Roberto Alonso, titiritero español nacido bajo el techo de la Casa-Taller de Marionetas de Pepe Otal (Barcelona), convertido en reportero de Titeresante en compañía de su inseparable amigo Errabundo Pelele, nos envía un maravilloso artículo sobre las máscaras de Costa Rica. Maravilloso por lo que nos cuenta y por las imágenes que nos manda,  que dan una idea muy clara de la riqueza icónica de la cultura popular costarricense. Un artículo que publicamos entero dado el interés del mismo.

Errabundo Pelele
Errabundo Pelele, reporter.

Mientras la tradición anglosajona celebra el día de Halloween, México el Día de Muertos y España la Festividad de Todos los Santos, Costa Rica celebra el Día de la Mascarada Tradicional Costarricense de la mano de  la Giganta, la Copetona, el Pisuicas o Diablo, la Muerte, el Policía y la Calavera como personajes tradicionales.

Las mascaradas en Costa Rica se remontan a la era precolombina, cuando los habitantes indígenas celebraban sus fiestas con máscaras, tradición que se ha mantenido presente en fiestas patronales y numerosos festejos populares a lo largo de todo el país.

Máscaras Costa Rica
Certamen Mascaradas 2013 – Centro de Investigación y Conservación del Patrimonio Cultural de Costa Rica.

“Una máscara no es ante todo lo que representa sino lo que transforma. Una máscara niega tanto como afirma, no está hecha solo de lo que dice o cree decir, sino de lo que excluye” (Levi-Strauss).

La máscara conjuga dos atributos: arte y rito unidos al ser humano como objeto simbólico más allá de ser una mercancía u objeto meramente estético.

Su uso como objeto ceremonial,  funerario, en rituales mágicos-religiosos, agrícolas o de cacería, representaciones teatrales, festejos populares y carnavales la determina como un objeto polifuncional con una función social y manifestación universal de la cultura.

Las Mascaradas constituyen una de las principales manifestaciones del sincretismo en la formación de la cultura de Costa Rica, donde participaron indígenas, españoles y africanos, siendo una de las ceremonias fundamentales durante los procesos de construcción de la identidad y unidad de grupo de este país.

Un poco de historia…

El uso de las máscaras era muy generalizado en el continente Americano a la llegada de los conquistadores españoles, donde se representaban con ellas tanto figuras zoomorfas como antropomorfas, pero la mayoría de la tradición y cultura de máscaras indígenas en Costa Rica se perdió tras la colonización. El pueblo indígena de Boruca y Rey Curré, en el sureste del país, constituye una de las pocas excepciones que ha mantenido esta tradición viva con la celebración del Juego de los Diablitos”  o “Cabrú˘ rójc”. Esta festividad de resistencia cultural, de lucha continúa y de repudio a la dominación constituye un elemento de cohesión social y fortalecimiento de la identidad cultural de un pueblo a través de las máscaras como instrumento de conciencia colectiva.

En esta festividad dos personajes principales aparecen en escena con sus máscaras, el toro, que representa al español fuerte pero ingenuo y que lucha contra el indígena “diablillo”, astuto, marrullero y pícaro. Fiesta o juego que durante tres días reúne teatro, danza, artesanía, comida y bebida, relato, canto y máscaras.

Máscaras Costa Rica
Máscaras Costa Rica
Fiesta de los Diablillos – Boruca.

Además de estas mascaradas de origen amerindio, en el Valle Central de Costa Rica se desarrollaron posteriormente las Mascaradas tal y como las conocemos hoy, donde las tradiciones indígenas se conjugan con la tradición europea de los conquistadores españoles.

Según los historiadores Rodrigo Muñoz y Franco Fernández, en las primeras décadas de 1800 Rafael “Lito” Valerín, relojero, creador de sombreros, hojalatero y artesano de marionetas de jícaras se le ocurrió crear las mascaradas para celebrar las fiestas de “La Negrita” en la ciudad de Cartago. Don “Lito” encontró un baúl en la iglesia con unas máscaras de cabezas de origen español. Con una de las cabezas hizo un armazón de madera y confeccionó uno de sus primeros personajes: la “Giganta”.

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Carnaval de Cartago 1910.

Pero antes de las mascaradas de Don “Lito” ya existían los Parlampanes y los Mantudos como una de las tradiciones populares del Valle Central de Costa Rica. El origen de estos personajes tuvo lugar en La Puebla de Cartago, barrio de indios, pardos, negros y mulatos durante las fiestas en honor a la Virgen de los Ángeles, en el mes de agosto, producto de las prácticas festivas amerindias y coloniales.

Según Franco Fernández los Parlampanes “eran vecinos de condición humilde que vestían ridículos disfraces, especialmente máscaras representativas de animales, quienes bailaban y correteaban entre el público antes de dar inicio las fiestas taurinas de la época colonial, en Cartago”. Mientras que los Mantudos eran personas que se cobijaban de pies a cabeza con una manta de colores a la que hacían huecos en los ojos y en la nariz y que  salían durante la Semana Santa en la ciudad de Cartago. Mediante la organización de un pasacalles, los mantudos eran los encargados de invitar a la gente y anunciar las fiestas populares.

