(Paco Paricio presenta su libro ‘Juegos y Recurdos de un Titiritero’ en el Campo de Arriba. Foto Manuel Silva
Llegamos a la VII crónica del Titiriberia 2026, el Festival de Títeres Tradicionales, para hablar no tanto de espectáculos, sino de las actividades complementarias que los acompañan, como son las presentaciones de libros, exposiciones, ponencias o talleres. Unos apartados que Titiriberia cuida con esmero, conscientes sus adalides de que la defensa y la promoción de los títeres populares de guante y otras técnicas exige hablar también desde la perspectiva del patrimonio, de la reflexión o del aprendizaje.
Concretamente, vamos a hablar de la presentación del libro Juegos y Recursos de un Titiritero, de Paco Paricio; de la magna exposición dedicada a los 40 años de existencia de la histórica compañía Tanxarina, de Redondela; de la exposición realizada en los escaparates de varios comercios de Rianxo con marionetas de la cía. Trécola; de la exposición de fotografías de Manuel Silva en el Campo de Arriba; de la mesa redonda sobre ‘La Pervivencia del Teatro Medieval en el Teatro de Títeres, a cargo Julio G. Montañés, Alba Grande y Anxo García, moderada por Comba Campoi; y de los talleres para niños realizados en distintos lugares de Rianxo por la cía. Babaluva.
Del taller impartido por José Gil sobre manipulación de títeres con el Dom Roberto portugués, hablará Imma Palomar, participante del curso, con una crónica que publicaremos aparte en breve.
Presentación del libro Juegos y Recursos de un Titiritero, de Paco Paricio
Dijimos antes que esta crónica no hablaba de espectáculos, pero Paco Paricio nos puso en un brete, el sábado 22 de agosto, en el Campo de Arriba, cuando presentó unos de sus últimos libros dedicado a los juegos y recursos del Titiritero. Estábamos aparentemente en la presentación de un libro, pero cual fue nuestra sorpresa al encontrarnos ante un espectáculo o más bien una especie de café teatro-cabaret sin café -pues el sitio era el Campo de Arriba y la hora las 8h de la tarde, con mucha luz de día, y sin mesitas ni camareros-, que nos dejó a todos prendados por no decir estupefactos.

El libro presentado. Foto T.R.
Pues el veterano cómico de Binéfar nos fue explicando los contenidos del libro no en sus palabras escritas sino en los dimes y diretes que brotan de ellas, con el añadido de las manos, el habla -poderoso en él como buen bardo que es- y un par de maletas de las que Paco iba sacando objetos sorpresa, juguetes, juegos de otros tiempos y de ahora, pañuelos, a la manera de los magos pero en plan titiritero, explicándonos las mil maneras de entretenernos que los humanos hemos tenido a lo largo de los tiempos, enseñar cosas a los niños y burlarse del tiempo y de la vejez cuando los años se imponen. Juegos que luego han pasado a las manos de los titiriteros, para a partir de ellos hacer las mil variantes con las que montamos nuestros espectáculos.

Presentación del libro. Foto Manuel Silva
Y como buen titiritero que es, empezó con las manos, de las que han nacido tantas cosas y que ya las mamás usan para enseñar a los niños cuando aún son unos bebés, algunos de los secretos de la vida: Los cinco deditos…
Este es el padre
Esta es la madre
Este hace las sopas,
Este se las come todas,
Y este pequeño dice: ‘¿No queda nada para mí?’
El sonajero que es el primer títere del niño, o el juego del ‘Realet, realet, ¡toma dineret!’, el truco del dedo roto, cuando los nombres se dicen con ritmo, o las canciones ancestrales, como el Antón Pirulero, el contar con palabras, o el juego de los disparates…

