(Ana Laura Barros frente a la imagen de Ángel González. Foto compañía)
Celebrando a Ángel entre títeres, poesía y magia en escena
Ver, escuchar y pensar desde una propuesta de la compañía de Asturias Tras la Puerta Títeres o de Ana Laura Barros —su figura representativa— es siempre un privilegio y una verdadera inyección de sensibilidad. Desde hacía tiempo tenía pendiente asistir a Ángel Poeta, el espectáculo que adapta biografía, fragmentos y poemas de Ángel González para público infantil, organizado por la concejalía de educación del Ayuntamiento de Oviedo y el área de extraescolares.
El tiempo pasó, como suele pasar, hasta que la vida —mágica y sorprendente— me condujo a encontrarme con la obra en un lugar especialmente significativo; una función en el colegio que lleva el nombre del poeta. Una coincidencia cargada de emoción, tanto para quien observa como, sin duda, para la propia Ana Laura.

Foto compañía
Niños y niñas de entre cuatro y cinco años entran a la sala y se encuentran con una actriz con libros en sus manos que, ya desde su vestuario —un traje marrón y una camisa azul—, los sitúa en un umbral de imaginación y transformación, ese territorio tan propio del teatro. Un poema musicalizado de Ángel nos introduce en la atmósfera del espectáculo y nos atrapa. La escenografía —una mesa cuidadosamente delineada con un telón negro suspendido por encima, un retablo de papel y un trípode con una carpeta que conjuga con los colores de la totalidad de la composición escenográfica— nos enfoca en la acción que nos traslada a una época, a un recuerdo y, al mismo tiempo, a un presente vivo; el de alguien que guiará la historia.
Y así sucede. Ana Laura, junto a su títere de papel articulado —Ángel—, construido con la misma estética y vestuario que ella porta, funde narración y diálogo. “Muchacha, tengo que escribir”, dice Ángel. Y entre ambos deciden recitar y contar esas historias que tanto le gustan al poeta, al maestro, al periodista. Teatro de papel, títeres y narración oral nos adentran al otoño, al invierno, al mar, a la vida del homenajeado de una manera hermosa que entrelaza la vida y la obra del poeta de manera visual, sensible y profundamente accesible.

Foto xompañía
Ángel Poeta es, ante todo, un espectáculo creado desde la devoción por la palabra y el respeto absoluto por el público infantil. Ana Laura Barros articula con oficio una propuesta híbrida que transforma la biografía y la poesía de Ángel en una experiencia cercana y emotiva. Su voz —rica, modulable y musical— no solo narra; se convierte en personaje. Gracias a ese dominio de su registro vocal, el ritmo y la pausa, los niños se acercan a la poesía como a un diálogo vivo, nunca como una lección distante.
La animación de los títeres es técnicamente impecable. Cada microgesto, cada mirada y cada sincronía con la palabra crean una ilusión de vida sorprendente. El tránsito del teatro de manivela y los títeres de papel es un acierto escenográfico; los paisajes dibujados —el mar, las olas, y los títeres como el barco y las sirenas— amplifican la imaginación sin saturarla. La travesía de Ulises y su aventura entre sirenas se vuelve melodiosa, y los paisajes que se despliegan desde el teatro de manivela se funden con la palabra narrada. Los personajes de papel se integran en una fusión equilibrada con los dibujos, de tonalidades frescas y sugerentes, agradables a la vista y capaces de expandir la imaginación de los niños y las niñas.
Ese retablo de papel desde su manivela, despliega además, fotografías de Ángel González, recorriendo su paso por la vida; niño, joven, maestro, escritor. A la vez, el títere de papel articulado dialoga con la actriz y con el público mientras va contando su historia y su poesía, enlazando la figura del poeta con el mito de las sirenas y ese canto que invita a escuchar, a mirar y a recordar.

Foto compañía
Más que notable del espectáculo es la combinación de precisión y espontaneidad. Ana escucha a la sala, responde a lo que sucede y se permite improvisar sin perder nunca el hilo narrativo. Cada función de seguro, es única. La construcción emocional es delicada y poderosa; la ternura convive con el asombro y la poesía deja de ser un objeto distante para convertirse en una experiencia compartida.
Barros y Tras la Puerta Títeres, como ya nos tiene acostumbrado, se presenta como una narradora, titiritera y actriz que une voz y animación con precisión y detalle, siendo a la vez espontánea y profundamente emocional. Su voz se convierte en personaje, su gesto en magia y su presencia escénica embelesa al público desde la primera sílaba hasta el último aplauso. El resultado es una conexión emocional profunda; la poesía se vuelve accesible, la ternura convive con el humor y el asombro, y el espectáculo se transforma en un espacio compartido donde niños y adultos se sienten invitados a imaginar y sentir.

Foto compañía
El cierre del espectáculo con un coro colectivo de “Cumpleaños feliz… Ángel”, culmina la emoción y deja un poso de amor, tiempo y agradecimiento. Gratitud hacia Tras la Puerta Títeres y a quienes han hecho posible de este espectáculo un presente vivo; por celebrar, rescatar y mantener a Ángel González entre nosotros, entre los niños y las niñas, entre la vida.
Resumir es difícil, pero para mí, “Ángel Poeta” en su conjunto, es una propuesta afectuosa y rigurosa que honra la palabra de Ángel González y la convierte en una auténtica fiesta para la imaginación. Ana Laura no solo narra ni solo anima; habita la escena. Su presencia cálida, su dominio vocal y la delicadeza de la puesta en escena hacen de este montaje una herramienta cultural y educativa de primer orden. Sus 60 funciones realizadas en 37 colegios públicos y concertados con más 4000 escolares de 3 a 7 años, queda recomendada tanto para aulas como para familias que deseen acercar la poesía y la vida del humano Ángel a la infancia desde el asombro y el cariño. ¡Que la celebración perdure por más!