Continuamos con la mención de los últimos espectáculos vistos en el Titirijai 2016. Cumple así la revista su compromiso de acompañar a los festivales que apuestan por nuestro proyecto, al ser el TOPIC de Tolosa, junto con el Museu da Marioneta de Lisboa, la Fira de Titelles de Lleida, el Teatro Arbolé de Zaragoza, el Institut  del Teatre de Barcelona, Unima Federación España y Unima Cataluña, los principales sostenes de Titeresante y sus dos portales hermanos, Putxinel·li (en catalán) y Puppetring (en inglés y francés).

El cine de animación de Coke Rioboó.

Noche memorable la que vivimos en el TOPIC con la proyección de tres cortos de cine de animación del madrileño Coke Rioboó: ‘El viaje de Said’, ‘El ruido del mundo’ y ‘Made in Spain’. Memorable porque ninguno de los asistentes esperaba semejante derroche de inventiva, creatividad y buen oficio. La primera de las sorpresas, especialmente para los profanos como yo, fue constatar hasta qué punto este trabajo de animación se halla tan cercano al universo de los títeres. En ambos casos, el artista parte de la materia inerte para darle forma y, a través del movimiento (en directo o a través de la animación fílmica), dar vida a esta forma. La plastilina es el material de partida de Coke Riobioó en los dos primeros trabajos mencionados, y los muñequitos y elementos corpóreos de escenografía, el tercero.

En ‘El Viaje de Said’, Premio Goya 2007 a la mejor película de animación, la plastilina es usada con una viva paleta estética de colores pastel, acercándolo al mundo de los dibujos animados para niños. Y es que a los niños parece estar dirigida la película, especialmente a los de la riba sur del Mediterráneo, a modo de advertencia de que los sueños de prosperidad de los que quieren viajar al norte, suelen acabar en desengaño.

Y realmente, una verdadera pesadilla es lo que le ocurre a Said en su ensoñación mientras se halla pescando en el mar. Ve asombrado como el mundo al que llega se convierte en un onírico aunque alegre y luminoso parque de atracciones de maravillosos tintes surrealistas, que lo recibe con ansias de atraparlo en sus diversiones, la mayoría de las cuales esconde peligros muy reales. Hasta que entra en un tren de los que se meten en túneles de sorpresa, abriendo puertas que son para el viajero espacios de una tremenda pesadilla que va creciendo a medida que avanza.

El Ruido del Mundo from Coke Rioboo on Vimeo.

En el segundo corto, ‘El ruido del mundo’, Rioboó propone un trabajo también basado en la plastilina pero con un tratamiento oscuro y onírico, de colores monocordes que van cambiando a lo largo del film, conseguidos al trabajar sobre una placa de cristal iluminada desde abajo. Consigue el artista un efecto sorprendente, en una apariencia que oscila entre  la materialidad de lo que tiene relieve y el dibujo que juega con una impresionante gama de tonos sombreados que van de la luz a la oscuridad. Un efecto que exalta el onirismo de la propuesta, que busca retratar la subjetividad interior de la percepción sonora, como si todo lo que nos rodea, calles, tráfico, objetos que chocan y que movemos, nuestro propio cuerpo o el de los que tenemos al lado, fuera una inmensa orquesta que toca para nosotros la diabólica sinfonía de los ‘ruidos o sonidos del mundo’.

La película se convierte así en un ejercicio de autoconsciencia de la percepción sonora -que Rioboó transmuta en imágenes a través de la animación fílmica-, y que podríamos situar en paralelo al que protagonizó el día anterior Stephen Mottram sobre la percepción visual (ver aquí). Un trabajo muy personal del artista, provisto de una indagación tan profunda como honesta, que busca dar forma visual a la música de nuestro siglo.

Made in Spain (test, shortfilm by Coke Riobóo) from Los Animantes on Vimeo.