Foto Manuel Silva
También habló de los aleluyas, como hicieron los de Binéfar con el cuento del Bandido Cucarachas, las máscaras, hasta que llegamos incluso al teatro de objetos, que lo sitúa rápidamente a uno de sus terrenos favoritos, el de las Greguerías, este género inventado por Ramón Gómez de la Serna y que Paco ha hecho suyo, celebrando siempre al genial De la Serna, pero inventándose algunos propios, a la manera de. Greguerías que Paco hace visibles mediante mil objetos y artimañas titiriteras.
Por ejemplo, muestra un pequeño lápiz y dice: ‘en las colillas de los lápices siempre quedan las mejores ideas’, o muestra una caja de lápices de colores y dice: ‘en las cajas de lápices de colores guardan sus sueños los niños’.

Foto Manuel Silva
Y deslumbrados quedamos cuando nos explicó la historia de un lugar donde se habían refugiado mil pájaros y nadie conseguía sacarlos. Hasta que descubrieron que un niño lo conseguía. ¿Cómo? Diciendo el nombre de todos ellos, pues el nombre da poder sobre las cosas y los seres vivos. Y, sin más dilación, Paco recitó una retahíla de nombres de pájaros que nos dejó a todos sin palabras.
Fue una presentación sui géneris, pues del libro se habló solo al final, cuando explicó que lo contado era lo que salía en él, y todos acudimos a la mesita donde había puesto sus maletillas para comprarle un ejemplar. Sus ayudantes, los dos músicos que lo acompañaban, el acordeonista Faustino Cortés y el tocador de mil percusiones y vocalista Quiri Aquilué, en esta ocasión dejaron sus instrumentos en la fugoneta y se encargaron de la labor crematística, mientras él iba respondiendo preguntas y firmando libros de los admiradores.

Foto Manuel Silva
Un libro, el citado, que complementa una serie compuesta por ‘Los Secretos del Titiritero’ (para el que tuve el honor de escribir un texto que aparece en la contraportada) y ‘La Vida Extraordinaria de Polichinela’.

Los dos títulos anteriores al presentado. Foto T.R.
A añadir el hermoso volumen que ha sacado este año, titulado ’77 GREGUERÍAS o Chilindrinas Coloreadas’, con greguerías de su invención que se combinan con dibujos del propio Paco, coloreadas a mano por él. Una maravilla para los que gustan de estas cosas.
He aquí los actuales empeños creativos del titiritero Paco Paricio los cuales, sin ser espectáculos, no pueden escapar del escenario cuando el autor habla de ellos.

Foto T.R.
Cabe decir aquí que poner en papel la experiencia acumulada en una larga vida de cómico de la legua constituye, yo diría, no solo un entretenimiento fundamental y muy gozoso para quien lo hace, sino también un deber, el de explicar de algún modo y cada uno a su aire, lo aprendido y traspasarlo a las generaciones que empujan por detrás. En esas está Paco y quien escribe estas líneas.
Exposición 40 años del Teatro Tanxarina
Titiriberia festejó los 40 años de Tanxarina, una de las compañías de títeres más importantes de Galicia, con una magna exposición en el vestíbulo del auditorio de Rianxo, que ha estado abierta al público hasta el 3 de septiembre.

De izquierda a derecha, Julio Alcalde Hermo, concejal de Deportes e Saúde. Educación e Cultura de Rianxo, Comba Campoi, directora del Titiriberia, Miguel Borines, Eduardo Cunha ‘Tatán’ y Andrés Giráldez, de Tanxarina. Foto Manuel Silva
Pudimos ver agrupados en pequeños conjuntos escénicos algunas de las piezas más notorias de la compañía, mostrando la rica variedad de técnicas, materiales y maneras de abordar el teatro de títeres y marionetas.
Quizá la principal característica de Tanxarina haya sido ser una compañía que ha sabido compaginar el teatro de animación de figuras con el de actor, siendo sus actuales tres miembros, Eduardo Cunha «Tatán», Miguel Borines y Andrés Giráldez, magníficos actores que además de sus labores con Tanxarina, han participado y lo siguen haciendo en numerosas películas, series televisivas y producciones teatrales del Centro Dramático Gallego, entre otras. Motivo por el que son harto conocidos por el público de la calle, algo que no siempre ocurre con los que se dedican al títere.

