Tan importantes son, para nosotros los titiriteros, los festivales y los teatros como los museos. Los unos sirven para desarrollar nuestra actividad con garantías de que ésta llegará tanto al público como a los programadores que a su vez querrán llevarnos a sus teatros y festivales. Los museos cumplen con otra función igual de importante: reivindican nuestra actividad frente a la sociedad, y dan valor patrimonial a todo lo que nace de ella.

Figurentheater Lübeck

Exterior del Museo de Marionetas de Lübeck

Reivindicar el valor patrimonial del teatro de títeres, tanto el antiguo como el actual, es también uno de los objetivos de esta revista. Y por patrimonio debemos entender todo lo que nos llega del pasado, pero también  el trabajo de las compañías que están en activo. Por ello hemos abierto secciones como la de Veteranos o la Revolta dels Titelles que hacemos conjuntamente con la BiblioMusiCineteca, y por ello también nos interesan tanto los museos e intentamos dar buena cuenta de su existencia y de sus actividades. Algunos de ellos nos apoyan abiertamente: el Museo del TOPIC de Tolosa, el Museu da Marioneta de Lisboa, el Museo de las Artes Escénicas del Institut del Teatre de Barcelona (MAE) y el Centre de Titelles de Lleida con su museo aún en ciernes.

Figurentheater Lübeck

Pupi napolitano. Representa a un “guappo”, un miembro de la Camorra.

Ya hablamos en un anterior artículo del Stadtmuseum de Múnich. En este artículo queremos referirnos al Figurentheater Museum de Lübeck, que estos días he visitado y con cuya directora, Martina Wagner, he tenido la ocasión de hablar.

Kasperl

Kasperl.

De entrada, hay que decir que se trata de un museo creado por un coleccionista, Fritz Fey júnior. El añadido de júnior es para distinguirlo de su padre, Fritz Fey sénior, quién fue titiritero de profesión. Muy conocido en Alemania por sus títeres en televisión (creó el personaje de Fiete Appelschnut, todavía muy popular entre los alemanes), tuvo un teatro estable de marionetas justo al lado de donde ahora se ubica el Museo. En 2005, el teatro, llamado Marionettentheater Fey, pasó a llamarse Figurentheater, una denominación más acorde con lo que en Alemania y en otros países del norte europeo se define el teatro de marionetas entendido en su más amplia y contemporánea acepción.

Figurentheater Lübeck

Escena con marionetas de hilo.

Pero la historia del Museo es ajena a estas circunstancias. Frtitz Fey Jr. fue fotógrafo y cameráman y viajó por todo el mundo siguiendos los dictados de su profesión. Algo ocurrió, sin embargo, en Sicilia, cuando el señor Fer Jr. tropezó con los pupi (las marionetas sicilianas). Tal vez sus genes marionetísticos despertaron ante la fuerza de la mirada de los pupi, o tal vez vio una oportunidad que hasta entonces no habia tenido en cuenta. La cuestión es que se hizo con una colección de pupi, y así empezó una carrera compulsiva de coleccionista hacia todo lo que tuviera relación con el mundo de los títeres.

Figurentheater Lübeck

Curioso Kasperl procedente de un teatro de Uzbequistán.

El ardor que sienten los aquejados por el Coleccionismo poseyó al señor Fey, y el resultado es el Museo de Marionetas de Lübeck. Más de 28.000 piezas catalogadas, incluyendo libros y documentos, de los que hay expuestos unos 2.000.

Figurentheater Lübeck

Viejo, títere de guante.

Le pregunto a Martina Wagner, directora del Museo, si han pensado en crecer para dar abasto a tanto material.

– La verdad es que no. El Museo en estos momentos ya es muy grande, reúne a cinco edificios históricos juntos, y para nosotros sólo puede crecer cualitativamente, no en extensión ni en más cantidad. Consideramos que ya hay suficientes piezas expuestas, quizás demasiadas, y nuestra idea es mejorar la presentación, clarificarla, hacerla más dinámica y coherente en su exhibición, buscando además que los visitantes no sólo puedan ver cómo se mueven las marionetas (a través de vídeos, por ejemplo) sino que también puedan tocarlas y manipular algunas de ellas. Éste es nuestro afán actual.

