(El gigantón de Barriga Verde, llevado por Borja Insúa, conduce el pasacalle por la plaza Castelao, junto al terraplén del Campo de Arriba. Foto Manuel Silva)

Empezó el martes 18 de agosto la XI edición del Festival Titiriberia 2026, Festival de Títeres Tradicionales, que se celebra en Rianxo hasta el 23 de agosto. Con un programa exquisito que incluye compañías de Galicia, Portugal, Aragón Andalucía, Euskadi, Cataluña y León.

Titiribera ha demostrado una vez más ser un espejo donde tomar el pulso al momento actual del títere tradicional de guante en la Península Ibérica.

Con una advertencia: la palabra tradicional que acompaña este tipo de teatro no significa que en su seno no proliferen espectáculos que podríamos designar perfectamente como rabiosamente contemporáneos. Una aparente contradicción de este tipo de teatro que es la prueba incontestable de su inagotable vitalidad, al permitir abordar la actualidad sin perder de vista los lazos que unen el pasado con el presente y el futuro.

Cabezudos de Viravolta bordeando el puerto de Rianxo. Foto Manuel Silva

Nos centraremos en esta crónica en los actos inaugurales protagonizados por el grupo musical folclórico de Rianxo Vai de Roda, los cabezudos de Viravolta con Anxo García ejerciendo de maestro de ceremonias, y el gigantón Barriga Verde, realizado y movido por Borja Insúa, de la compañía Alakran, con los correspondientes intervalos titiriteros en los que Borja, con los títeres en las manos, interpreta escenas del icónico personaje de la tradición gallega.

Imagen de A Manos Libres. Manuel Silva

Por su parte, el mismo martes 18 de agosto, quien escribe estas líneas presentó su último espectáculo A Manos Libres en el Auditorio de Rianxo, del que hablará más adelante el actor-artista-titiritero Marcelino de Santiago ‘Kukas’.

Igualmente intentaremos sintetizar una breve reflexión sobre el género del llamado Teatro de Títeres Tradicional de Guante.

Rianxo y el Títere Tradicional de Guante

Es extraordinario constatar cómo el objetivo principal de Titiriberia, mostrar, divulgar y pensar las formas actuales y pasadas del teatro de títeres popular de guante, se ha ido realizando al pie de la letra a lo largo de sus años de existencia. Una mirada que siempre ha querido ser reflexiva y documentalista, además de teatral en los aspectos de la exhibición, ampliando así el radio de atención del Festival al máximo. Algo que no solo ha dado dignidad a un género sobre el que pesan malentendidos y algunos prejuicios, sino que lo ha propulsado a nuevos desarrollos que han sorprendido al público por sus diferentes hechuras, formatos y posibilidades de futuro.

Lo hemos visto en las distintas modalidades en que se ha presentado al tradicional Barriga Verde, el personaje inventado por la familia Silvent a principio del siglo XX, en sus múltiples encarnaciones en las manos de quienes lo defienden a diario en los escenarios, desde las históricas compañías de Viravolta o Monicreques de Kukas, hasta las más recientes de Borja Insúa o de Larraitz Urruzola, que lo ha transmutado en femenino (Doña Barriga Verde), por solo hablar de los más conocidos o vistos recientemente. Pero también con otros personajes, como ha hecho Viravolta con su Toribio de Mañón, a cargo de Pilar Álvarez y Xulio Balado, o los de Trécola, con los rompedores Pituquito y Pituquita, de Ero Vázquez e Isa García.

Ero Vázquez e Isa García flanqueados por Pituquito y Pituquita, más el Demonio. Foto Manuel Silva

Y ya fuera de Galicia, el caso de Raúl García, de Títeres desde Abajo, con los personajes de Pulcinella o de Cristobita, de Paz Tatay con sus títeres de cachiporra, de Eudald Ferré y sus títeres de guante de la técnica catalana, de Pablo Girón del Teatro Arbolé con Pelegrín, del Baile de Sant Vito con Mingo, y de tantos otros que han pasado por los escenarios de Titiriberia y de los que sería imposible citar a todos en esta breve crónica

Pelegrín con su cachiporra en la playa de Tanxil, Titiriberia 2025. Foto Manuel Silva

Por no hablar ya de los clásicos Pulcinellas procedentes de Italia o del no menos tradicional Punch and Judy inglés.

También quien suscribe esta crónica ha podido mostrar su aportación al género, con la conferencia espectáculo El Titiritero, el Doble y la Sombra, donde se permite fabular sobre los orígenes de su personaje principal, Polichinela, o del actual A Manos Libres, una reducción simbólica de los títeres de raíces populares a las dos manos de quien los maneja.

