(José Gil con el Diablo y Dom Roberto. Foto T.R.)

Dentro de la XI edición del Festival de títeres Titiriberia, celebrado en Rianxo (Galicia) del 18 al 23 de agosto de 2026, hemos disfrutado del taller de manipulación de títeres de guante Dom Roberto, impartido por José Gil de Portugal. Este curso lo hemos realizado en los últimos días del Festival: 21, 22 y 23 de agosto. Dos mañanas intensivas de entrenamiento en el Auditorio de Rianxo y el resto del tiempo, conferencia con documentales y actuaciones en vivo de José Gil con su teatrino de Dom Roberto, tanto en la calle como en el propio Auditorio, por amenaza de lluvia.

A José Gil le gusta actuar en la calle, en las plazas, en los campos de los pueblos y que la gente pase de lado a lado viviéndolo. No hay que estar todo el tiempo sentado. Considera que es algo burgués eso de inmovilizarnos en una silla, desde la que hay una sola mirada. Le gusta que la gente se mueva con Dom Roberto y verlo de diferentes ángulos de su teatrino. Es decir, no solo el frontal sino también los dos laterales. Así la gente que va de paso puede echar una mirada por el lateral. Esto lo tiene en cuenta y lo utiliza, bien para captar la atención del que pasa reteniéndolo un poco más y aporte alguna moneda en la cajita, que pone delante del teatro con un corazón. O tal vez enriquecer nuestras miradas, buscando más allá del frontal del teatrino, las acciones veloces y sorprendentes de los títeres. Aún sentados, Dom Roberto nos mueve.

Pero ¿quién es Don Roberto?

Robertos de José Gil. Foto Inma Palomar

A conocerlo hemos venido un grupo de titiriteros y titiriteras de Galicia y de otras procedencias de España:

Mª Ángeles González Rodríguez, de la compañía Nao Caracola (Galicia);  Miren Mirari Urruzola, compañía Babaluva (Galicia); Rubén Mejuto Fernández y Zoa Tamara Cuellar Meza, compañía Ostomila (Guipúzcoa); Inmaculada Palomar Barroso, de Cabezadura Teatro (Sevilla); Miguel Calvo Ulloa, artista plástico (Galicia); Alba Grande Vázquez, titiritera (Galicia); Concepción Díaz Candán, profesora de primaria en Pontevedra (Galicia); Alberto Millán Betanzos, compañía Os Monifates (Galicia);  María Fernanda Cáceres Andrés, compañía Soldenoche Teatro. Plasencia (Extremadura) y María Alejandra Gómez, compañía Diáspora (Galicia).

Primer día

Comenzamos el viernes 21 a las 10 de la mañana, en una de las salas de la primera planta de las que dispone el fantástico Auditorio de Rianxo, para estos encuentros. Allí nos reunimos con José Gil, uno de los titiriteros y mago de los Dom Roberto de Portugal. Sonriente, amable y con mucha alegría, estaba José Gil rodeado de maletas, de las que fue desplegando los numerosos personajes que íbamos a conocer. Sobre las mesas descansando, todos los títeres parecidos, todos diferentes, todos Dom Roberto, llenos de colores y simpatía, fascinantes.

También estaba José Gil rodeado de libros, que iba sacando de la nutrida biblioteca, casi oculta y secreta, que le acompañaba, con el fin de informarnos e ilustrarnos sobre estos personajes y su larga historia. Los libros iban saliendo poco a poco detrás de una maleta, mientras hablaba. Nos los íbamos pasando, ojeando por encima las hojas de libros con hermosas fotos y otros de textos. Abrimos los ojos a un mundo maravilloso y desconocido. Algunos cuadernos con textos de sus espectáculos, editados por su compañía: S.A. Marionetas, nos los regaló y otros hay que pedirlos a las editoriales portuguesas que lo editaron. Se necesita más tiempo para leer y digerir todo esto.

Uno de los libros de José Gil. Foto Inma Palomar

Este primer día, lo dedicó José Gil a documentarnos y contarnos la historia de este teatro de títeres de guante tan particular y único, aunque tenga sus relaciones con otros, especialmente con los títeres de guante de Italia, por su similitud con Pulcinella y el uso de lengüeta. También en muchos aspectos con Punch and Judy de Inglaterra o el Guignol francés. José Gil lleva más de 25 años con su compañía, trabajando con los Dom Roberto, que vienen de mucho antes.