El Hombre Elefante. Foto Manuel Silva
Un rasgo que hay que decir es relativamente común en el mundo del teatro de títeres gallego, pues titiriteros como Marcelino de Santiago ‘Kukas’, Borja Insúa, Anxo García o Celtia Figueira, por citar solo a algunos, comparten esta multiplicidad de facetas del universo teatral.
Tanxarina fue constituida en el año 1983 por Eduardo Cunha ‘Tatán’, la catalana Esther Cabacés y Miguel Borines, tras haber estado Tatán y Esther aprendiendo la marioneta de hilo durante dos años en el taller de Harry V. Tozer, en el Institut del Teatre de Barcelona.
Para conocer bien los momentos iniciales de Tanxarina, recomiendo al lector leer la entrevista que les hice en marzo de 2021 publicada en Titeresante (ver aquí)
Pero regresemos al Auditorio de Rianxo y veamos como los momentos álgidos de la exposición fueron las visitas guiadas por sus propios tres miembros actuales en los días señalados por el Festival.

Inicio de la visita. Foto T.R.
En efecto, Miguel, Tatán y Andrés, al llegar el momento de comenzar la visita, se pusieron unos elípticos ‘guantes titiriteros’ armándose de un acordeón (Tatán), tambor (Andrés) y bombo (Miguel), interpretando algunos temas musicales del folklore tanxarino, mientras nos preparaban para una visita activa.
Con el tono fresco, alegre y retranquero que los caracteriza, nos fueron animando las diferentes escenas, explicando de qué iba la obra, algunos de sus momentos y aventuras más notorias e hilarantes sufridas en ellas. Y así, siguiéndolos por el recorrido de la exposición, con la enorme humildad y generosidad que los caracteriza, nos fueron explicando su vida titiritera durante estas últimas cuatro décadas, cruzando uno de los momentos más apasionantes de la historia y del teatro peninsular.

Carteles. Foto Manuel Silva
La exposición arranca con algunos carteles importantes y una fotografía que muestra al equipo inicial de Tanxarina en sus primeros tiempos. Los vemos ataviados a la manera de los jóvenes de la época, con sus barbas y melenas largas, y sus ganas de romper con todo y empezar cosas nuevas. Y así lo hicieron, sin perder jamás el contacto con la realidad, representada por este buque en el que se embarcaron y al que siguen subidos, llamado Tanxarina, una compañía que tras sus años de navegación se ha ido adaptando al paisaje y al país, sin perder este halo de rebeldía que los empujó a calzar los hábitos de titiritero.

Tanxarina en el año 1983: de izquierda a derecha, Eduardo Cunha ‘Tatán’, Miguel Borines, Esther Cabacés y Xoan Rafael ‘Quino’. Foto compañía
Hoy, en la edad ya de jubilación algunos de ellos, pero sin ganas de abandonar las tablas, siguen en sus trece, sensibles a las injusticias del entorno, con obras que quieren hacer pensar al público y que apuestan por modos de vida capaces de liberarse de la tiranía digital y de la llamada geopolítica, palabra hoy de moda y tan mal usada (o tan bien aprovechada) por los mandamases del mundo.
Indicar que durante los días que estuvo abierta la Exposición, se pudieron contemplar imágenes de la trayectoria de la Compañía en un monitor de TV colocado en el salón de entrada al Auditorio.
A las tres visitas guiadas acudieron unas 200 personas en total. La última visita estuvo dedicada a niños y niñas saharauis, de Vacaciones en Paz, invitados por Titiriberia.
Recorreremos ahora la exposición siguiendo las imágenes del fotógrafo Manuel Silva, un lujo del Titiriberia, y de quien firma estas líneas:
Algunos carteles
Parte fundamental del oficio teatrero, sirven para marcar épocas, establecer hitos y poner en imagen los momentos álgidos de la aventura: los espectáculos.

