(Fausto Barile, fotografía de Manuel Fernández Minaya.)

Acabó este domingo 14 de octubre el programa del Parque de las Marionetas que se celebra en el Parque Grande José Antonio Labordeta de Zaragoza durante las Fiestas del Pilar 2018 de Zaragoza. Un final pasado por agua, pues el temporal Leslie, a pesar de llegar ya menguado tras entrar en la Península por Portugal, hizo acto de presencia a las 5:30 de la tarde con una trompa de agua diluvial que obligó a interrumpir las últimas funciones del programa, todas menos las del Teatro Mobili, bien protegidos como están sus escenarios de las inclemencias del tiempo.

Continuamos en este artículo con nuestra labor cronista sobre los espectáculos vistos, que no fueron todos, tan frondoso era el programa, pero sí bastantes.

El Gran Teatro Dentro de Fausto Barile

Bajo este nombre artístico se esconde un veterano y reconocido cómico italiano, Roberto Di Lernia, que llegó al Parque de las Marionetas de la mano de la compañía Teatri Mobili, con el fin de amenizar con su espectáculo los interludios entre las dos representaciones ofrecidas, Manoviva y Antipodi (ver aquí).


Presentó al personaje de Fausto Barile, al que bien podríamos considerar medio humano y medio marioneta, o aún mejor, medio ‘retablo de títeres’, al contener en su interior un pequeño escenario donde ‘pasan cosas’. Provisto de una barriga inmensa y vestido con un elegante traje, Barile puede abrir su ‘Teatro Dentro’, es decir, su barriga, siempre que lo desee. En el interior hay un pequeño escenario, una especie de mini pista de circo o teatrín que dispone de telón a la americana, donde suceden ‘cosas raras’.

Es como si el estómago del señor Barile fuera una especie de marmita alquímica que cambia la condición de determinados objetos, por ejemplo, un rollo de papel higiénico adelgaza a medida que por la boca del actor va saliendo una tira infinita de papel. O si la inclinación de la Torre de Pisa produce algún escozor estético al contemplador digestivo que es el señor Barilo, en el mágico ‘Teatro Dentro’ la famosa torre se endereza y alcanza la verticalidad, para satisfacer los deseos estomacales del personaje.


Microteatro minimalista de los detalles, sin palabra alguna, que se sostiene  sobre la impactante figura del personaje, dotado de una personalidad de ‘sabio gordo’ y decadente, contenedor de unos poderes metamórficos situados en su enorme barriga. El resultado es de sorpresa y maravilla, un número precioso de actor-teatrín, ejecutado con una técnica impecable que recuerda el estilo de los magos de escenario.

Con su ‘cabaret de mano oculta y barriga teatro’, cumplió sus funciones de animar los interludios con impecable sabiduría poética. Un regalo que el público apreció entusiasmado a lo largo de los días del Parque.

‘Es una lata’, de Teatro de Medianoche, y ‘Titerecine’, de Cachivache Producciones, en el Salón de los Sueños.

Ocuparon el precioso Salón de Los Sueños, donde normalmente se instalan los espectáculos de sombras y de luces, las compañías Teatro de Medianoche, de Aragón, y Cachivache, de Madrid, ambas con espectáculo que tenían que ver con la temática del pabellón.

Teatro de Medianoche

Los veteranos Araceli Gil y Domingo Castillo, más la hija de ambos Ángela Castillo, fueron los tres titiriteros del Teatro de Medianoche encargados de presentar un fragmento de su espectáculo ‘SeRes Uhmonos’, sin duda una de las partes más atractivas del mismo, la titulada ‘Es una lata’.


Con la técnica de la luz negra o teatro negro de la que ellos son duchos practicantes desde hace años –fueron pioneros en la introducción de este lenguaje en la Península-, dieron vida a un personaje que es Dios en batín y pantuflas, divinidad casera que se entretiene en crear nuevos seres y formas vivas con los objetos más anodinos y cotidianos.

Dotado de un humor fresco y desenvuelto, destacan los tres miembros de Teatro de Medianoche por la habilidad en la manipulación, que en este caso combina los objetos que la luz negra resalta con una máscara llevada por uno de los manipuladores.