Nuestra gran pregunta no tiene respuesta. No se sabe quién es Dom Roberto, ni tampoco su origen exactamente. Se conocen algunos datos de su recorrido desde el siglo XVII proveniente de la Comedia del Arte italiana, que expandió este estilo por toda Europa. El nombre de Roberto se vincula a un empresario del siglo XIX llamado Roberto Xavier de Mattos, o por un obra llamada O Roberto e o Diabo. Pero nada concreto que nos aclare su origen. En general se conoce a Dom Roberto como el representante del teatro popular de Portugal.

José Gil es su actual intérprete más representativo, aunque no el único. Él tuvo ilustres antecesores manipulando a Dom Roberto, tales como Antonio Dias, que transmitió su experiencia a Joao Paulo Soara Cardoso, gran amigo y compañero de José Gil, del que cogió el relevo. Y aquí lo tenemos luchando para que tenga sus descendientes y su influencia en otros lugares, incluso fuera de Portugal. Está actuando en muchos países. Su compañía se presenta como S.A. Marionetas (Portugal).

Dom Roberto. Al fondo, José Gil. Foto Inma Palomar

En Galicia, la influencia de Dom Roberto es clara.  Se conoce por sus coincidencias con el personaje de Barriga Verde, que trajeron Los Silvent tras su estancia en Portugal. ¿Y con Don Cristóbal en España? Alguna relación quizás hubo. Ahí andamos buscándolo por muchos pueblos y tiempos. Estos pequeños grandes personajes que recorrieron tantos caminos se nos pierden en la nube del pasado y la memoria. Y qué fuerza tienen que sobreviven a guerras y tragedias. Tienen mucho que decirnos, no hay más que verlos.

Los estuvimos tocando, probándolos en nuestras manos y eligiendo más o menos los que más nos atraían. Dom Roberto y la Princesa, el Torero, el Toro  y el Forcado, con sus sombreros y vestimenta diferentes, el Diablo, la Muerte, etc. Aunque con las caras casi iguales, cada uno tiene la fisonomía del personaje que representa. Resaltan los ojos tan expresivos que enmarcan la mirada. Su atractivo color, de tono rosa oscuro, característico de la alfarería popular portuguesa, le da esa particularidad en su imagen.

Títeres y utensilios de José Gil. Foto Manuel Silva

En cuanto a sus acciones y temáticas, si hay una clara relación con otros personajes y elementos populares europeos: la muerte, la cachiporra, la rebeldía ante la autoridad, el sarcasmo, la inmortalidad, etc., que enlaza con las tradiciones que se han desarrollado durante siglos.

Llaman la atención sus vestuarios y detalles, simples pero certeros de lo que representan.  Entre estos títeres de José Gil destacaba uno con peluca blanca, en rulos, que parecía un lord inglés o un magistrado de otra época. Representa al Marqués de Pombal, una historia que nos contaría José Gil en la conferencia que daría por la tarde.  Nos entregó algunos libritos con el texto y la historia: O Marques de Pombal e os Jesuitas.

El Marquiés de POmbal. Foto Manuel Silva

Indudablemente el material de la cabeza de todos los títeres es de madera. Tienen que sobrevivir a multitud de palos y encontronazos unos con otros. No sobrevivirían en otro material entre tantos cachiporrazos. Tal como nos mostró en un video, estas cabecitas se hacen a torno y es muy similar al grifo de los barriles de vino portugueses. Las manos son de tela o cuero y una ropa de vestido simple y cómoda para moverlos. Ya con lo visto hasta ese momento, nos tenía enamorados de estos pequeñines nerviosos dispuestos a dar guerra. Para eso habría que esperar al segundo día.

Al final de esta primera mañana, José Gil levantó la estructura de su teatrino, en la que convive con los Robertos y en la que íbamos a manipular y practicar las rutinas del títere de guante al día siguiente. Pequeño espacio de un metro de ancho por otro de fondo. Estructura simple, ligera y práctica: el aluminio con sus enlaces bien calculados, (50+50) en todos los tramos, menos los que marcan la altura, para que los adaptemos al nivel de nuestras cabezas y llegar con nuestras manos, sin pasarse. Mucha habilidad se necesita para moverse dentro.

José Gil y su retablo. Foto Inma Palomar

Por la tarde, en otra sala contigua a la del taller, tuvimos la conferencia mencionada de José Gil, con videos y fotos, más el comentado documental: “Á agua com eles”, con la historia del Marqués de Pombal y los Jesuitas. Realmente interesante y extraordinaria. La fotografía de la representación es realmente impactante y nos sitúa como era el teatro popular portugués de hace más de cien años. José Gil piensa que quizás retome esta historia, a la que no le falta contemporaneidad y puede llegar a volverse a ver su escenificación con gran aceptación. El pasado llama al presente y el presente tira del pasado. Van dialogando. Le deseamos suerte en esta aventura y que la veamos.