Cartel del Titiricircus (1988). Foto T.R.
Titiricircus (1988)
Un clásico de Tanxarina, el montaje que más ha representado la compañía (más de 1.500 funciones) y que los años no han hecho más que refinarlo, con marionetas de hilo (ver vaquí)

Escena del Titiricircus. Foto T.R.
Coca a Volta da Besta (1989)
El montaje sin duda más grande y espectacular, con el que recorrieron Europa junto a varios colectivos de Galicia y Portugal: Os Carambolos de Reboreda, Teatro kaos de Moaña, Teatro Art’Imagem de Oporto y Tanxarina. Una lucha entre un dragón (Coca) y un caballero rodeado de dos ejércitos de figurantes locales.

El Caballero. Foto T.R.
¡Ah Ah Ah estamos monstruos de Risa! (1996)
Una obra creada con algunos de los tradicionales personajes de las películas de horror: Drácula, Frankenstein, el sirviente Ygor, la Momia, la Mujer Araña, el Hombre Elefante… En ella, la figura del titiritero se funde con la del actor, pues Tatán y Miguel entraban y salían del retablo como Pepe por su casa.

La momia. Foto Manuel Silva
A Galiña Azul (2017)
Adaptación del primer texto de literatura infantil en lengua gallega, escrito por Carlos Casares (1968). Una obra sobre cómo luchar contra la exclusión de la diferencia, cuando aparece una gallina que no se ajusta a los moldes habituales de estas aves de corral.

Imagen de ‘A Gallina Azul’. Foto T.R.
Contaloucos (1998)
Un espectáculo loco a cargo de tres locos titiriteros y una locura de escenificación, a partir de ‘La Bomba y el General’, de Umberto Eco y ‘Timoteo, el amigo del labrador’, de Terry Jones.

Imagen de ‘Contaloucos’. Foto T.R.
Os Narigudos (2004)
Hilarante producción que ocurre en la Isla de los Narigudos. Sus extraordinarias narices son causa de roces y disputas. Encargan a Bartolo el Escogido a resolver el problema. Pero quedarse con una nariz pequeña, ¿es la solución?

‘Os Narigudos’. Foto de Manuel Silva
Santiago, Santiago (1993)
Polémico montaje que desmonta los mitos de los restos del apóstol Santiago en la ciudad que lleva su nombre. El choque entre realidad y mito, explicado con títeres, mucho desparpajo y bastante cachondeo.

Imagen de ‘Santiago Santiago’. Foto T.R.
La Casa del Abuelo (2014)
Cuando el abuelo es víctima de la avaricia de los propietarios de su casa. Contra el desahucio, su nieto Roberto con sus amigos y vecinos se embarcan en joviales aventuras para conseguir revertir la situación.

Imagen de ‘La Casa del Abuelo’. Foto T.R.
Trogloditas (2010)
En este hilarante espectáculo que ya he visto como tres veces (ver aquí), tres trogloditas nos invitan a entrar en el primer teatro de la Prehistoria. Una obra chocante y desternillante, en la que actores y espectadores se lo pasan en grande. Con un vestuario y especialmente un maquillaje que creo ha recibido ya varios premios.

‘Trogloditas’. Foto Manuel Silva
RAPATÚ (2002).
Con dirección Quico Cadaval. Un divertido espectáculo que cuenta la historia del Demonio Rapatú y sus amoríos con Panfilia la hija de Holofernes y la salvadora intervención del Pato Patricio que acaba sus días asado en el horno. Cornelio, un padre borrachín, liberará sin querer a Rapatú de la botella en que habia sido encerrado por Holofernes

Marionetas de ‘Rapatú’. Foto Manuel Silva
Títeres de pincel.
Crearon esta serie de títeres con pinceles para mostrar en los talleres cómo era posible eso de hacer teatro con objetos convertidos en títeres.