Por aquel entonces, los “payasos o mantudos” más populares eran los gigantes, la mamá del diablo, el diplomático, el fotógrafo, el policía, la muerte, el tigre, la mujer, el toro guaco, los enanos y la bruja.

Máscaras Costa Rica
Grupo Mantudos

Rafael Valentín “Lito” retomó esta tradición y los empezó a sacar con sus máscaras para recibir a los peregrinos durante las celebraciones de la Virgen de los Ángeles, añadiendo nuevos personajes. También realizó representaciones de la festividad de Moros y Cristianos donde todos los personajes eran representados con máscaras. Además de las fiestas religiosas, también era tradición portar máscaras de media careta o antifaz durante las fiestas, conciertos,  matrimonios, presentaciones de teatro y durante las retretas. Estas últimas eran paseos cruzados de grupos de mujeres y hombres quienes recorrían, ida y vuelta, desde el mercado principal de Cartago hasta el antiguo Colegio San Luis, a modo de ritual de cortejo.

Jesús Valerín, hijo de Rafael, continúo con la tradición de su padre participando con las mascaradas en las fiestas cívicas de Oreamuno y Cartago. En 1912, para levantar los ánimos a raíz del terremoto de Cartago, decidió organizar el primer carnaval de máscaras con todas las máscaras que poseía.

Posteriormente Avelino Martínez, mascarero desde los 8 años, junto con su hermano Guillermo Martínez y otros compañeros decidieron comprar los “gigantes” de la familia Valerín, recuperando moldes de arcilla y de madera datados en 1887 y perdidos tras una severa inundación, moldes de donde se hacían “los Mantudos”, continuando así con la tradición mascarera.

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Años 30 Cartago – Fundación Cívica Costa Rica y su historia.

Los hermanos Martínez repararon las máscaras de Valerín encontradas, para participar en las fiestas agostinas, en las cuales bailaban con sus mascaras en cada negocio y esquina a cambio de un trago de guaro (licor) de contrabando. La familia Martínez Solano continuó con la tradición construyendo nuevas máscaras  y personajes tradicionales como la Enana, el “Patas arriba”, la Copetona, el Penitente, María la loca, la Cazadora, la Segua, el Cadejo, el Padre sin cabeza, la Tulevieja….

En estos bailes y pasacalles las Mascaradas van acompañadas de las cimarronas o comparsas, grupos musicales con tambores, trompetas  y platillos que abren camino y anuncian el paso de las Mascaradas con su  música “pegajosa” y festiva.

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Mascaradas y Cimarronas – Cartago.

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Gigante y Enana en un pasacalles de Cartago.

Destacan en esta tradición las ciudades de Barva de Heredia, Escazú y Cartago, donde actualmente se concentran numerosos talleres artesanos de construcción de máscaras.

Tipos de máscaras.

En la tradición costarricense encontramos los siguientes tipos de máscaras según la técnica de construcción:

–          Máscaras tradicionales indígenas de Boruca y Curré, realizadas en madera de balsa, de motivos animales propios del sureste de Costa Rica y de la cosmovisión indígena.

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Máscaras indígenas.          

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Máscara Boruca.

–          Gigantes: máscaras de gran tamaño, montadas sobre una estructura de bambú o de alambre. Su apariencia tiende a ser agradable y armónica, a pesar de la desproporción de los rostros muy acentuados en el tamaño. Van en parejas, la giganta caracterizada  por un peinado elaborado y otros accesorios como aretes y pendientes, de rasgos pronunciados, y  el gigante, a menudo con traje elegante con corbata.

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Giganta y gigante

–          Cabezudos o máscaras de casco, que cubren toda la cabeza. Imprescindibles en toda mascarada con los personajes del diablo y la muerte. Por lo general de carácter zoomorfo y antropomorfo.

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Cabezudos – Barva de Heredia

–          Los Aparatos, que representan animales.

–          Máscaras o Caretas, que cubren solo el rostro.

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Máscaras creadas por Pedro Arias, inicio del siglo XX, San Antonio de Escazú.

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Caretas – Barva de Heredia.

Los Personajes tradicionales.

Representan tanto figuras humanas como animales, de origen precolombino y con influencias de la tradición española y europea, así como rasgos de corrientes culturales africanas. Caricaturescos, excesivos, exagerados estos personajes emocionan y hacen reír.

En todas partes el pueblo gusta de representaciones de lo grotesco, fantástico, cómico, ridículo o macabro. Encontramos reminiscencias y similitudes con las máscaras, cabezones y gigantes de otras civilizaciones y  países: ese horrible enmascarado, semi-diablo y semi-gnomo, que a su paso por las calles persigue a los niños amenazándolos con su fusta recuerda al histrión de la fiesta pagana que iba dando golpes con una vejiga inflada o a aquel que llevaba la correa de piel de macho cabrío y ante quien las mujeres que querían ser fecundadas, para recibir el golpe, presentaban el vientre.

