(Joan Baixas, foto de Iñigo Royo)

Va avanzando el Titirijai 2017 hacia su recta final con el anuncio de una noche de homenajes que se presenta importante por la categoría de sus protagonistas: Carles Cañellas , de Rocamora Teatre, Juan Muñoz, de La Tartana, y la revista de teatro Artez, a los que dedicaremos una atención especial. Nos centraremos en este artículo a dos de los grandes maestros titiriteros que tenemos en España, Joan Baixas y Ángel Calvente, director de El Espejo Negro, presentes en Tolosa con dos de sus espectáculos.

Joan Baixas, ‘Oh Là Là la Marionette!”

Le ocurre a Joan Baixas lo que le ocurre también a algunos otros titiriteros, que al tener muñecos suyos instalados en el Museo del Topic, se sienten en casa al entrar en el antiguo Palacio de Justicia hoy convertido en el flamante Centro Internacional el Títere de Tolosa. Por ello se impone una visita regular, quizás coincidiendo con el Titirijai, o quizás buscando alguna otra excusa, para acudir a charlar un ratito con esa especie de segundos miembros de la familia, esos que viven sin comer pero que requieren espacio de almacenamiento y cuidados de restauración: los títeres. Baixas tiene dos reproducciones del Merma, su versión del Ubu Roi que hizo con el pintor Joan Miró, instalados en el Museo del Topic. En esta ocasión, su excusa para estar en Tolosa fue doble: dar un curso sobre animación de objetos o figuras titiriteras, y presentar su conferencia-espectáculo ‘Oh là là, la Marionnette!’.

Como dijo en el escenario, y luego explicó con más detalle en el coloquio posterior celebrado en el ambigú del Topic, esta conferencia con formato de espectáculo, o viceversa, espectáculo con forma de conferencia, surgió fruto de la invitación de quién suscribe estas líneas para inaugurar la exposición ‘Figuras del Desdoblamiento’, que se hizo en 2015 en el Arts Santa Mónica de Barcelona (ver aquí) y de la que fui comisario. El titiritero más veterano del país y una de las figuras más importantes del titiritismo español, quiso crear algo especial adaptado a la exposición, centrada en el mundo del títere visto como ese objeto de desdoblamiento que acompaña a la especie desde los inicios de la civilización, mostrando las distintas maneras en cómo los humanos hemos animado nuestras proyecciones y desdoblamientos en figuras, imágenes, objetos, esculturas, mitos…

Foto de Iñigo Royo.

Para ello, Baixas decidió mirar hacia adentro del oficio y concretar su particular visión del tema, con el fin de dar con aquellos elementos básicos que permitan explicar una vida dedicada a las marionetas. Y para ello, propone tres puntos de partida, esenciales en cualquier titiritero y en cualquier artista: focalizarse en el Todo, en la Nada y en el Punto Medio, que representa la imagen del Doble o del Sí Mismo.

Punto de partida casi ontológico de quién al viajar por el mundo con sus baúles de trastos y marionetas, va creando con los años su indispensable ‘botiquín filosófico’ de bolsillo, para que el ‘vaciarse metafísico’ del trabajo en el escenario vaya acompañado de un ‘llenarse’ igualmente metafísico, necesario para que una carrera no sea sólo la creación de un ‘corpus profesional’ sino sobre todo la de un ‘corpus personal’, ese que no se enseña pero que subyace en todo lo que se hace. Lo podríamos llamar también ‘artefacto de navegación espacial y nudo de enlaces existencial’, es decir, una especie de vehículo invisible al que sube el artista para sentirse a gusto ‘dentro y fuera’: del escenario, de la realidad, de la vida, del planeta Tierra o incluso de sí mismo. Dentro y fuera, arriba y abajo, antes y después, vida y muerte. Los titiriteros tenemos suerte para manejarnos en estos asuntos: nuestra vida de saltimbanquis y saltamontes, de conocer culturas, países y personas diferentes, nos abre las puertas a entender y vivir la disparidad e infinita variedad de los mundos sin asustarnos, con el convencimiento de que tanta diversidad no es más que el tejido dinámico y contradictorio de lo que nos une, aquí en la Tierra como en los cielos -me refiero a los cielos del Sistema Solar y de la Galaxia, para no ir más lejos.

Baixas es uno de estos titiriteros que, al ir siempre hacia lo esencial y buscar en sus espectáculos la síntesis del arte, es decir, de la realización plástica, del movimiento y de la palabra, ha ido desarrollando en paralelo el mencionado artefacto metafísico o botiquín filosófico. Pues bien, la conferencia-espectáculo que nos ofreció en el teatro del Topic no fue más que enseñarnos parte de este botiquín privado -jamás entero, no sólo por pudor y precaución, sino porque se halla siempre en estado perpetuo de cambio y desarrollo-.

Tras anunciarnos su tres ejes conceptuales antes mencionados, que orientan la obra de toda una vida, nos puso algunos ejemplos.