Foto T.R.
La Biblioteca Galáctica contra la IA Fantástica (2025)
Una adaptación teatral de la novela de Carlos Labraña. Un canto a la amistad, a la solidaridad y una defensa de los libros, de la lectura y de la palabra escrita frente a una Inteligencia artificial que quiere acabar con la imaginación y la fantasía. Último título creado por Tanxarina hasta ahora.

Imagen de ‘La Biblioteca Galáctica’. Foto compañía
Exposición de marionetas de la cía. Trécola en los comercios de Rianxo
Como ya viene siendo habitual, Titiriberia ha vuelto a llenar los escaparates de las tiendas de Rianxo con títeres, esta vez de la veterana compañía Trécola. Una preciosa selección de piezas de esta compañía, referente del títere gallego con 44 años de historia, creando distintas escenas en los establecimientos participantes. Un auténtico recorrido por la evolución del títere gallego a través de piezas artesanales que aún forman parte de las producciones de este grupo.

Foto de Manuel Silva
Habrá que hablar un día con más profundidad de esta histórica compañía conformada por Isa García y Ero Vázquez, hoy instalada en las proximidades de Lugo, que en las últimas décadas ha iniciado un recorrido de una enorme riqueza y originalidad, abierta a participar en otros proyectos colectivos y con otras formaciones, como la puesta en escena junto a la cía. Alakran, de Rosa de Papel de Valle-Inclán, que pudimos ver en esta edición del Titiriberia, o en aventuras de guante provistas de una gran vitalidad, como son sus espectáculos de Pituquito y Pituquita.

Foto Isa García
Una compañía, Trécola, que siempre sorprende en sus espectáculos y que tiene en cartera nuevos y estimulantes proyectos.
La exposición en los comercios de Rianxo es una iniciativa creada por la asociación Morreu o Demo, con el apoyo de la Asociación Rianxeira de Empresas, afín de llevar a cabo intervenciones artísticas en comercios de la ciudad para que las marionetas interactúen con la mercancía expuesta.

Foto Isa García
La intervención se combina con el concurso ‘Á procura de Lupe’ (a la búsqueda de Lupe), un personaje que se oculta entre las diferentes piezas propias de cada comercio, y que los niños deben descubrir.
Exposición de fotografías de Manuel Silva en el Campo de Arriba
Una vez más, los asistentes al Titiriberia hemos podido gozar de algunas de las fotografías de Manuel Silva, convertido ya en el fotógrafo de los títeres de Rianxo, un maestro de la imagen, como han podido comprobar los lectores de Titeresante, al leer las sucesivas crónicas del Festival.

Foto de Vai de Roda, de Manuel Silva
La exposición ha tenido lugar en el Campo de Arriba, de modo que durante unos días, este terraplén tan magníficamente arbolado, verdadero corazón festivo y colectivo de Rianxo, ha sido uno de los espacios titiriteros de la villa por excelencia, ante el acopio de actividades relacionadas con las marionetas que ha acogido.

El Campo de Arriba con el gigantón de Barriga Verde, Vai de Roda y los cabezudos de Viravola, en 2025. Foto Manuel Silva
Precisamente algunas de las fotografías más espectaculares de Manuel Silva se han disparado desde el Campo de Arriba, convertido casi en el protagonista de muchas imágenes, aprovechando la belleza de la luz filtrándose a través de la bóveda arbórea que lo cubre.
Remitimos el lector a las muchas fotografías publicadas en las crónicas de Titiriberia de Manuel Silva, para que goce, en este caso visualmente, de sus imágenes.
Talleres para niños a cargo de la cía. Babaluva
La compañía Babaluva, que dirige Mirari Urruzola, ha sido una vez más la encargada de coordinar los talleres dirigidos a los niños que se hallan en los Campamentos de Verano de Rianxo.

