(Sha Presseq de Les Clichards Célestes, en plena actuación. Foto de Iñigo Royo.)

Terminó el Titirijai 2018 el sábado 1 y el domingo 2 de diciembre con la última tanda de espectáculos: el Gaudeamus de La Chana, Là où vont danser les bêtes, de la compañía francesa Les Clochards Célestes, Colgando de un hilo, de Di Filippo, el Kontukantari 2 de La Enana Naranja, del País Vasco, y Sopa de Estrella del argentino Fernán Cardama.

Premiados, homenajeados y responsables del TOPIC con el Jurado Infantil en primer plano.
Foto de Iñigo Royo.

Antes de entrar en el capítulo de los espectáculos, hay que mencionar dos cosas importantes: la entrega del Premio al Mejor Espectáculo que otorga el Jurado Infantil, y los Homenajes que se han hecho a destacadas personalidades y entidades, actos que se realizaron el sábado 1, tras la función de las 18:30 en el teatro del TOPIC, concretamente el Ici et Ailleurs, de Pupella-Noguès.

Premio a Titiriguiri, de Madrid

El premio de este año al mejor espectáculo recayó en la compañía Titiriguiri de Madrid, con su obra El ratón no nace, se hace. Fue una entrega que resultó sorpresiva y emocionante, cuando el jurado compuesto por una decena de niños de Tolosa, entre los cuales estaba el nieto de Miguel Arreche, fundador del TOPIC junto a Idoya Otegui, leyó el veredicto, tras lo que se invitó a Sonia Muñoz, directora de la compañía, a subir al escenario para recogerlo. Emocionante porque la requerida quedó en estado de shock emocional al saber que era su obra, por la que tan arduamente había trabajado, la merecedora de recibir el mencionado galardón. Una emoción sincera y un premio bien ganado, que los asistentes al acto refrendaron con una fuerte salva de aplausos.

Sonia Muñoz tras recoger el Premio. Foto de Iñigo Royo.

Como dijo Sonia Muñoz, no hay mejor premio que el otorgado por a quienes va dirigido el espectáculo, los niños en este caso.

Homenajes

A continuación se procedió a los Homenajes que el Titirijai decidió celebrar este año. El primero fue para quien ha sido la gran dama de las marionetas europeas, Margareta Nicolescu, fallecida recientemente, gran amiga del TOPIC de Tolosa y activista titiritera como pocas las hubo, y el segundo a Los Titiriteros de Binéfar, histórica compañía de Aragón y Premio Nacional de Teatro para la Infancia y la Juventud. Ambos homenajes se celebraron el día anterior, tras la función de La Chana Teatro, aprovechando que Paco Paricio se encontraba en Bilbao, para participar en su festival de títeres.

Homenaje a Margareta Nicolescu. Foto de Iñigo Royo.

Nos regaló Paco Paricio con su ‘maleta’ llena de Greguerías de Ramón Gómez de la Serna, que el titiritero de Binéfar ha hecho suyas y complementado con su personal aportación. De la maleta fue sacando objetos curiosos, juguetes y rarezas encontrados en Rastros varios, cada de los cuales era el sostén de una greguería. Un pequeño espectáculo que es una verdadera joya.

Paco Paricio con una greguería. Foto de Iñigo Royo.

Los homenajes celebrados en la noche del sábado, previos a la entrega del Premio, fueron dos: a los Encuentros TEVEO por sus innovadoras formas de mirar los espectáculos para niños y públicos familiares, cuyos dos representantes, Jacinto Gomez y Sara Saez, agradecieron el gesto del TOPIC de otorgarles este reconocimiento.

Homenaje a Encuentros TEVEO. Foto de Iñigo Royo.

El segundo homenaje fue para el Parque de las Marrionetas de Zaragoza, el festival de Teatro de Feria que se celebra durante las Fiestas del Pilar en Zaragoza (ver aquí). Ana Abán, directora artística de la programación, acudió a Tolosa para recoger el galardón. Un reconocimiento importante en una profesión, la de programador, que suele permanecer oculta tras el brillo de los espectáculos. De ahí la oportunidad de este homenaje, que recae sobre uno de los eventos más interesantes relacionados con los títeres que se celebran en el país.

Ana Abán durante su intervención en la gala de los premios y homenajes. Foto de Iñigo Royo.

