Acaba este fin de semana el ciclo FIOS que ha organizado el Museu da Marioneta de Lisboa, dos semanas dedicadas al género de la marioneta de hilo, que ha dejado muy buen sabor de boca al público lisboeta.

Tras una primera semana marcada por la presencia de los dos maestros Jordi Bertran (ver aquí) y Bernd Ogradnick (ver aquí), para luego recalar en la pequeña Maratona de Fios centrada en cuatro brillantes formaciones del género (ver aquí), cierra el ciclo este viernes y sábado días 29 y 30 de septiembre, a las 21:30, otro maestro del hilo catalán, Carles Cañellas, histórico titiritero de la compañía Rocamora, con el espectáculo Identitats.


Parta celebrar sus 40 años de profesión, el decano de las marionetas de hilo de Cataluña, Carles Cañellas (ver aquí) ha querido culminar su carrera artística con un reto del que pocos artistas salen vivos: crear un espectáculo de larga duración con una única marioneta en escena que va encarnando, a lo largo de la obra, diferentes personalidades.

Se sirve para ello de una marioneta de rostro plano y de cuerpo desnudo o “neutro”, que muestra el esqueleto de sus articulaciones, con una medida de 90 cm y 27 hilos. Pende del correspondiente mando o cruz donde se sujetan los hilos que mueven la figura. Para definir cada personalidad, se usan unas máscaras que el titiritero va sacando de una bolsa colgada en bandolera.

Mando, hilos y marioneta. Más las manos del manipulador. He aquí los elementos básicos de este espectáculo insólito que tiene dos focos principales de atención: los hilos que median entre el manipulador y la marioneta, más el poderoso artefacto del mando que articula y hace operativa la distancia entre el muñeco y las manos del titiritero.

El resultado es una feroz y tensa lucha entre ambas partes, las manos y el muñeco a través del control de los hilos. Una tensión que atrapa al espectador, ansioso de ver quién gana la partida.

Es realmente una gran valentía la de Carles Cañellas de enfrentarse a este reto que no es otro que una lucha sin cuartel entre el oficio y la experiencia de toda una vida, y las leyes de la gravedad asociadas al azar de unos hilos que siempre buscan enmarañar y resistirse a las manos de quién los quiere controlar.

Un reto del que Cañellas ha salido indemne y victorioso, como lo demuestran los premios y los aplausos recibidos por el espectáculo en los escenarios del mundo donde ha sido invitado (Galardón a la Mejor Obra Dramática del 2nd Nanchong -China- International Puppet Art Week Festival 2017). Y todo ello sin jamás rehuir la batalla con los hilos, que cobran durante la obra todo el protagonismo.

La fuerza simbólica del hilo, entendida como una metáfora del elemento integrador que une la separación entre el muñeco y el manipulador, cobra en Identitats toda su fuerza más dinámica y dramática, al convertirse el hilo en una zona de tensión y de conflicto, allí donde el espectador centra su atención.


Verticalidad espacial atacada por los obstáculos del tiempo que luchan por imponer su horizontalidad predeterminada, un boicot al limpio alzado del hilo, para romper la suspensión mágica del devenir.

El espectáculo se convierte entonces en un ejercicio íntimo de auto-percepción, casi podría decirse de “introspección titiritera en el corazón del oficio del hilo”. Un reto al que en cada función el maestro Cañellas debe enfrentarse, asumiendo los riesgos del directo y del azar caprichoso de los hilos.

Identitats: una forma correcta y afortunada de cerrar FIOS, un ciclo centrado en este elemento tan etéreo, huidizo, poético y filosófico que es el hilo.

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