(Adriana Cardone y Luis Ghiringhelli, de La Gaviota, con algunos títeres de “Pascual Patroclo y sus muñecos”. Foto de Nati Cuevas)
Ahora que se cumplen los 50 años de su llegada a España, y un año después que el grupo La Gaviota presentara una exposición antológica de su producción en el Centro del Títere de Alcorcón, es un buen momento para recordar su brillante, larga y a la vez callada trayectoria. Adriana Cardone y Luis Ghiringhelli, tras formarse en la Escuela de Arte Dramático de Buenos Aires, se iniciaron en los títeres formando en 1974 este grupo que nos recuerda una de las mejores obras de Antón Chéjov: La Gaviota.
En ese afán estaban cuando en la Argentina se desató una tormenta de dolor y opresión que afectaba a todos y que imposibilitaba una vida digna. En esta difícil situación, en 1976 iniciaron una gira hacia el norte actuando por varios países hasta llegar a Panamá. Luego cruzaron el océano Atlántico y, tras su paso por Francia y Holanda, a finales de ese mismo año llegaron a Madrid.

Luis y Adriana con su obra de pantomima en el Patronato Obrero de Sestao en 1977 (Foto de Nati Cuevas)
Merece la pena recordar que ese periplo y el de Alberto Cebreiro con Los Duendes, entre otros, nos muestra cómo ha llegado a nosotros la influencia que dejó Federico García Lorca gracias a su función con los títeres en el hall del Teatro Avenida de Buenos Aires, entonces una de las grandes capitales del teatro en el mundo.
De entre los muchos intelectuales y artistas que asistieron, se suele reseñar a Pablo Neruda y a Javier Villafañe, pero lo más destacable es que, gracias a esa función en la que se representaron tres historias cortas, el títere de guante surgió con fuerza en esa capital, extendiéndose pronto ese títere culto más allá de sus límites.
No me canso de repetir cómo en la década de los setenta, por la diáspora que se produjo en Argentina, llegó a España, con un soplo de aire fresco, la semilla que Lorca dejó allí en aquella gira de 1934, cuando su obra Bodas de sangre, interpretada por la actriz argentina Lola Membrives, triunfaba en el Teatro Avenida y él se consagraba como un buen dramaturgo.
Seguramente, ya en Madrid, una de las primeras salidas de los títeres de La Gaviota fue a Sestao de la mano del grupo Bihar, entonces dedicado al teatro de actor y que colaboraba con Cómicos de la Legua de Bilbao en la programación de grupos del teatro independiente. Así llegaron a nuestra localidad fabril, con sus títeres cargados de poesía, arte y una excelente manipulación. Se alojaron en nuestra casa, los acompañamos a las funciones y al regresar, en aquellas interesantes conversaciones sobre los títeres y muchas cosas más, tuvimos la oportunidad de acercarnos a los secretos de este singular género.

Luís y Adriana, de La Gaviota. Foto compañía
La presencia entre nosotros de estos grupos ha tenido un efecto renovador de gran alcance y del que estamos obligados a dejar memoria. Se han caracterizado por su discreción y sensibilidad hacia los demás, participando también en algunas actividades colectivas como fue La linterna mágica,el colectivo que inicialmente promovió la Sala Mirador. Posteriormente también participó en el funcionamiento del Teatro de Títeres del Parque de El Retiro.
EXPOSICIÓN EN EL CENTRO DEL TÍTERE DE ALCORCÓN
La inicialmente citada exposición de La Gaviota en Alcorcón tuvo también el objetivo de conmemorar el cincuenta aniversario de su estancia entre nosotros, que ahora se cumple. El Centro de Títeres cuenta con unas buenas y amplias instalaciones para celebrar exposiciones temporales como esta, además de contar con otro espacio estable en el que se puede contemplar parte de lo mejor de La Tartana de Juan Muñoz.

Vista parcial de la amplia exposición con sus muchos espectáculos agrupados por títulos. En primer plano “Ricitos de oro y los tres ositos”, más atrás a la izquierda “Una tarde en el circo”. Foto de F. G.

La Gaviota ha adaptado a su modo los cuentos tradicionales para actualizarlos Foto F.G.
Los primeros espectáculos de este grupo constaban de tres historias que eran presentadas por Pascual Patroclo, un formato que luego muchos seguimos y que funcionaba muy bien; después pasaron a los cuentos tradicionales, contados con mucha sensibilidad y con una participación del público infantil, no directamente inducida y sí muy bien administrada.

Un espectáculo de circo con diversos animales, figura muy presente en sus obras. Foto F.G.
Además de haber conseguido una muy buena manipulación con los títeres de guante y los marotes como presentadores, para ese fin también han utilizado títeres de varilla como el de la fotografía anterior. Resultando así un grupo con variados recursos.

Adriana Cardone y Nati Cuevas, mientras al fondo aparece Rosana Torres la directora del programa “El carro de la farsa” de TVE por el que pasaron los mejores grupos de teatro. En esta ocasión se mostraba el reportaje que hizo con Luis y Adriana de La Gaviota. Foto de F. G.
Entre las muchas obras que montaron juntos, para lo que tenían repartidas las tareas, destacan cuentos como El ratoncito Pérez, Ricitos de oro y los tres ositos, Una tarde en el circo, Dos títeres en apuros…, aunque mención especial merece El gato con botas, con títeres de gatillo y varilla montados en Praga, tras un cursillo al efecto impartido por Jiri Jaros, el director del Teatro Central de Muñecos de esa capital.
La exposición lleva el título de una de sus obras La niña que inventaba fantasías,de la que, a la derecha, vemos una foto de Luis como director de teatro de títeres colaborando con los niños en el desarrollo de la historia.

Luís con un títere. Foto compañía
Los títeres y la escenografía de Hansel y Gretel, fueron cedidos por Adriana a un grupo de antiguos alumnos del Centro del Títere de Alcorcón con el que vienen realizando actuaciones. Esta es una muestra más de la bonhomía de esta pareja, que han ido por el mundo de los títeres con entusiasmo y mucho acierto.
Luis Ghiringhelli, sin hacerse notar y despidiéndose de los que más quería, ha pasado a ser uno de aquellos pioneros de la recuperación de los títeres tras la superación de la dictadura, su espíritu sigue entre sus amigos titereros, se notaba en esta exposición y siempre estará en el corazón de la gente de los títeres.

Junto a Adriana Cardone, Nati Cuevas y Felipe Garduño. Foto Centro del Títere
Con Adriana en la exposición, tras reencontrarnos después de muchos años, tuvimos la sensación de que la amistad y el agradecimiento mutuo sigue incólume, resistiendo el paso del tiempo.