En el Auditorio. Foto Manuel de Silva
Títeres sencillos de madera plana y papel, fáciles de desarrollar y que dan pie a que los niños puedan representar con ellos pequeñas historias, organizados en pequeños grupos.

En pleno taller, con Mirari Urruzola al fondo. Foto Manuel Silva
Niños que también llenaron algunas de las funciones del Festival, especialmente las que se presentaban en el Campo de Arriba o en la Playa de Tanxil, este año sustituidos algunos días por el Auditorio, a causa de la lluvia.
Pervivencia del Teatro Medieval en el Teatro de Títeres, con el historiador Julio G. Montañés, Anxo García, Alba Grande y Comba Campoi
Tuvo lugar en una de las salas del Auditorio de Rianxo el encuentro y mesa redonda sobre ‘La pervivencia del Teatro Medieval en el Teatro de Títeres’, a partir de la ponencia del historiador del arte Julio G. Montañés y la participación en la mesa de Alba Grande y Anxo García, con moderación de Comba Campoi. Asistieron varios de los titiriteros invitados al Titiriberia y otros interesados en la materia, entre público de Rianxo y otros estudiosos sobre la cuestión.

Julio G. Montañés. Foto Manuel Silva
Julio G. Montañés, que mantiene una riquísima página web llena de imágenes y de datos la mayoría inéditos fruto de sus pesquisas (ver aquí), se centró en su intervención sobre el asunto del Teatro Medieval en Galicia. ¿Lo hubo? Hasta hace poco, se pensaba que no mucho, como explicó G. Montañés:
La historia del teatro comenzaba en el siglo XVII con el Entremés famoso sobre la pesca del rio Miño o Contenda dos Labradores de Caldelas (1671) de Gabriel Feixóo de Araúxo, considerado durante mucho tiempo como la auténtica partida de nacimiento del género teatral en Galicia y como una obra aislada, una excepción en el panorama literario y teatral de los Séculos Escuros.

Intervención de Paco Paricio en el encuentro. Foto Manuel Silva
Sin embargo, las investigaciones realizadas por Julio G. Montañés a partir de imágenes y testimonios recogidos en sus años de estudios sobre la materia, ha desvelado que las cosas no son exactamente como se pensaba, sino que entre los bastidores de lo sabido, se escondían realidades que invitan a pensar que el teatro, no en sus formas ortodoxas, pero sí en sus manifestaciones más periféricas y parateatrales, estaba tan presente en Galicia como en cualquier otro lugar de la Europa medieval.
Habló primero apoyándose en imágenes sobre algunas de las muestras incipientes de formas parateatrales, como los clásicos Basvastels, muy comunes entre los juglares de la baja Edad Media, en los que los títeres saltaban encima de una cuerda según un sistema que los titiriteros presentes confesaron no haber logrado reproducir:

Herrad von Landsberg, Hortus Deliciarum, ca. 1150. Extraído de la ponencia de Julio G. Montañés
o la conocida miniatura que aparece en el Libro de Alexandre, de principios del siglo XIII, con un retablo de títeres con caballeros peleando con la espada;

Libro de Aleixandre. Oxford Bodleian Library MS. 264. Jehan de Grise, 1338-1344. Extraído de la ponencia de Julio G. Montañés
o el concepto teatral con el que se presenta el martirio de Santa Apolonia, con el público muy bien instalado y músicos incluidos, con un juglar a la izquierda que muestra el trasero, como si se encontraran en una sala de representaciones;

Jean Fouquet. Martirio de Santa Apolonia. Libro de Horas de Étienne Chevalier. Ca. 1452. Musée Condé de Chantilly. Extraído de la ponencia de Julio G. Montañés
la presencia constante de los juglares incluso alrededor de la cruz con el Cristo presente, como se ve en fresco da catedral de Mondoñedo, hacia 1520;

