(Gabriel Castilla ‘Guaira’. Foto Municipalidad de Salta, Argentina)
Una vez fue jamás es un libro escrito por el reconocido titiritero, dramaturgo y poeta del títere Gabriel Castilla, publicado por la Editorial Eudeba. La obra recoge piezas de teatro de títeres y relatos enfocados en el pensamiento del títere, a modo de unas provisionales obras completas.
Gabriel Castilla es un renombrado artista bien conocido internacionalmente. En 2001 obtuvo un importante reconocimiento en Corea durante el congreso de UNIMA internacional, donde fue elegido democráticamente por sus compañeros argentinos de profesión como Maestro titiritero. A raíz de esto, la UNIMA Internacional, con sede en Francia, le nombró miembro de honor. El diploma fue entregado recientemente en Corea del Sur, durante el último congreso internacional de UNIMA

Portada i contraportada del libro
En sus páginas se reúnen los siguientes libros de Guaira con año de publicación:
Telón de cielo (1995) Contiene 10 obras mímicas
La Trampa (2004) Contiene 8 obras mímicas y un ejercicio para teatro de sombras
El soñador (2007) Varias Piezas breves para títeres
SLURP (2011) Con Obras de títeres y una rutina para payaso
El pensamiento del títere (2009) Aforismos que definen el pensamiento del títere
Historias de titiriteros (2015) Piezas breves de titiriteros, chascarrillos y anécdotas en el camino.
La importancia de esta publicación radica en la presunta sencillez de sus historias. Al ser un compendio de obras, bien podría ser un manual de ejercicios para practicar, con la técnica del guante y la ayuda del cuerpo. Estas pequeñas obras, pequeñas por su duración, grandes por su literaria y hermosa dramaturgia, escritas con un cuidado uso del lenguaje de quien quizás sea uno de los titiriteros más elegante, fino y delicado en la especialidad del guante que he conocido y disfrutado como espectador.

Foto Municipalidad de Salta, Argentina
Guaira es un maestro de la técnica. En estas obras para títeres, muchas de ellas mímicas, consigue convertir al objeto en sujeto dramático. Las palabras describen cada gesto, cada movimiento en su lentitud y tiempo, con ellos Guaira alcanza una expresividad llena de vida que sorprende por su delicadeza, su espontaneidad y su buen gusto. Los movimientos violentos en manos del maestro pierden agresividad y ganan teatralidad. Cada obra es un poema con un ritmo y una rima que en la puesta en escena se hace grande. Los títeres están de enhorabuena: en estas pequeñas pero grandes obras encuentran el canon.
Como decíamos, cada una de las obras para títeres que nos presenta el libro es un poema-relato, como si de una antología de cuentos fantásticos se tratara. Emana en cada acción poesía, en cada historia se encierra un pequeño conflicto que con la acción de los títeres encuentra su resolución. Estas pequeñas obras para títeres son pequeñas joyas para experimentar. Ya lo dice Javier Villafañe en el prólogo del libro: esta publicación es una pequeña biblia para titiriteros.
Acompañan estas publicaciones de Guaira otras dos obras, llamémoslas teóricas, que para mí son textos básicos para conocer al autor: las historias de titiriteros y la ya comentada en su día en TITERESANTE (ver aquí) El pensamiento del títere, curiosidad fundamental. En Historias de titiriteros encontramos chascarrillos, anécdotas y acontecimientos vividos en el caminar de Guaira por las rutas titiriteras. Entretenida lectura de un transitar de representación en representación. Versos en el camino.
Si hacemos un análisis profundo del libro Una vez fue jamás de Gabriel Castilla, encontramos en él rutinas titiriteras que se repiten una y otra vez en miles de representaciones por todo el mundo, movimiento y lenguaje, acción y reflexión. Literatura gestual, hermosa literatura que proviene de la mejor tradición literaria Argentina, estas obras están llamadas a ser representadas como clásicos titiriteros. Se equiparan a las miles de veces representadas: la calle de los fantasmas de Javier Villafañe y la república del caballo muerto de Roberto Espina.

Javier Villafañe con Maese trtotamundos. Foto compañía
Como pequeña Biblia para titiriteros lo define el recordado y mitificado Javier Villafañe en el prólogo. Una acertada definición que hace este gran poeta y titiritero argentino que paseó por los caminos de España su quehacer titiritero y su poesía, pura empatía a borbotones. En muchas ocasiones tuve la enorme satisfacción de compartir anécdotas, teoría sobre títeres y vino, mucho vino, con Villafañe, Guaira y su hermano, el también titiritero y poeta, Teuco Castilla, muchas noches celebrando el arte de la conversación. Cuánto realismo mágico había en esas noches zaragozana de vino y rosas. Para el recuerdo.
Una vez fue jamás es un fundamental libro para completar cualquier biblioteca de titiritero que se precie de amar este oficio milenario. Buen teatro, buena literatura, gran poesía, entretenido y generoso ejercicio de desdoblamiento. Gabriel Castilla, Guaira, gran maestro titiritero.
Una nota final: En quechua guaira significa viento. Hoy, Guaira con esta publicación es un buen viento para el quehacer titiritero.