(Imagen del COVID19)

La pandemia del COVID19 ha golpeado de frente y con inusitada brutalidad a todo el sector teatral del país. Las cancelaciones de actos, representaciones, giras, festivales, encuentros y cursos, pone al mundo del teatro y de los títeres en particular, al borde del abismo. A la vez, nos sitúa en unos niveles de incertidumbre pocas veces alcanzados hasta ahora: ¿cuándo se retomarán las actividades?, ¿qué pasará con las cancelaciones?, la consecuente crisis económica que se avecina, ¿cómo afectará al mundo de la cultura y del teatro?

Sala del Teatro Arbolé, de Zaragoza, que ha tenido que suspender sus representaciones.

Son momentos difíciles que obligarán a replantear muchas cosas, a apretarse aún más el cinturón, y a buscar soluciones creativas, oportunas y viables. Las coyunturas de este tipo, nos dice el tópico que deben verse como oportunidades. Fácil recurso que sin embargo enlaza a la perfección con una de las máximas titiriteras por excelencia, que Pablo Vergne citaba hace poco en una entrevista como uno de sus lemas principales: de la debilidad, hacer fortaleza. Un principio universal que ha guiado desde siempre a los débiles de este mundo.

Marioneta de Taiwán con mascarilla. Fotografía de Robin Ruizendaal.

Interesante que justo cuando estalla esta crisis, se esté realizando en España el primer Estudio riguroso sobre la realidad del Sector del Teatro de Títeres, Visual y de Objetos. Un asunto que desde Titeresante, que participa como partner del proyecto, no podemos más que alentar. Disponer de una herramienta como es el conocimiento de los datos básicos del sector puede ser un buen punto de partida para que el conjunto de la profesión adopte las medidas oportunas para consolidarse y avanzar en su fortalecimiento.

El TOPIC de Tolosa ha cerrado también sus puertas.

Sin duda esta crisis del COVID19 está cambiando no pocas cosas de nuestro mundo. De algún modo, y teniendo en cuenta que todo es teatro en esta vida, actúa cómo actúan los escenarios: pone un espejo frente al público. La diferencia de este teatro es que su espejo, enorme y global, nos refleja por primera vez como un todo. Nos vemos en nuestra pequeñez humana, frágil e impotente, frente a algo que nos sobrepasa, que ni siquiera podemos ver ni tocar, un virus cuya realidad se parece más a la abstracción matemática de los algoritmos que a los seres orgánicos que nos rodean, al ser meros ‘organismos al límite de la vida’.

Teatro de La Estrella, del Cabanyal, Valencia, también cerrado.

La totalidad de la visión que nos da el espejo del COVID19 es un arma de doble filo que, como buenos titiriteros expertos en temas de manipulación, debemos dilucidar: por un lado, nos invita a alcanzar una conciencia planetaria de la que tan necesitados estamos, y a responsabilizarnos por el bien común; por el otro lado, es una tentación para los políticos que gustan mucho de la palabra totalidad, tanto que con facilidad pasan a ‘totalitarios’. De ahí la importancia de aplicar al pie de la letra el lema ‘de la debilidad hacer fortaleza’, pues si la debilidad, en vez de asociarse a la fuerza, se asocia al miedo, rápidamente nos convertimos en simples marionetas de ‘teatros totalitarios’: pequeñas piezas de recambio de la gran colmena humana. He aquí algunas de las oportunidades y de los peligros de esta crisis del COVID19.

El Museu da Marioneta de Lisboa, igualmente cerrado.

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