Patillas Black, al que se va a aprender, pues siempre hay sorpresas y novedades que, incidiendo muy directamente en la actualidad absurda de nuestro mundo, provienen en realidad de textos, cuadros, leyendas o testimonios de épocas pasadas, olvidadas por la mayoría, y que provocan un enorme goce al visitarlos de nuevo. Y todo ello por solo diez euros la sesión, con bebida incluida. ¡Extraordinario!
Postilla:
Ritual para pedir a San Cucufate ayuda para encontrar un objeto perdido:
Para pedirle a San Cucufato que te ayude a encontrar un objeto perdido, seguir este popular ritual:
- Prepara un pañuelo o cuerda: Toma un pañuelo, un trozo de tela o una cuerda pequeña.
- Haz el nudo: Mientras haces un nudo en el pañuelo (simulando «atar» los testículos del santo, según la creencia popular), recita en voz alta la siguiente oración:
«San Cucufato, San Cucufato, los cojones te ato y hasta que no encuentre [menciona el objeto perdido], no te los desato».
- Desata el nudo: En cuanto encuentres lo que buscabas, cumple tu promesa y desata el pañuelo inmediatamente, agradeciendo el favor concedido.
![‘San Cucufato, San Cucufato, los cojones te ato, y hasta que no encuentres [mi objeto perdido] Cucufato, no te los desato’. Por el Colectivo Patillas Black](https://www.titeresante.es/wp-content/uploads/2026/06/1-DETALLE-1-1280x640.jpg)
