Araceli Gil, Domingo Castillo y Ángela Castillo, de Teatro de Medianoche.

El público popular de Zaragoza agradeció poder gozar de esta variedad del teatro de títeres con luz negra, máscara y objetos, llenando el pabellón en todas las funciones y premiando a los actores con prolongados aplausos.

Cachivache Producciones

Histórica compañía de Madrid dirigida por Eladio Sánchez, Cachivache presentó un homenaje al cine y a Charles Chaplin titulado ‘TítereCine’. Mediante un actor que encarna al personaje de Stan Laurel en el rol de maestro de ceremonias, muy bien interpretado por Victor Sainz Ramirez, el espectáculo recrea el proceder y el ambiente que rodeaba las primeras proyecciones fílmicas, cuando el cine era mudo y las imágenes se acompañaban con un pianista e incluso con un narrador.


Para ello, Cachivache introduce a otros personajes contemporáneos a Chaplin, bien representados por marionetas, como Óscar el Payaso, que sabía reír en cien idiomas, o el mago Jean Philippe, discípulo de Méliès que acompañó a Chaplin en su aventura americana. Igualmente a la pianista Miss Key, títere manipulado con maestría por Esther D’Andrea, encargado de tocar el piano para acompañar algunas secuencias geniales el gran cómico del cine mudo.


La obra no duda en incorporar fragmentos de películas icónicas del gran artista norteamericano, verdaderas obras maestras que parecen surgir directamente del mundo de la cachiporra y de las comedias titiriteras de enredos, muy presentes en las sociedades occidentales a principios del siglo XX.

Una obra llena de sugestión que provoca el deseo de correr hacia una filmoteca para volver a ver al inefable Charlot en acción.

‘The Da Silva Marionette Circus Troupe’, por Noisy Oyster.

Fue un placer asistir a una representación de este histórico circo con marionetas de unos de los titiriteros clásicos de Inglaterra, Ray DaSilva Palmer y Joan DaSilva, fundadores del Norwich Puppet Theatre y de la importante compañía DaSilva Puppets que giró por Gran Bretaña con multitud de espectáculos. La representación fue ofrecida por Nik Palmer, hijo de Joan y DaSilva, y Sarah Rowland-Barker, fundadores ambos de la compañía Noisy Oyester.


Circo clásico tal como se representaba en los años 60 y 70 por DaSilva Puppets, aunque con las marionetas restauradas y el espectáculo adaptado por los actuales titiriteros de Noisy Oyster. Lo interesante de la propuesta es ver cómo el efecto humorístico del circo se mantiene impertérrito a pesar de los años, y como pudimos ver con la reacción de público, entregado a los distintos números de la compañía.


Y con una enorme ventaja: al ser marionetas, este circo se salva de la censura inquisitorial de los animalistas, que deben callarse pues tanto el león -personaje casi protagonista de la obra- como los caniches, las urracas y otros animalitos que salen en escena, son simples marionetas de hilo que sólo cobran vida cuando se las maneja en un escenario.


Números clásicos de un humor cándido y naíf, homenaje a una época, un estilo y una estética, con marionetas de hilo muy bien elaboradas y de muchos hilos, según establece la tradición británica.

Nik Palmer y Sarah Rowland-Barker demostraron estar en forma, con un control magistral de los hilos, y con dotes de humor malabar y circense que buscan y encontraron la complicidad del público. Éste les premió con generosas salvas de aplausos.

El Profesor Coperini, de Civi Civiac

Es ya un clásico del Parque de las Marionetas, al menos en sus últimos años, la presencia de la Carpa Mágica, un espacio al aire libre con gradas circulares en el que actúa el Profesor Coperini, nombre artístico del mago Ismael Civiac, director y principal actor de la compañía Civi Civiac.


