Está actuando este fin de semana en La Puntual de Eugenio Navarro la compañía Girovago e Rondella con su espectáculo “Manoviva”. Un lujo para el público de Barcelona, pues no sólo verán en el diminuto escenario del teatrillo de la Plaza Allada Vermell a cinco buenísimos artistas actuando, con música en directo, sino que el espectáculo es una auténtica maravilla de esta compañía ya mítica que nació en Grecia y se formó como compañía familiar ambulante recorriendo las costas de Grecia y Turquía. Hoy reside en Italia, en una población cerca de Roma.

Girovago e RondellaMarco Grignani y Federica Lacomba son sus dos artífices, autores y únicos manipuladores también del espectáculo que presentan en Barcelona. Ya vimos hace unos meses a su hija Rugiada Grignani actuar con Facundo Moreno, con el nombre de Compañía Dromosofista (ver artículo en Titeresante aquí), en un espectáculo que nos dejó a todos boquiabiertos. Podemos estos días regodearnos con el exquisito trabajo de sus dos progenitores, que han presentado para La Puntual un pequeño espectáculo hecho únicamente con las manos, intimista y de alto voltaje poético.

Un espectáculo sencillo que sin embargo rezuma por todos sus poros  sofisticación, arte y el poso de años de oficio. Con el añadido de dos músicos excelentes tocando en directo (un acordeón y un chelo) y con Rugiada Grignani manipulando un foco a modo de cañón sobre el pequeño escenario.

Girovago e Rondella

La obra se realiza con dos únicos personajes, un hombre y una mujer, los cuales están representados por dos títeres que son la mano misma del manipulador, que se “viste” con cinco apéndices uno para cada dedo, conformando así un cuerpo provisto de cabeza (dedo medio), dos extremidades superiores (dedos anular e índice) y las inferiores (dedos meñique y pulgar). El resultado es realmente asombroso, pues consiguen crear a unos seres vivientes muy particulares, ágiles, creíbles y, como ellos mismos dicen, muy “huManos”.

El espectáculo se constituye según una secuencia de lo que podríamos llamar números circenses distintos, pues incluso el escenario es como una pequeña pista de circo con sus candilejas y en el que los dos manipuladores van colocando los diferentes artilugios necesarios para la realización del “más difícil todavía”. Equilibrios en una bola refulgente llena de espejitos, el hombre orquesta, capaz de tocar el tambor y un platillo, el gran salto desde una impensable altura a un vaso de agua, los increíbles números de la malabarista con dos cintas y luego con dos bolas de fuego, que requieren una extraordinaria independencia de dedos, más el escupidor de fuego, ambos sin duda uno de los momentos álgidos de la obra. Ya hacia el final, los números se convierten en pequeñas historietas, siempre sin palabras, como la de Adán y Eva que son tentados por una serpiente que se mueve sola y que les ofrece comerse una… pera! El resultado es un tanto diferente a la versión oficial: van al infierno, cierto, representado por una gran cúpula de luz que los cubre, pero cuando se levanta y vemos los detalles de su condena infernal, comprendemos que este infierno es en realidad el paraíso: ¡música, baile y un canuto!

Girovago e Rondella

Pero lo mejor del espectáculo es la preciosa sincronía que se consigue entre la música y la manipulación de las manos. A destacar aquí la calidad de los dos intérpretes –no salían en el programa de mano sus nombres–, con un estilo de música popular y culta, con aires de improvisación zíngara, de un exquisito refinamiento. Poder ver en el reducido espacio del escenario de la Puntual a los dos músicos a un lado, los dos manipuladores de negro en el centro, y el porte hierático, elegante y casi invisible de Rugiada Grignani a cargo del pequeño cañón al otro lado, fue uno de los mayores regalos de este espectáculo de alta calidad, un verdadero bombón para el público de Barcelona.

Girovago e Rondella

Imagen de la compañía con su espectáculo de calle.

Últimas funciones, hoy sábado a las 18h, y mañana domingo, a las 12h y a las 17h. Ver más información aquí.

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