Segundo día

El sábado 22, de nuevo a las 10h de la mañana, allí estábamos con José Gil para empezar a manipular los deseados Dom Roberto, en el teatrino desnudo de tela, que habíamos dejado el día anterior. Así, sin tela que lo cubriese lo dejó el maestro, para que pudiéramos verlo todo. La tela nos la mostró: bonita, colorida y suave, con ese curioso nombre popular: “la seda de los pobres”, por no ser seda, pero parecerlo.

Empezamos la manipulación, con las tandas de rutinas por las que íbamos a pasar todos cada vez. Primero lo hacía él y nosotros tratamos de repetirlo lo más exacto posible. In crescendo iba subiendo la complejidad de acciones y personajes en escena y, cómo no, la velocidad de los movimientos, característica esencial de todos ellos. Nos deleitó con su gran manejo de los juegos del torero, el toro y los forcados. Genial.

José Gil con Dom Roberto y el Marqués de Pombal. Foto Manuel Silva

Antes de empezar hablamos de los ejercicios físicos que tendríamos que practicar. Estar lo más en forma posible, mental y física, es general para todo tipo de teatro. En este caso sufren muchos nuestros brazos en alto, las piernas y todo el cuerpo ahí de pie. No olvidar ejercicios para la cabeza y cuello y el entrenamiento de las manos. A esto se añade el entrenamiento con la lengüeta, que llevan los titiriteros del títere de guante en la boca, que le da esa particularidad al personaje. A esto también le dedicó un rato, para conocer el material y su buen uso. José Gil utiliza la lengüeta para todos los personajes, lo que le da esa uniformidad de un lenguaje del que apenas nos enteramos completamente: mezcla de palabras con muchas rrr y sonidos de todo tipo. Lo entendemos todo por sus acciones y la repetición inequívoca de los deseos de los Dom Roberto.

Comenzamos poniendo, a modo de bandeja, una tela estrecha y alargada sujeta a los laterales y barra media frontal, más o menos a la altura de nuestra cintura. Ahí se colocan los títeres que esperan salir a escena, mientras trabajamos con uno o dos de ellos en nuestras manos levantadas hacia el público. Este sistema facilita mucho más la colocación de los títeres en la mano, sin tener que girarnos al lateral para cogerlos colgados. Es más incómodo todavía volver a colgarlo si estamos ocupados. También sirve la bandeja para colocar los palos u otros objetos que necesitemos ocasionalmente. En la esquinita coloca una bolsa llena de palos. Que no falten.

Inma Palomar con Dom Roberto. Foto Inma Palomar

1.- La primera rutina: Un personaje sale a escena en la parte frontal, de una vez y rápido. Mira a un lado, mira a otro. Se desplaza recorriendo el escenario. Mira al público. Su mirada está en sus ojos y en la inclinación de la cabeza y no en la nariz como es el caso de Pulcinella. Aquí hay que vigilar la altura de nuestros brazos para que salga el cuerpo del títere y no se quede a medias. También mantenerlo en esa altura. Todos hicimos este ejercicio y todos los que van a seguir.

2.- Segunda rutina: Dos personajes. Primero sale uno, espera, mira y después sale el otro. Hacen un gesto de sorpresa, se acercan, se abrazan y se van juntos. Aquí, desde que sale el primer personaje, ya tenemos preparado en nuestra otra mano el segundo que va a salir y vamos viendo por dónde. Aquí se trata de equilibrar sus alturas, sus miradas y la retirada de los dos juntos de espaldas al público. La salida puede ser poco a poco en la lejanía del fondo del escenario, o de golpe hacia abajo.

3.- Tercera rutina: Aparece el palo, la cachiporra. El material es bambú, duro y fuerte, con su sonido tan particular. Sale un personaje con el palo, llega el otro títere y se lo intercambian, como dos amigos jugando. Esto es interesante, cómo cogemos el palo con la palma de nuestra mano. Es más suave de lo que creíamos. Entrenar nuestra mano para agarrarlo con suavidad y cada vez con más velocidad. Un ejercicio intensivo de intercambio, sin que decaiga el títere ni para atrás ni adelante y vigilar la altura de los dos.