El tercer recomocimiento fue para la compañía francesa de Toulouse Pupella-Noguès, que este año celebra sus 35 años de existencia. Una compañía que estuvo presente en el Titirijai desde sus inicios. Fue divertido y revelador del tiempo transcurrido cuando se proyectó en la pantalla del teatro del TOPIC una fotografía de unos jóvenes Joëlle Noguès y Giorgio Pupella en una de sus primeras visitas a Tolosa. Una compañía que ha sido fiel durante todos estos años a un decidido compromiso con una forma personal, honesta y siempre innovadora de encararse con el arte de los títeres. Considerada como una de los elencos franceses hoy más creativos, gestionan en Toulouse el Centro de Compagnonage Marionnette Odradek, un lugar de acogida y acompañamiento artístico de nuevos proyectos titiriteros.

Joëlle Noguès y Giorgio Pupella durante su intervención en agradecimiento al homenaje.
Foto de Iñigo Royo.

Vayamos ahora a los últimos espectáculos vistos.

Gaudeamus, de La Chana Teatro

Llenó la sesión nocturna del viernes, a las 22h, el espectáculo Gaudeamus, interpretado en calidad de actor solista por Jaime Santos, de La Chana Teatro. Una obra que ya conocía (ver aquí) y que constituye uno de los títulos más celebrados del afamado actor-titiritero de Salamanca, que ha encontrado una forma tan peculiar y personal de tratar temas clásicos del repertorio mundial a través de los objetos, el humor y una interpretación como actor de gran calidad.

Jaime Santos en plena repreentación. Foto de Iñigo Royo.

En este caso, la obra escogida es El Licenciado Vidriera, de Miguel de Cervantes, una de sus novelas ejemplares más conocidas y divertidas. Destaca en el modus operandi de Santos el uso de la metáfora como pilar principal de su discurso escénico. Es decir, los objetos tomados como metáforas que nos hablan de personajes, lugares, episodios, secuencias o ideas que suceden en la historia explicada. Y se entiende que en unas obra en la que el mismo protagonista, en su locura, se toma por alguien hecho de cristal, Jaime Santos haya escogido objetos procedentes del mundo de los contenedores de líquidos y brebajes que suelen ser de vidrio: botellas, botijos, frascos, tarros, envases y recipientes de todo tipo.

Foto de Iñigo Royo.

Como explicó en el coloquio que siguió a la representación, en el ambigú del TOPIC, lo que hace en sus adaptaciones es copiar o imitar el estilo de los autores escogidos. Pues aunque algunas de las frases procedan íntegras del texto interpretado, a modo de citas indispensables que dan peso y autoridad al espectáculo, la mayoría es texto suyo que simplemente construye ‘a la manera de…’, Cervantes en este caso. Lo que proporciona esta sensación de hallarnos frente a un texto extraído de la misma novela ejemplar, texto que rezuma sin embargo, por todos sus poros, el inconfundible y personal sentido del humor de Santos.

Foto de Iñigo Royo.

Interesante esta operación de dejarse impregnar del humor secreto interior de un texto para crear con su aroma y su estilo otro texto que se mueve por las vías de la parodia, del doble juego de las palabras o de la distorsión metafórica más disparatada.

Calidad literaria muy ‘sui generis‘ de esta interpretación-imitación ‘a lo libre’ de textos clásicos, y calidad de la voz y de su presencia como actor: tales serían las características principales que sustentan el trabajo de la Chana.

Jaime Santos durante el coloquio een el ambigú del TOPIC. Foto de Iñigo Royo.

Entran ganas de conocer ya su último espectáculo, basado en la Odisea de Homero, en el que por primera vez no sale solo en el escenario sino acompañado por una bailarina. Interesante y sorprendente deriva del trabajo de Santos, que esperamos poder ver en breve.

Colgando de un hilo, de Di Filippo

Ya había visto el trabajo de Remo Di Filippo y Rhoda López en su versión de interior (ver aquí), y tenía ganas de verlo en otro de los escenarios donde más se prodiga: en la calle o en una plaza, como fue el caso en Tolosa.

Foto T.R.