La tercera película, ‘Made in Spain’, es una recreación kitsch de nuestro país, visto desde una posición de fresco y divertido onirismo crítico, donde se pasa revista a los principales tópicos casposos que convierten la vida española en una tortura para tantos de sus más sensibles habitantes. Con un humor sarcástico de cómic que no huye del folclorismo más íntimamente asociado al universo de los ‘souvenirs’ -una materia en la que nuestro país destaca, como es bien sabido, por sus extraordinarias aportaciones icónicas, muy envidiadas por los demás países dedicados al turismo-, Rioboó da rienda libre a su visión crítica y oscura de España, donde la Iglesia, la Guardia Civil, los toros, los mandamases, el rey y los políticos van pasando uno tras otro en la alocada acción de la película. Impresionantes las escenas de la frontera, provistas de un humor negro de alta potencia, con una inventiva estallante que deja al espectador tan atónito como impresionado.


Reportaje de Sergio Catá sobre el trabajo de Rioboó en el ‘Ruido del Mundo’.

Tras las proyecciones, los asistentes pudieron compartir unos momentos de contacto directo con el artista, que nos regaló con un pequeño ejercicio de animación a partir de un trocito de plastilina, que de la nada se fue convirtiendo en un charco, del que salió un pez, que cogió forma humana, hasta que ésta se dobla por la vejez, regresa al charco, y del charco a la bola de plastilina. Todo en media hora de ejecución mientras iba respondiendo las preguntas de los maravillados espectadores, que veíamos cómo, partiendo de la nada, o más bien de la materia inerte de una bola de plastilina, se creaba un ser provisto de movimiento, capaz de vivir desde el nacimiento hasta la muerte.

Coke Riobóo, TOPIC de Tolosa
Coke Rioboó crea una animación en directo frente a los espectadores, en el ambigu del TOPIC. Foto de Iñigo Royo.

Un trabajo, el de Rioboó, titánico y de una entrega demoníaca, lo que se deja ver en las películas presentadas, fruto de una imaginación que ha soltado lastre en su vuelo aventurero, capaz de llegar a las profundidades del alma humana desde una autoconsciencia crítica del existir.

‘Asfixia’, de Julia Sigliano.

Ya hablamos con anterioridad del espectáculo que Julia Sigliano presentó en las calles de Tolosa (ver aquí) pero nos faltaba conocer su trabajo de sala para público nocturno titulado ‘Asfixia’.

Julia Sigliano, Titirijai 2016
Foto Iñigo Royo.

Y fue aquí, en el escenario del teatro del TOPIC, donde Sigliano pudo por fin desplegar todas sus facultades escénicas, metiéndose al público en el bolsillo con un espectáculo solista de un solo muñeco que maravilló a los presentes.

En efecto, Asfixia nos muestra a una  mujer en compañía de su novio o amante, un ser desagradable y obseso, que profesa hacia su amada un amor de los de alta intensidad posesiva, de esos que lo quieren todo del par, especialmente el control total de su ser, de sus miradas, de sus pensamientos, incluso de su respiración…, un amor de los que matan.
Julia Sigliano, Titirijai 2016
Foto Julia Sigliano.

El desdoblamiento que consigue Sigliano con su muñeco es total, provisto de una técnica impecable, que bebe de las evidentes facultades de la actriz, cuya vitalidad es capaz de organizar movimiento, voz, gestos y miradas sin que nosotros desconfiemos de la verosimilitud del personaje.

En su segundo número, la actriz argentina sacó a una niña, una especie de alter ego suyo que se permite reunir la ingenuidad de una niña de ocho o diez años con la experiencia vital de un adulto, bomba explosiva que estalla en el escenario y que lo desborda, desplazándose hasta el mismísimo patio de butacas, en un estilo de cabaret porteño de los que pinchan y dicen verdades, para inquietud del personal.

Julia Sigliano, Titirijai 2016
Foto Iñigo Royo.

Sigliano demostró en ambos ejercicios su dominio de esta técnica que en Argentina creo que se llama ‘títere de boca con varilla’ (aunque en el primer número de Asfixia no recuerdo que hubiera varilla alguna), a la que da contenido con una impresionante imaginación y un texto que se deja de florituras y va al grano, de los que entran a matar.