Nombrado Master of Magic 2014, Premio internacional  a la mejor compañía de teatro de magia de calle (Italia), Ismael Civiac es un mago que prodiga simpatía, humor y un prodigioso dominio escénico, capaz de controlar él solo y satisfacer al público familiar que suele reunirse en la Carpa Mágica. Su trabajo es esencialmente teatral, creador de una eficaz trama argumental en la que inserta y encuadra los diferentes números de magia, sencillos pero de impacto y resultones, con una esencial participación del público, los siempre entusiastas voluntarios que saltan al ruedo para ayudar al mago.


El resultado es espléndido y de una gran generosidad teatral, con un público entregado que no se pierde ni un gesto de la acción ejecutada por Civiac y sus voluntarios. En esta ocasión, el leitmotiv de la obra fueron los elixires que el mago, transformado en un charlatán de los que vendían pócimas milagrosas, ofrece a sus potenciales clientes. Elixires mágicos que abren todo un abanico de efectos milagrosos para maravilla de los espectadores.


Tanto el personaje como la estética concuerdan y ayudan a dar contenido y ambiente a la temática propia del Teatro de Feria, donde además de espectáculos y barracas de todo tipo, había siempre los pabellones de maravillas, donde se exhibía lo imposible y lo milagroso. El espectáculo de Civi Civiac llenó este espacio con solvente maestría.

Atracciones y actividades varias al aire libre: Closeland, Les Contes d’Asphaldt, Autómatas del Teati Mobili, Tiovivos…

Busca el Parque de las Marionetas programar siempre algunas compañías que trabajan la animación a través de una relación directa con los espectadores. En este caso, además de los dos tiovivos y de los autómatas integrados en el complejo del Teatri Mobili, plantó sus bártulos en un perímetro vallado denominado ‘Zona de Juegos’ la compañía de Eslovenia Third Handers con ‘Closeland’.


Curioso despliegue de elementos muy variados y bastante complejos que requerían estar servidos por actores cada uno de ellos, de modo que niños y adultos que entraban en el perímetro del Closeland, además de ser transformados con pequeños cambios de vestuario -un sombrero, un chal, una falda extravagante, un vistoso gabán, una nariz de payaso y otros artilugios-, eran atendidos casi uno por uno por la numerosa compañía eslovena. Muebles misteriosos que eran cajas de sorpresas con pequeñas maravillas de corte cándido y poético ofrecían a los visitantes todo un menú de ocurrencias intrigantes y exóticas.


Un esfuerzo importante de medios técnicos y humanos que posibilitó que un gran número de familias pudieran gozar del Closeland con desahogo y sin excesivas colas.

Interesante fue ver la marioneta de un pajarraco de madera movido por una estructura itinerante con hilos -es decir, una marioneta cuyo control o mando era un artefacto con forma de carromato- que se paseaba servida por dos actores. Se llama el pájaro ‘Octaaph’ y la compañía, procedente de Bélgica, ‘Les Contes d’Asphald’.


Con una sencilla acción que involucra a los dos servidores del muñeco, relacionados emotivamente con la marioneta -relación sentimental de unos clowns encargados de dar vida y movimiento al pájaro -, el espectáculo consiste básicamente en conseguir, tras muchos esfuerzos, hacer volar a la ave. Y con ello, atrapar al público que asiste fascinado a todo este curioso ritual de puesta en marcha -en vida- de la marioneta. Bello y atractivo.


Fueron una gozada los cuatro autómatas que a modo de peep box instaló la compañía Teatri Mobili en su complejo teatral, entre los dos vehículos-teatros donde se efectuaban las representaciones.


Pequeños juegos visuales de los que hay que destacar la magnífica transformación de una mesa llena de honradas personas que podrían ser unos políticos o unos banqueros -uno de ellos ofrece billetes al público-, los cuales, a medida que se mueven sin salir de sus asientos y mientras tú los contemplas, se van transformando en unos diablos, casi sin darte cuenta de ello. Impactante cuando de pronto descubres que aquellos honrados ciudadanos no eran más que unos desalmados diablos con sus cuernos, sus capas rojas y sus rabos.


Dos tiovivos alegraron a los niños con sus animales dando vueltas alrededor de un eje. Una atracción clásica que jamás pierde su capacidad de atracción hacia los más pequeños.

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