Figurentheater Lübeck

Cara de Kasperl, talla de madera.

En efecto, el Museo presenta una cierta aglomeración de elementos aparentemente caóticos, pero que a mi modo de ver ofrece una interesante visión transversal de todo lo que rodea e incumbe a esta arte, algo que yo agradezco mucho. Pero ya se sabe que hoy en día prima en los museos el criterio minimalista, frente al acumulativo de los viejos coleccionistas, que sólo pensaban en exhibir lo máximo en un mínimo espacio.

– El Museo es a día de hoy una Sociedad Limitada resultado de la fusión del señor Fey y la Fundación Possehl, que desde un principio apoyó el proyecto. Una compañía pues privada que debe buscar financiación por si misma, pues las ayudas públicas son cada vez más escasas. Colaboramos mucho con el Figurentheater que tenemos al lado, que también es una compañía privada como nosotros. Igualmente organizamos de vez en cuando exposiciones, como la que tenemos ahora dedicada a las marionetas para cine y para televisión.

Figurentheater Lübeck

Kasperl  creado en un campo británico de prisioneros alemanes después de la Segunda Guerra Mundial.

Le pregunto a Martina Wagner cuáles son las joyas del Museo.

– Me resulta difícil decirlo, pues son muchas las cosas realmente únicas e interesantes que tenemos. Tal vez las colecciones de siluetas orientales para el teatro de sombras sean unas de las más antiguas y completas. Asia está muy bien representada en el Museo. Y aún lo podría estar más en el apartado de las sombras, si tuviéramos más espacio. Pero también las colecciones de los Jesters europeos es excepcional, así como las de algunas dinastías de marionetistas alemanes muy importantes. Piensa que tenemos todo el legado de las familias Winter y Schichtl, dos de las dinastías de más prestigio de Alemania, aunque las piezas de esta última que pertenecen geográficamente al sur están en el Stadtmuseum de Múnich.

Figurentheater Lübeck

Títere creado también en un campo de prisioneros alemanes.

Debo decir que la sección de los llamados Jesters (los clowns o los bufones, nombre con el que aquí se refieren a toda la familia de los Karpels, Punch, Jan Klaassen…) es realmente extraordinaria. Le pregunto si en los almacenes del Museo tienen más de estos títeres y me responde que sí, que hay muchos.

Figurentheater Lübeck

Otro títere creado en un campo de prisioneros.

La boca se me hace agua al escuchar sus palabras y le indico si no sería una buena idea organizar esos fondos almacenados como un segundo museo no abierto al público pero sí a los especialistas y estudiosos, para que pudieran entrar, estudiar y regodearse con esas fantásticas colecciones.

– Sí, sería una buena idea, sin duda…

Como siempre, las realidades presupuestarias se imponen a los bonitos deseos.

Figurentheater Lübeck

Cabeza de Kasperl, talla de madera.

Le pregunto de donde han sacado los títeres hechos por prisioneros de guerra alemanes en campos británicos después de la Segunda Guerra Mundial.

– El padre del señor Fey jr. fue él mismo prisionero de guerra en uno de esos campos, y allí aprendió de un titiritero que tenía de vecino de celda, por lo visto muy dotado. De ahí el interés de la familia en esos títeres realmente impactantes.

Para mi, una de las joyas del Museo. Es curioso que hablando con el señor Frieder Simon, maestro de Kasperl de la ciudad de Halle (ver aquí artículo dedicado a él en Rutas de Polichinela), me contara que su padre empezó a hacer títeres cuando era prisionero en un campo francés, tras la Segunda Guerra Mundial. Un recurso que le permitió sobrevivir y que fue transmitido a su hijo, quién a su vez lo usó para cruzar y sobrivir a la larga noche comunista en la RDA.

Le pregunto a Martina Wagner si su museo mantiene relación con otros del Sur de Europa.

– No, aunque estoy enterada de los que existen. Y me gustaría mucho no sólo conocerlos sino también establecer a la larga unas relaciones que puedan derivar en proyectos conjuntos.

Desde Titeresante no podemos más que animar a unos y a otros a establecer estas relaciones y a avanzar en unas colaboraciones de las que todos saldríamos ganando.

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