El público aplaudió con ganas y a rabiar. Y, como ha sido habitual en las noches del TOPIC, la artista se sometió en el ambigú del teatro a las preguntas de aquellos espectadores que quisieron conocer de más cerca los entresijos íntimos de la cocina creativa de Julia Sigliano.

El Teatro Plus y su ‘Verdadera historia de ratoncito Pérez’.

Y para acabar estas crónicas del Titirijai 2016, vamos a mencionar el espectáculo que presentó la compañía Teatro Plus de Asturias con el espectáculo ‘La verdadera historia del ratoncito Pérez’.

Teatro Plus, Titirijai 2016
Foto Iñigo Royo.

Ya conocía a estos dos artistas instalados en Gijón desde hace muchos años, la titiritera de origen búlgara Olga Zhecheva Churchich y el titiritero de origen serbio Aleksandar Churchich, en su paso por la Puntual de Barcelona (ver aquí http://www.titeresante.es/2016/10/22/teatro-plus-de-asturias-en-la-puntual/ ), pero nunca había visto trabajar a Olga Zhecheva Churchich en solitario y en un montaje de su autoría. Tuve la ocasión de verla en el teatro del TOPIC de Tolosa frente a un público escolar que llenaba la sala, y debo decir que quedamos todos los asistentes atrapados por la energía y la versatilidad escénica de la titiritera gijonense, que bajo el papel de una mujer de la limpieza que encuentra el teatro lleno de gente, debe improvisar la historia que el público espera le sea contada.

Se sirve Zhecheva Churchich de un cuento del jerezano Luis Coloma, periodista, escritor, abogado, padre jesuita y miembro de  la Real Academia Española, algunas de cuyas obras fueron best sellers en su época y tuvieron un gran impacto social. Quizás el texto que más fama le haya dado ha sido su ‘Ratón Pérez’, escrito por encargo de la Reina María Cristina para su hijo, el futuro Rey Alfonso XIII, que en aquel momento tenía sólo ocho años. Un niño huérfano de padre y de salud frágil. La Reina encargó el cuento para ayudar al pequeño Alfonso a afrontar sin miedo la caída del primer diente.

Teatro Plus, Titirijai 2016
Foto Iñigo Royo.

Coloma se basó en la figura del Ratón Pérez al que viste con sombrero de paja, lentes de oro, zapatos de lienzo crudo y cartera roja. En el cuento, el Ratón Pérez se aparece ante el Rey Buby, el apodo cariñoso con el que la regente María Cristina llamaba a su hijo en la intimidad, punto principal de conexión de la ilusión con la realidad de este cuento. El ratón quiere que el niño rey lo acompañe a recoger el diente de otro niño muy pobre, para así mostrarle que el mundo no es sólo como se percibe desde palacio, sino que existen otras realidades que tienen que ver con la pobreza, la injusticia y la desigualdad. Y así empieza la amistad de ambos y su paseo por los paisajes del mundo.

Lo interesante de Zhecheva Churchich es su manera de contar la historia, sirviéndose de la basura que llena el escenario, cajas, libros viejos y papeles, muchos papeles. Poco a poco, la magia del teatro se va imponiendo, y las cajas se convierten en los pequeños escenarios donde se despliegan los libros, que resultan contener en su interior, bajo forma de dioramas, los paisajes fabulosos del cuento. Los papeles esconden asimismo a los principales personajes, y es de esta forma que la titiritera va tejiendo la narración del cuento.

Teatro Plus, Titirijai 2016
Foto Iñigo Royo.

El dominio de las voces y un despliegue histriónico de la gestualidad son las principales herramientas usadas por la estupenda actriz-titiritera, a la que se le nota la buena escuela que existe en algunos de los países del Este, una formación integral de mucho empaque. Espectacular su dominio de la voz así como la energía en dar vida a los muñecos aparentemente improvisados. El público siguió entregado las peripecias del ratón y su amigo, el niño rey, y los presentes premiamos a la titiritera con fuertes y sinceras salvas de aplausos.

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