Fresco da catedral de Mondoñedo, ca. 1520. Extraído de la ponencia de Julio G. Montañés
o la presencia aparentemente blasfema aunque no tanto para la época, de tantos culos (con perdón) en capiteles y canzorros de las iglesias, propio de la típica atmósfera medieval de los juglares o de las mismas fiestas de los locos que gustaban de profanar los lugares santos a modo de divertimento para el pueblo en fechas señaladas (el carnaval, por ej.);

Canzorro de Santa Comba de Rianxo (sec. XVI). Extraído de la ponencia de Julio G. Montañés
o la presencia del diablo en frescos y miniaturas, que daba el contrapunto dramático (y cotidiano) a la moralidad cristiana.

Extraído de la ponencia de Julio G. Montañés
Imágenes que nos hablan de un espíritu teatral incipiente que existía tanto en Galicia como en el resto de Europa, con la presencia documentada de los juglares que acompañaban a caballeros o eclesiásticos importantes que hacían el Camino de Santiago, una corriente de influencias recíprocas que iban de Europa al corazón de Galicia, y viceversa.
No lo podemos llamar Teatro en un sentido canónico, pero si formas teatrales o parateatrales muy comunes en la época en todo el mundo cristiano e incluso árabe.

Extraído de la ponencia de Julio G. Montañés
Por último, Julio G. Montañés mostró interesantes imágenes de lo que podrían ser posibles titiriteros ambulantes, ya en épocas más actuales, como los llamados bululús o los que practicaban la literatura de cordel o los romances de ciego.
Anxo García
Anxo habló sobre su larga experiencia en indagaciones teatrales especialmente en lo referente al bululú y a los romanceros de ciego, que él ha puesto en práctica y lo sigue haciendo, como ha ocurrido en este mismo Titiriberia, con la lectura del Romance del Año, que hizo con el títere ciego que representa a Maese Seisdedos.

El Títere Ciego. Foto Manuel Silva
Lo interesante del trabajo de Anxo es que buena parte de su teatro surge de su interés en dar pervivencia a lo que nos ha llegado del teatro medieval, a través de la tradición juglaresca y especialmente de la literatura de cordel y de los romances de ciego, una realidad española que no se encuentra en otros países.
Como contó Anxo, fueron los Reyes Católicos quienes, buscando atajar la presencia juglaresca, dio el privilegio a los ciegos para recitar en la calle los romances así como todo tipo de historias de la Iglesia o profanos, un privilegio que fue ratificado por la monarquía española a lo largo de los siglos
Eso explica que el fenómeno llegara hasta la Modernidad y que de esta inercia oficial de apoyo, haya surgido directa o indirectamente la ONCE, la Organización Nacional de Ciegos Españoles, una corporación de derecho público sin ánimo de lucro que trabaja para mejorar la calidad de vida de las personas ciegas o con discapacidad visual grave en España. Curiosamente nacida en 1938, cuando los nuevos tiempos y medios de comunicación desplazaron para siempre la función que tuvieron los ciegos y la literatura de cordel debido a este privilegio real otorgado desde antaño por los Reyes Católicos.

Extraído de la ponencia de Anxo García
Fascinado por estas historias y por las distintas maneras de teatralidad medieval conocidas, creó Anxo García la compañía Teatro da Gavela, que aglutinó a varios actores ejerciendo diferentes roles: el goliardo monje, borrachín que sermoneaba por los caminos con segundas y terceras intenciones; la Gitana que leía las manos y te contaba el futuro; el trilero que con las tres cartas te engañaba y explicaba historias; la Ensalmadora, que vendía remedios para todo; y el ciego con su lazarillo, que recitaba romances.