Lo visto en Rianxo a lo lago de los años, ha sido un despliegue de las esencias y las transformaciones de este género que se ha mostrado como un amplio abanico de formas posibles de una extraordinaria riqueza, indicio evidente de gozar de una envidiable salud que no solo persiste, sino que innova y sorprende a los más sombríos agoreros que pregonaban su pronta desaparición.

Anxo García y Fran Lareu explican la historia de Peito de Lobo en la plaza Rafael Dieste, frente a la biblioteca Castelao, en el Titiriberia de 2023. Foto T.R.

No vamos a extendernos en citar todos los nombres que han pasado por las páginas y los programas de Titiriberia, demasiados para esta crónica, pero sí mencionar como el Festival ha ampliado su mirada, como antes dijimos, a otras formas y esferas próximas a la tradición del títere de guante. Por ejemplo, la versión escenificada que ha presentado Seis Dedos , con Anxo García y el músico Carlos Quintá. de la conocida canción gallega Carolina con el título de Mamulengo Gallego, o las apariciones del mismo Anxo con el actor Fran Lareu en el papel del Ciego que recitaba romances e historias por los caminos a modo de Bululú. O los diferentes personajes de la tradición europea convertidos por Trécola en fabulosos juegos de feria para que los niños jueguen con ellos mediante la cachiporra. Y un sinfín de creaciones parateatrales siempre alrededor de los títeres y de sus héroes populares.

Una riqueza y variedad que Ttiriberia lleva años mostrando, sin jamás cansarse de sorprender al público y a los profesionales de todo lo que es capaz de hacer e innovar esta modalidad teatral.

Una mirada que parte de lo más localmente cercano, como es el caso de Barriga Verde, para ampliarse a sus vecinos portugueses y castellanos, hasta abarcar la compleja realidad ibérica para saltar luego a la europea y al mundo entero.

Pasacalle inaugural con Vai de Roda, el gigantón Barriga Verde, los cabezudos de Viravolta y Anxo García

Abrió el Titiriberia de este año el acostumbrado pasacalle realizado por el grupo de música popular de Rianxo Vai de Roda, con sus músicos vestidos a la manera tradicional, acompañando al gigantón Barriga Verde, creación de Borja Insúa, encargado él mismo de manejarlo desde su interior.

Anxo García, maestro de ceremonias del pasacalle con el gigantón de Barriga Verde detrás. Foto Manuel SIlva

Presidía la comitiva Anxo García vestido con un elegante traje provisto de capa y cubierto con sombrero de copa. Con la ayuda de un megáfono de los antiguos, Anxo iba pregonando el comienzo del Festival, cantando sus virtudes y algunos de los espectáculos que podrían verse los próximos días.

Tras él, paseaban los cabezudos de Viravolta, simpáticos personajes de grandes cabezas que hicieron las delicias de niños y mayores.

Los músicos de Vai de Roda. Foto Manuel Silva

El gigantón montado sobre ruedas combina su función de encarnar al icónico personaje ‘a lo grande’ con el de convertirse cuando conviene en un teatrillo de títeres que lleva a cuestas, pegado a su falda. Algo que sucedió en algunas parajes apropiados del recorrido, siendo la plaza principal el llamado Campo de Arriba, junto al Ayuntamiento de la localidad.

El ricachón, títere de Borja Insúa en su actuación en el Campo de rriba. Foto Manuel Silva

Allí, bien arropado por la banda de Vai de Rodas, Barriga Verde pudo desplegar sus gracias y sus locuras ante un público que lo esperaba con ansia, pues con los años el personaje se ha convertido en alguien bien conocido por los rianxeiros.

Hay que habar aquí de la madurez de este titiritero que ha conseguido definir al personaje con trazo seguro y afinado, cada vez más proclive a conectar con el público, como si existiera una entente tácita entre ellos, el propio que en todas las épocas han tenido los héroes de los teatros populares de títeres.

Borja Insúa tras la función. Foto Manuel Silva

Sin más pretensión de divertir a los espectadores, con ocurrencias atrevidas pensadas tanto para los mayores como para los chicos, Borja mostró el enorme oficio que ha ido cosechando a lo lago de los años, refinando su Barriga Verde sin perder jamás el espíritu heterodoxo y provocador que tiene el personaje por definición.

El público aplaudió entregado a la labor de todos los artistas allí congregados.