(Cartel de la obra, por el Colectivo Patillas Black)

Como ya nos tiene habituados el Colectivo Patillas Black, en conjunción con la Galería-librería La Social, sita en la calle de les Hortes nº 5, en el barrio barcelonés del Poble Sec, se ha presentado este último viernes del mes de julio de 2026 la obra La Mandrágora, de Nicolás Maquiavelo, una comedia en prosa escrita en el año 1518.

Portrait of Niccolò Machiavelli by Santi di Tito. Wilipedia

Dice el Colectivo Patillas Black en la presentación de la obra:

Un jugoso manual del arte del soborno, de la manipulación y el embeleco. Un joven charlatán, un crédulo burgués, una mujer austera y comedida, su madre libertina, un pícaro gorrón y un fraile sátiro y cachondo son los personajes de este clásicazo del Renacimiento canalla.

Magnífica descripción del tema que además establece la paleta de partida con la que Black define a los personajes. Y en esta ocasión, el acierto no solo está en la descripción y en el modo en que se presentan en escena, sino también en las formas que adquieren los distintos personajes, un verdadero retrato de lo que podríamos llamar sus almas, la mayoría de ellas dotadas de un solo pie, como es propio de aquellos que viven sometidos a la tiranía del Uno, que deben alcanzar su objetivo sea como sea, y sea cual sea.

Imagen de la raíz de la planta de la que supuestamente se extraía el veneno que forma parte de la historia de La mandrágora. Mandrake (gr. ΜΑΝΔΡΑΓΟΡΑ, in capital letters). Folio 90 from the Naples Dioscurides, a 7th century manuscript of Dioscurides De Materia Medica (Naples, Biblioteca Nazionale, Cod. Gr. 1). Imagen extraída de Wikipedia.

Bien sabemos cómo Maquiavelo se ha convertido en un maestro de las artes de la urdimbre para la conquista del poder, pero también de la riqueza y del amor. Una urdimbre que en esta obra ya aparece en manos de la clase médica, tan experta en estas lides, gracias a sus manejos y embelesos.

Y, en esta ocasión, los de Patillas Black nos han asombrado por la extraordinaria fidelidad que han mostrado a la obra y al espíritu de La Mandrágora, recitándonos la pieza no al ‘pied de la lettre’ pero sí al pie de su espíritu, con absoluta claridad expositiva en cuanto a los personajes, las situaciones y las ‘engañifas’ de las que está dotada la pieza. No por nada la publicidad la ha subtitulado como ‘Engañifas del Renacimiento’.

Flaco favor haríamos a la obra y a quiénes la han puesto en escena, si nos pusiéramos a describir lo que ocurre en ella. Lo más recomendable es procurar ver la obra allí donde los azares la programen, o comprarse el librito de Maquiavelo para leer la truculenta y divertida comedia. Las dos cosas son asaz aconsejables.

Frontespizio dell’edizione del 1556 della Mandragola di Nicolò Machiavelli. Imagen extraída de Wikipedia

Pero sí podemos insistir en indicar la maestría de los de Black en su afán por cultivar obras insólitas del repertorio clásico por regla general ‘desconocido’ u ‘olvidado’, con una encomiable y obsesiva fidelidad al principio de la ‘pièce mal faite’. Dicho con palabras más exactas, centrarse en el contenido y en lo esencial, dejando como superfluo los rigores técnicos en el manejo de los títeres. Pero sin perder un ápice de la intención que palpita en cada uno de ellos. Más que títeres haciendo teatro, son figuras o ‘engendros’ que encarnan al personaje representado de un modo total y absoluto, sin engaño alguno. Y cuando ello ocurre, no tienen por qué ‘interpretar’ al modo teatral, sino simplemente ‘ser lo que son’, manifestarse en su pura esencia.

Evidentemente, es una manera de hacer teatro que requiere tanta dedicación y disciplina como cualquier otra de las artes de Talía, pero con la obligación de dejar espacio libre para que cada uno de los personajes pueda manifestarse con comodidad.

Esto es lo que hace Patillas Black, al conseguir que en cada una de sus presentaciones se abran en Barcelona pequeños espacios de libertad creativa, desde una mirada aguda y crítica, dotada de la exquisita generosidad que es el logro de semejante empeño

¡Aleluya!