De izquierda a derecha Comba Campoi, Alba Grande y QAnxo García. Foto Manuel Silva
En la obra creada por La Gavela, los diferentes personajes con sus lenguajes particulares contaban la misma historia, la leyenda hispánica del Conde Alarcos nacida de una serie de romances caballerescos anónimos que a su vez inspiraron no pocas creaciones literarias de siglos posteriores, en especial dramáticas, no ya en español sino en otras lenguas (alemán, inglés, portugués, catalán) hasta el siglo XX.

Extraído de la ponencia de Anxo García
Según nos fue cotando Anxo, famoso fue el Entremés del Conde Alarcos, pieza dramática anónima de carácter cómico y burlesco publicada en 1675 en la colección Vergel de entremeses y conceptos del donaire en Zaragoza. Una parodia del famoso Romance del Conde Alarcos y de la infanta Solisa, transformando la tragedia de honor medieval en una farsa grotesca.

Anxo García como Cego de Monifates con Fran Lareu de Lazarillo. Foto compañía
Un trabajo que permitió a Anxo profundizar en el conocimiento y la práctica de estas modalidades teatrales tan arraigadas en la tradición oral española y gallega.

El Cego dos Monifates con el romance de Peito de Lobo, en 2023. Foto Manuel Silva
En su papel de El Ciego de los Monifates, hemos visto a Anxo en varias ocasiones en el rol de Ciego en compañía del actor Fran Lareu a modo del lazarillo que lo acompaña. Memorable fue su actuación en la Plaza Rafael Dieste, en el Titiriberia de 2023, explicando la historia de Peito de Lobo, narrada en el libro Retrincos, de Castelao (ver aquí).
Alba de Vales, Xograria de aldea
Alba Grande, cuyo nombre artístico es Alba de Vales, es una actriz, titiritera y narradora oral de Ourense que se considera a sí mismo como una xograresa de aldea (una juglaresa de aldea). Formada en el Institut del Teatre de Barcelona, entre otros lugares, suele utilizar en sus pesquisas escénicas las marionetas, los objetos, la tradición oral gallega, el teatro físico, las formas de teatro comunitario y la participación en las artes escénicas. Lo hace a través de sus propios proyectos creativos y con otros talleres de investigación y formación, residencias o colaboración con otras entidades.

Alba de Vales en plena actuación. Foto compañía
Acudió en la mesa redonda sobre Pervivencia del Teatro Medieval en el Teatro de Títeres para hablar de su trabajo de narración oral en el que canta el romance titulado Tres casamentos nun dia, que aprendió de su propia familia, de unos 10 minutos de duración, acompañándolo de una estudiada gestualidad y algunos títeres objeto.

Alba Grande expone su experiencia en el encuentro. Foto Manuel Silva
Se inspiró en sus abuelos y en la gente de su aldea y otras de la región. Ellos vivieron todavía una cultura rural de apoyo mutuo cargada de mucha sabiduría en todos los ámbitos de la vida. También le influyó el trabajo de Darío Fo, que considera de juglaría, en el que con sus palabras construía los paisajes y los sucesos en el espacio vacío, llegando a conmover a su público.
Desconoce Alba la procedencia del romance cantado por su abuela, pero que parece conectado a la tradición oral de los viejos romances que se cantaban por las aldeas desde tiempos ancestrales. Lo ha encontrado recogido en el cancionero de Dorothé Shubart, o en un romancero de Mini y Mero Iglesias.

Foto compañía
Lo relevante para ella, según nos confesó, es haberlo aprendido de su abuela y de su madre, que también se lo sabía, y también de su tía abuela y todas las vecinas y vecinos de algunas generaciones en torno a la de su abuela.
El romance habla de tres generaciones de mujeres que viven en la misma casa y deciden casarse el mismo día por ahorrar dineros, con tres hombres. Obviamente por una cuestión funcional de la cultura del momento, en la que las mujeres por sí mismas no podían representarse como ciudadanas. Y por la manera de contarlo, las gentes de su aldea y otros lugares, al cantarlo o al escucharlo, se parten de risa.
















