(Foto compañía)

Lo popular es esencialmente aristocrático

Titiriteros de Binéfar presentó en el Teatro Arbolé de Zaragoza, su último espectáculo La tierra de Alvargonzález, una obra con títeres que es un homenaje al célebre romance de Antonio Machado al cumplirse los ciento cincuenta años de su nacimiento.

La tierra de Alvargonzález es una tragedia rural de Antonio Machado que trascurre en tierras sorianas y que Federico García Lorca representó con La Barraca durante su colaboración en el proyecto del Ministerio de Instrucción Pública de la II república en el año 1932: Las Misiones Pedagógicas, realizadas por la provincia de Soria. Acertado recuerdo de este romance popular que Paco Paricio convierte en una tragedia rural a la manera que hubiera hecho las delicias de Federico.

Foto compañía

Según Machado, el romance de Alvargonzález ha brotado del pueblo mismo. De hecho, el pueblo y el folklore son los temas fundamentales de las meditaciones filosóficas de la obra. Cómo en los textos de los grandes dramaturgos, los temas de los que trata el espectáculo son: La Tierra como Personaje, Castilla y su paisaje son centrales, reflejando el alma y la justicia. La tierra castiga la maldad y recompensa la honradez.La avaricia por la herencia, que lleva a la Codicia y al Crimen, son el motor del parricidio, un tema bíblico (Caín y Abel). La Justicia. La naturaleza y el destino castigan a los culpables, a pesar de los intentos humanos por ocultar el crimen.

Temas que se repetirán en las obras teatrales de Lorca.

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Machado aspira a dirigirse al hombre del pueblo, quiere fundirse con el alma popular y así llegar a lo humano. Repetidas veces Antonio Machado afirma: que la verdadera aristocracia española está en el pueblo, que lo popular es lo esencialmente aristocrático. Lorca y la Barraca se hicieron eco de estas afirmaciones del poeta sevillano. Para el poeta el folklore es algo vivo, dinámico, íntimamente relacionado con el saber y el sentir popular.

En la puesta en escena de Los Titiriteros de Binéfar de la mano del maestro Paco Paricio se hace verdad está afirmación: lo popular es esencialmente aristocrático. Si en la puesta en escena de La Barraca los actores representaban con gestos y mímica las acciones mientras Federico narraba el romance, en el caso de los Titiriteros de Binéfar, y no podría ser de otra manera, son los títeres, realizados con trozos de madera seguramente encontrados en las orillas de la laguna negra de Soria, estéticamente vanguardistas, son los títeres los que dan vida a los protagonistas del romance, mientras Paco Paricio pone sus voces para narrar el romance en su versión más literal y autentica.

Un verdadero goce de sabiduría popular; cuando lo popular gana fuerza poética al utilizar las proyecciones del ilustrador David Vela, que evocan los antiguos xilograbados y aleluyas tradicionales, como si de títeres de sombras se trataran. Así mismo, el espacio sonoro en vivo corre a cargo del músico Pablo Borderías. El sonido se entreteje con el poema y si añadimos los cantos delicados de Julia Cruz, titiritera y actriz que junto a Marta Parico manejan con oficio los títeres, el teatro se llena de una atmosfera, sin duda aristocrática, siempre con la atenta mirada y potente voz del maestro titiritero y narrador del romance Paco Paricio.

Paco Paricio. Foto Pilar Amorós

Un elenco excepcional para un gran y peculiar homenaje a dos grandes poetas españoles del S. XX. Lorca y Machado. Una noche de teatro, títeres y poesía para guardar en el recuerdo del sentir y saber popular. Un espectáculo que merece un gran recorrido por los teatros de la península. Emociona reencontrarse con el romancero popular de esta excepcional manera.

Quiero también nombrar a alguien que siempre ha estado y esta vinculado con los títeres, el profesor Jesús Rubio, que ha realizado el asesoramiento literario y dramático y es alma mater de este hermoso proyecto.

Foto Pilar Amorós

Al terminar la representación Paco realiza un coloquio con el público que aplaudió con satisfacción la representación. En el coloquio se contaron anécdotas y curiosidades. Aporto una recogida de la enorme y necesaria biografía de Ian Gibson: Vida, pasión y muerte de Federico García Lorca:

Los cuatro intérpretes. Foto Pilar Amorós

Federico García Lorca y Antonio Machado se conocieron personalmente en Baeza (Jaén) entre 1916 y 1917. El primer encuentro ocurrió el 8 de junio de 1916 durante un viaje de estudios del joven Lorca con la Universidad de Granada, donde Machado, profesor de francés en Baeza, le dejó una profunda admiración. Compartieron veladas donde Lorca tocó el piano y Machado recitó poemas. Quizás en este primer encuentro Lorca conociera el romance La tierra de Alvargonzález que más tarde representaría con La Barraca.