Actuó en efecto la compañía en la Plaza Nueva de Tolosa, concretamente en un extremo del gran e imponente Quiosco de Música que se encuentra frente al antiguo edificio de Correos, en un lado de esta hermosa plaza tolosana, que se caracteriza por los colores pastel con los que se han pintado las fachadas de sus edificios. Un escenario muy apropiado, con algunas filas de sillas para las personas mayores, y el resto del público abierto en arco mirando el escenario del Quiosco.

Actuación en el interior del Quiosco de Música. Foto Iñigo Royo.

Y hay que decir que el espectáculo de marionetas de hilo de Di Filippo entusiasmó al público. Interesante ver cómo este marionetista italiano iniciado en el oficio del hilo en el Taller de Marionetas de Pepe Otal, ya en su nueva etapa, pues no conoció al maestro titiritero de Albacete -aprendió con Lope de Alberdi , entre otros-, ha sabido crear una sucesión de números muy bien puestos en escena gracias en parte a la acción complementaria de Rhoda López, actriz, animadora, bailarina, cantante y también manipuladora de Australia con quien Di Filippo ha formado pareja y compañía.

Foto de Iñigo Royo.

La entrega y el entusiasmo que Rhoda pone en su actuación, a modo de aliento vital que anima desde la distancia a muñecos y al mismo Di Filippo, son extraordinarios y consiguen lo más importante: transmitir al público este hálito de empatía, de modo que son los mismos espectadores los que reciben este plus de ánimo que junta denuedo, impulso y audaz bizarría.

Foto de Iñigo Royo.

Puntos álgidos son las manipulaciones a dos, cuando las marionetas bailan claqué junto a los manipuladores, o cuando interviene Rhoda para los números circenses del ciclista capaz de saltar y vencer todos los obstáculos.

Me gustó ver cómo la estructura en números se combinaba a la perfección con el efecto de la verticalidad del hilo, que rompe la horizontalidad temporal propia del teatro y de las historias contadas. Una percepción sutil sin duda, pero que subyace siempre en todo espectáculo de marioneta de hilo, algo que clava al espectador en el suelo, como si la verticalidad propia de las fuerzas de la gravedad, en la manifestación explícita de los muñecos, afectara también al público por contagio metafórico.

Foto T.R.

También fue interesante el contraste entre el volumen mastodóntico del quiosco de música, único en su género, y la ligereza ingrávida de las marionetas, leves y voladoras.

El público, entregado, premió a los artistas con largas salvas de aplausos.

Là où vont danser les bêtes, de la compañía francesa Les Clochards Célestes

De Toulouse procede también esta compañía de teatro de calle que explora las poéticas asociadas a la vida ambulante de peregrinos y vagabundos, y su relación con el mundo esencial de la naturaleza. El nombre de la compañía, extraído de la novela homónima de Jack Kerouac, nos traslada al mundo de los poetas del camino.

Sha Presseq con Mamita en plena actuación. Foto de Iñigo Royo.

Sha Presseq, intérprete y creadora de la obra, nos propone entrar en contacto con los principios vitales de la naturaleza a través de una tortuga, a la que llama Mamita, anciana y artista sabia, como lo son todas las tortugas, con conocimientos abstractos, según nos cuenta la historia, que nos hablan del tiempo, de la tierra y del cielo.

En Tolosa actuó en el Tinglado, allí donde suele haber mercado los sábados y que se encuentra en la orilla misma del río Oria. Un lugar afín a los productos de la naturaleza que se llenó, para la función, de público con ganas de dejarse maravillar por el espectáculo: una especie de ritual en el que los muñecos y la acción de la vagabunda que se encarga de toda la acción, nos invitan a una comunión con la Madre Tierra, literalmente invocada por la actriz, y que es representada por los personajes de los animales que salen en escena: la tortuga Mamita, principal marioneta del elenco, un perro y un búho.

Foto de Iñigo Royo.

Poco a poco, vemos al ritual avanzar hacia la exaltación de los elementos y su relación con la vida de los animales, insertos en el ecosistema de la obra. Entusiasmó al público la actuación de Sha Presseq, entregada a su personaje con contumaz vehemencia, de modo que a pesar del frío del suelo y de la poca cobertura exterior que llevaba la actriz, acabó la representación en una especie de trance por el que recibía calor donde parecía imposible que lo hubiera.

Foto de Iñigo Royo.