Foto de Iñigo Royo.

El Todo es para Joan la Tradición en mayúscula, lo que se acumula y donde se yuxtaponen las capas de experiencia de las generaciones: los polichinelas, los héroes populares que se encuentran en todos los pueblos y que sintetizan totalidades culturales, los personajes que cada titiritero hace suyos. En el caso que nos atañe, Baixas, por sus afinidades artísticas que lo llevaron de joven a conectar con las vanguardias barcelonesas (con el poeta Joan Brossa como referente), se fijó en el Ubú de Jarry, el cual lo llevó a Joan Miró -gran amigo de Brossa y enamorado indirecto del mundo sintético y popular de las marionetas-, quién fue amigo también de Jarry, de quien guardaba como un tesoro una primera versión del Ubú, con la idea secreta de trabajar algún día el tema con títeres de verdad. De ahí surgió el Merma de la Claca, donde los jóvenes titiriteros Joan Baixas y Teresa Calafell, con todo el equipo de actores de la compañía, dieron vida a este sueño compartido con Miró de poner a Ubú en escena, bautizado como Merma, a modo de celebración del final de la dictadura de Franco.

La Nada es, por obligación semántica, lo que surge en el lado opuesto del Todo: la creación nacida del cero, la mente o la página en blanco, la pared de la cueva aún sin pintar, el vacío. Un terreno muy recurrido por los títeres cuando el oficio se sumerge en las oscuridades del punto de partida y provoca el nacimiento de lo primordial, la creación del gesto inaugural. Lo explicó Baixas con palabras pero sobretodo con el ejemplo de una hoja de papel en blanco: desde la oscuridad del escenario, y sólo con la ayuda de un par de luces de bolsillo, mostró la poesía de este vacío cuando se revela en imágenes que nuestra imaginación debe coser para componer algo con ello. El papel se funde con el rostro y se crea una máscara primigenia, huella existencial de esta gestualidad primeriza.

Foto de Iñigo Royo.

El Punto Medio es el Doble, la mirada hacia sí mismo, el reflejo con el que uno gusta verse en el espejo. Es en cierto modo, el Tres o el Tercero de la creación, capaz de jugar papeles fuera de nosotros pero atado por hilos invisibles todavía a nuestro ser. Quizás por ello Baixas nos mostró su versión de alter ego, el Señor Baixas, como una marioneta de hilo. El modelo es el Hombre Invisible, y el resultado es una Marioneta Invisible: un sombrero y una gabardina. Cuatro hilos manejan la figura vacía: anda, se arrastra, baila, vuela y acaba por liarse alrededor del titiritero, como indicándole que por mucha distancia que ponga, no podrá librarse de su vacío. Un gesto parecido al del poeta Fernando Pessoa, cuando indicaba que su reflejo en el espejo, al buscar al autor de sus textos, era el vacío, la nada: sólo existían sus heterónimos, creados desde el vacío de su personalidad, pues incluso el poeta ortónimo que llevaba su nombre era tratado en realidad como otro heterónimo, aunque no lo fuera.

Foto de Iñigo Royo.

Acabó la conferencia-espectáculo con una muestra plástico-teatral del trabajo de Baixas donde de algún modo los tres puntos descritos se juntaban: el Todo, la Nada y el Punto Medio. El juego de pintura ejercido en el Vacío de un lienzo translúcido, a través de la gestualidad del artista, se llenó del Todo que es la materialidad pictórica, la luz y el color, el cual, bajo la acción que supone el oficio del artista versado en componer imágenes, escenarios y personajes, consiguió desdoblarse a través de la sombra y de las manos en las diferentes composiciones que fueron surgiendo en el lienzo.

Idoya Otegui, Joan Baixas y Marina Baixas en el coloquio.

Las cámaras fotográficas y las retinas de los espectadores se encargaron, al final, de fijar algunas de estas imágenes para salir del teatro del Topic con la convicción de haber asistido no sólo a un ejercicio de creación plástico-titiritera, sino también a un insólito ritual de desvelamiento de lo que son los secretos profundos del arte y del teatro.

‘Óscar el niño dormido’, de El Espejo Negro

Siempre es un placer asistir a uno de los espectáculos de esta gran compañía española de Málaga, El Espejo Negro, los cuales nunca dejan indiferente al espectador. En este caso, fue ´Oscar el niño dormido’, obra ya reseñada con anterioridad por Titeresante (ver aquí), una de las últimas creaciones de la compañía dirigidas al público familiar, tras el éxito de sus anteriores ‘Jonás el espermatozoide’ y ‘El piojo Matías’.

Foto de Iñigo Royo.

Y es que el espíritu cáustico, directo y descarnado tan característico de El Espejo Negro, no se pierde cuando se dirige a los niños. Y ésta es una de sus mayores gracias: tratar un tema espinoso como es el de un niño en estado de coma sin caer en el sentimentalismo. Se habla de emociones, por supuesto, de sentimientos de pérdida y de dolor, de la vida y de la muerte, buscando un equilibrio entre la excepción y la normalidad. Y se indica que la vida sigue a pesar de todos los pesares inimaginables.

