(Xavi Lozano, en Bufa & Sons)

Por ser una disciplina principalmente visual, pocas veces, los titiriteros, nos preguntamos el valor sonoro de los objetos.

Hace unos días pude ver el espectáculo BUFA & SONS de Xavi Lozano donde este músico nos encamina hacia una mirada nueva. Desde su oficio, la música, nos invita a re-significar los objetos de nuestro alrededor como posibles instrumentos musicales.

Con una tremenda dosis de humor, Xavier Lozano, cautiva a niños y a adultos y deja en el aire no sólo melodías conocidas, sino las ganas de experimentar con objetos y sacarles la savia sonora que está tácitamente en ellos.

BUFA & SONS tiene una estética sobria, donde el sentido de la audición es el protagonista, disfrutamos de lo que parece una improvisada (que no lo es) apuesta por encontrar sonidos, ritmos y melodías en los objetos más cotidianos.

Escucharemos desde la conocida canción tradicional “Cargol, treu banya”  pasando por fragmentos de  la Novena Sinfonía de Beethoven y hasta La Cabalgata de las Valquirias de Wagner.

No los vemos, pero escuchamos los instrumentos: flautas traveseras, trompetas, trombones, saxofón, trompa, clarinete.  En escena nuestros ojos sólo ven cosas: un grifo, una manguera, una silla, una regadera, un manillar de bicicleta, un ladrillo, tubos de construcción.

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Por momentos nos parece increíble, y nos preguntamos, dónde está el truco para que una simple silla de Ikea suene tan bien, ¿cómo puede sacar música de una escalera? Y es que su técnica es la base, y el juego, el movimiento que da vida a un espectáculo que nos invade de magia nuestros oídos.

Este showman nos comunica, desde el humor, pequeños trucos, píldoras de creatividad para conocer mejor los sonidos de los instrumentos y de las cosas que pueden remplazarlos. Desde una mirada lúdica nos invita a descubrir aquello que está en todas las cosas: su segunda vida, su inutilidad, su condición estética, su capacidad de transformación. Xavier Lozano nos divierte tocando aquellas cosas de la forma más inverosímil; eso sí, el sonido es reconocible, agradable y sorprendente.


Qué maravilla descubrir que allí donde los titiriteros vemos formas, un músico como Xavi Lozano escucha sonidos. Donde un titiritero con su movimiento y su voz da vida, un músico con su aliento da vida y hace música.

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