Una obra en la que vida, arte, ecología y misticismo terráqueo se juntan para lanzar un mensaje de optimismo poético a nuestro alcance, en los propios misterios de la vida animal y de la naturaleza. El público de Tolosa, afín a estos postulados, aplaudió a rabiar.

Foto de Iñigo Royo.

Kontukantari 2 de La Enana Naranja, del País Vasco

Fue una sorpresa asistir a este chorro de energía alegre y positiva que es Kontukantatri 2, el último montaje de La Enana Naranja, productora de varios espectáculos musicales con títeres, y que los espectadores del TOPIC conocemos bien, al ser los responsables de crear la ópera de títeres El Gigante de Altzo, que se estrenó en el año 2016, a raíz del Congreso de UNIMA en Tolosa y San Sebastián (ver aquí).

Foto de Iñigo Royo.

Con arreglos musicales potentes y muy bien resueltos con la intervención de un único músico en directo que se sobreponía a la banda sonora, los cantantes y titiriteros de La Enana Naranja demostraron una vitalidad y una capacidad de conectar con el público extraordinarias. Con el Teatro Leidor lleno hasta la bandera, se respiraba un ambiente de participación colectiva en un repertorio de canciones la mayoría bien conocidas por el público, que refrendaban en el teatro un alegre espíritu comunitario de pertenencia.

Foto de Iñigo Royo.

Con muñecos sencillos del tipo muppets, ideales para este tipo de espectáculo que busca la inmediata comunicación con el público, la compañía mostró simpatía, un gran sentido del humor, torbellinos inagotables de vitalidad, ganas de romper moldes y los suficientes grados de loco desparpajo escénico para atrapar sin remisión al respetable. Genial el tema que cantaron con ritmo flamenco, en el que destacó el buen hacer de la cantante solista, con un derroche de exuberante simpatía.

Foto de Iñigo Royo.

Los espectadores les premiaron cantando a coro muchas de las canciones y con dos peticiones de bises al final, que los actores-cantantes-manipuladores satisficieron, para alegría de todos.

Sopa de Estrellas, de Fernán Cardama

De Argentina vino el titiritero Fernán Cardama, bien conocido en España por haber vivido muchos años de su vida en Alcalá La Real (Jaén), donde creó el primer festival de títeres para adultos. Cardama es una reconocida personalidad en el mundo internacional del títere, tras ser y haber sido responsable de varios festivales en distintos países, como el de Sesi Bonecos en Brasil, o el de Titerías, en Ciudad de México. Presentó en el teatro del TOPIC de Tolosa Sopa de Estrellas, un cuidado trabajo solista inspirado en el cuento homónimo de Mercedes Pérez Sabbi.

Foto de Iñigo Royo.

Con un buen dominio de la palabra, como es propio en los titiriteros argentinos, escueto y conciso en este caso, Cardama ha creado un hermoso espectáculo de objetos o más bien podríamos decir de ‘cajas  de cartón’, pues tal es el material mayormente empleado. Con él busca recrear la vida de un niño de la calle, llamado Blas, junto a la de su amigo, el perro Chispa.

Foto de Iñigo Royo.

Personajes callejeros que deben luchar para sobrevivir a la inundación de la ciudad. Lo hacen desde la imaginación de unas vidas que gozan todavía de la vitalidad del juego y de la amistad verdadera hacia los demás.

Foto de Iñigo Royo.

Lo que encandila de la propuesta de Cardama es la sencillez de la propuesta, que habla de temas grandes e importantes pero quitando pompa y mayúsculas para quedarse con lo esencial. Y eso es lo que captó el público, al ver las peripecias de Blas, las transformaciones de las cajas de cartón, capaces de representar una ciudad, así como un efectivo despliegue de pequeños trucos de manipulación que lograron atraer la atención de los más pequeños.

Foto de Iñigo Royo.

Al acabar la representación, tras una larga salva de aplausos tan sinceros como estentóreos,  los espectadores se agolparon al borde del escenario para contemplar de cerca a los personajes, hechos con elementos muy simples, como el propio Blas, provisto de una bola de porexpan para la cabeza y una bolsita de plástico para el cuerpo, los brazos y los pies incluidos.

Foto de Iñigo Royo.

Cardama demostró que con poco es posible dar vida a personajes entrañables y hacer grandes obras. Un espectáculo de puro titeritismo para todos los públicos.

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