Foto de Iñigo Royo.

Por otro lado, la obra muestra el contraste entre el mundo exterior y el mundo interior de la subjetividad del niño en coma, con un juego de distorsión de la realidad mediante la técnica del maping, que transforma las paredes del hospital en el fondo onírico de sus sueños y pesadillas. Allí se prodigan y evolucionan los personajes  del drama patológico de la obra, esos bichos patógenos que se disputan la salud del enfermo y contra los que lucha su sistema inmunológico.

Foto de Iñigo Royo.

Admirables los intérpretes, Camen Callo, Noé Lifona y José Vera, alternando sus dotes de actor con los del titiritero que sabe cómo manipular los muñecos al estilo de Ángel Calvente, el director de El Espejo Negro. Sin privarse de algunas de las constantes de la compañía, como es el gusto por el cante flamenco, maravillosamente entonado por la joven actriz Carmen, de unas dotes vocales de impacto.

Foto de Iñigo Royo.

Impresiona el trabajo de Calvente y de su compañía, siempre en pos del perfeccionismo en todos los detalles del espectáculo, sea cual sea el tema que se trate y con el mismo esmero o incluso superior cuando se dirige al público infantil y familiar.

En estos momentos, Ángel Calvente está a punto de estrenar en el Teatro Alhambra de Granada una obra  basada en textos de Max Aub adaptados por Angélica Gómez y con el actor Javi Parra. Los dos textos de Aub son ‘Crímenes Ejemplares’ y ‘La Verdadera Historia de la muerte de Francisco Franco’.  Una obra para un único actor y marionetas. Dice la publicidad de la obra: ‘La Verdadera Historia de la muerte de FF es una comedia seria, una sátira sin ánimo de luto. Ángel Calvente, director de El Espejo Negro, aporta su estilo desenfadado y sórdido a este mundo lleno de tazas, café, pistolas, tequila, canciones y delirios de seres llenos de nostalgia y rencor. Con este espectáculo el actor Javi Parra se sube al escenario por primera vez en solitario después de 25 años de teatro y más teatro.’

Por otra parte, la compañía está preparando un nuevo montaje, esta vez en el género cabaretero, con el que mayormente se dio a conocer Calvente en sus inicios. Ansiosos esperamos ambos estrenos.

Exposición de Art Toys en el TOPIC

Magnífica exposición la que presenta el Topic de Tolosa centrada en lo que se ha dado en llamar Art Toys, obras de arte que son muñecos, o muñecos pensados y hechos como obras de arte. Magnífica y desconcertante, pues nos obliga a preguntarnos sobre lo que estamos viendo. Figuras muchas de ellas extraídas del imaginario popular contemporáneo, de los dibujos animados, del mundo del diseño y de las marcas, de la publicidad, de la ciencia ficción, o de indefinibles obsesiones temáticas. Casi todas ellas bañadas en las esencias más juguetonas del surrealismo, con el perfume visual de lo onírico en sus formas.

Betterdaystoys (Sevilla, España) Peter y Mamá Cecile.
Dicen que “el fanatismo es esencialmente pedagógico, que no hay fanático que no tenga vocación de educador”

Proceden de la mano de artistas muy variados y distantes en lo geográfico, pues los hay tanto españoles como de un gran número de países del mundo, con predominio de americanos. Muchas veces, un arte pop o que bebe de la cultura popular americana.

Ramón Pla y Silvia Pérez (Valencia, España).
LA NIÑA DEL PANTANO. ¿Qué es lo que llevó a transformarse en una presencia tenebrosa y perturbadora a una niña antaño colmada de dulzura e inocencia?

Como dicen Sergio Pampliega Campo y Cristina Alonso del Chicca, en el catálogo de la exposición, el Art Toy es y no es un juguete, parte de él pero se aleja conducido por la mano del artista que busca ir más allá de su uso de consumo. Se construye para ser mirado y cuestionado. Y para acompañar esta mirada del espectador  anónimo, los dos comisarios proponen unos textos para cada uno de los juguetes de arte, textos que buscan un contraste entre la forma y el pensamiento, un cojín de subjetividad distanciada para el visitante.

Marko Zubak (Croacia)
OFICIALES ANÓNIMOS – PORCENTAJE SANGRIENTO
Todo se mide en comparación con algo. Lo más importante es conseguir ‘el porcentaje’. Un porcentaje cruel ante el miedo de no alcanzarlo.

Adjuntamos algunas imágenes con el texto que acompaña a los Art Toys correspondientes.

Mike Leavitt (Estados Unidos)
Steve Jobs C-3PO
En la edad de oro de la comunicación dirigital y de las maravillas tecnológicas, dos personajes, uno real y uno ficticio, Steve Jobs y C3PO, se unen.

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