4.- Cuarta rutina. Continuamos con numerosos cambios de coger el palo, dándole la vuelta, retorciéndolo con los dos títeres al mismo tiempo. También el balanceo del palo de barriga a barriga, clara señal de lucha. Así llegan los palos en la cabeza al otro personaje, siempre por detrás, nunca en la cara. También salen dos personajes con sendos palos y pelean, se arrastran y ruedan por la barra del escenario. Finalmente uno de ellos se queda con los dos palos arrebatándoselo al otro, le da garrotazos y cae muerto. Risas inevitables. Aquí tiene que hacer el manipulador un movimiento difícil dentro del reducido espacio del teatrino, volviéndose de espaldas para que giren los títeres en sus manos, incorporarlos y coger los dos palos en una sola mano y darle el doble garrotazo y caída del otro. Aquí puede pasar de todo, por lo que siempre hay que tener más palos preparados.

La titiritera Sara con Dom Roberto. Foto Inma Palomar

5.- Siguientes rutinas. Salida de tres personajes: sale el primero y tenemos preparado en la otra mano oculta el segundo. En la bandeja de tela tenemos preparado un tercero. Sale el segundo, lo atrae el primero y se marcha. Ahora está en escena el segundo y no para de moverse, aunque más despacio. Mientras tanto, soltamos en la bandeja el primero y cogemos de la bandeja el tercero, poco a poco poniéndolo en la mano e incluso utilizando nuestro cuerpo para ayudarnos. Sale el tercero, atrae al segundo, y se va. Se queda el tercero, y así continúan, saliendo de nuevo el primero, luego el segundo, etc. Acabamos confundiéndolos en ese subir y bajar de los tres personajes. Es muy gracioso ese lío.

En este ejercicio de trio de personajes, tenemos que mirar al títere que nos estamos colocando en la mano. No al otro que hemos dejado en escena, al que también lo movemos un poco para que no se quede estático, ni se caiga para detrás o adelante. Aquí insistió mucho José Gil. Mirar abajo para ir haciéndolo cada vez más rápido. Con la práctica cogeremos agilidad y seguridad y así conseguir la velocidad que necesitan estos títeres. Esos juegos son muy graciosos y muy divertidos si son rápidos.

Sin lugar a dudas José Gil es un maestro que hace todo esto con una perfección increíble y lograda diversión. No se puede parar de reír viéndolos. ¡Fascinante! Todos queríamos hacer Dom Roberto. Copiamos sus dimensiones, sus siluetas de cabeza, manos, cuerpo textil, etc. A ver quién se atreve. Quizá nacerán nuevos Dom Robertos.

Pero nuestro curso, no terminaba aquí. Nos quedaban las actuaciones en directo del maestro por la tarde y el domingo. En vivo y absoluto directo nos mostraría todas estas rutinas depuradas.

Las representaciones al vivo

El sábado por la tarde nos fuimos con José Gil a una de las parroquias territoriales que cubre Titiriberia para llevar los títeres a zonas rurales donde la gente no tiene facilidad para llegar al centro de Rianxo. A las 19:30 estuvimos en el Campo de Bacariza-Isorna. Toda una experiencia de convivencia artística popular en el medio rural. Las tres historias del espectáculo fueron: “O Castelo los fantasmas”; “O Barbeiro” y “A Tourada”.

José Gil con Toni Rumbau. Foto Inma Palomar

El domingo 23 de agosto fue el último día del Festival Titiriberia y José Gil volvió a actuar y nosotros allí que íbamos con él. Estaba programado en la playa del Tanxil, pero tuvieron que reprogramarla al Auditorio por la famosa amenaza de lluvia. En el teatro del Auditorio, pudimos meternos por detrás del teatrino de José Gil, con su tela preciosa, sentir como se está dentro con tantos personajes y después de haber visto la maravilla que había hecho con las tres obras de su repertorio de Don Roberto en extensión. Me quedo con esos fantasmas del castillo que, siendo solo un títere fantasma, parecían muchísimos. ¿Cómo lo hace? Asombrosa maestría del buen hacer y esa velocidad tan cómica. Larga vida y felicidad a Dom Roberto.

Y ahora si damos por terminado nuestro curso con gran satisfacción. Hasta la próxima. A ver quién se anima de este excelente grupo de titiriteras y titiriteros participantes, que lo hemos disfrutado estos días.

Inmaculada Palomar Barroso

Actriz, titiritera e historiadora.
Sevilla, 1 de septiembre 2026