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Mascaradas con vejigas animales.

La Giganta, El Cuijen (o también llamado Pisuicas o Diablillo), la Ñata (Calavera o Muerte), el Cadejos, la Segua, los pericos, loras, lapas y el Policía, son parte de los principales personajes tradicionales de las mascaradas en Costa Rica.

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Grupo Mascarada Santana.

La presencia del Toro Guaco, creado en Cartago, nos trae a la memoria al Minotauro. Creta tenía este monstruo, como Nemea su león, Erimanto su jabalí, Lerna su hidra, de la cual se derivan la Gárgola de Rouen, la Graouilli de Metz, la Chairsalleé de Troyes, la Drée de Montlheri y la Tarasca de Tarascón.

La india emplumada, eterno recuerdo de tiempos primitivos, la volanta acompañada de una parodia de caballero, nos trae el espíritu de burla y antipatía que existe en las clases humildes para con la aristocracia, los farsantes, los políticos…

En Costa Rica las mascaradas adquieren tintes exagerados y caricaturescos, representan el anonimato, el misterio y por tanto la posibilidad de transgresión estética, e incluso física con el  uso de los chilillos (látigos, correas) durante los pasacalles.

El espíritu satírico popular que se viven en estas fiestas nos recuerda a la fiesta de Don Carnal y Doña Cuaresma… y en Costa Rica desde hace más de 180 años las mascaradas curan con alegría los dolores de los pueblos haciendo olvidar las congojas con momentos de vacilón.

Los gigantes Julito y Julita

La primera en aparecer fue la “Giganta”, creada por Rafael Valerín. Posteriormente su hiio trajo una cabeza de “Gigante” de España, con la que se confeccionó un compañero para la “Giganta”. Siempre van en pareja.

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Giganta 2 – Barva de Heredia.

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Pareja Gigantes – Certamen Mascaradas 2013 – Centro de Investigación y Conservación del Patrimonio Cultural de Costa Rica.

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Gigantes – Certamen Mascaradas 2013 – Centro de Investigación y Conservación del Patrimonio Cultural de Costa Rica.

Los enanos Beto y Berta

Son personajes creados para acompañar a los “Gigantes” y en un principio no tenían nombre. Su nombre fue tomado de un personaje famoso de San José quien llegaba al Mercado Central de Cartago a beber, Beto “el enano”. Posteriormente se creó a la enana para que acompañara a Beto, dándole el nombre de Berta.

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“El Enano” con la careta de 1887 de Rafael Valerín.

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Pareja de Enanos.

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Enanos seres mitológicos. Certamen Mascaradas 2013 – Centro de Investigación y Conservación del Patrimonio Cultural de Costa Rica.


El Patas Arriba

En las casas de Oreamuno de Cartago, al llegar la época de los mosaicos como decoración de los suelos, para evitar que se entrara a las casas con los pies llenos de barro, las madres decían “Metéte de manos”. De ahí viene el nombre de este curioso personaje tradicional.

La Copetona: personaje típico de las fiestas de Masaya en Nicaragua, y tomado por Rafael Valerín para las fiestas agostinas, representa a la Copetona y su hijo, el cual era muy abusivo y machista, subiéndose a la espalda de su madre y haciéndola dar paseos a modo de caballo.

El Toro: creado por Avelino Martínez en 1949 es uno de los personajes más populares.

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La Copetona y el Toro.

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Patas Arriba.

El Cuijen (Pisuicas o Diablillo) y La Ñata (Calavera o Muerte).

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La Calavera y el Pisuicas – Certamen Mascaradas 2013 – Centro de Investigación y Conservación del Patrimonio Cultural de Costa Rica.

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Pisuicas – Barva de Heredia.

La Bruja y el Brujo

Personajes que rememoran a los brujos que vivían en Las Cortinas, una zona considerada “mágica” de Oreamuno de Cartago donde se hacía hechicería.

La Segua.

Personaje de leyendas tradicionales, mujer que se convierte en caballo y que se les aparecía a los hombres que trasnochaban y eran mujeriegos.

El Cadejos

Personaje de leyenda, perro negro con ojos rojos y cadenas que acompañaba a los hombres mujeriegos.

La Llorona

Personaje de leyenda que se le aparecía a los hombres cuando venían borrachos de Cartago.

El Policía de la esquina

Personaje que cuidaba la mascarada tradicional y que siempre andaba bebiendo.

El Padre sin cabeza / El Señor sin cabeza

Es un personaje de leyenda de las Ruinas de Cartago. La historia dice que el hermano del Padre de la iglesia le cortó la cabeza porque lo encontró con su esposa, iniciando una maldición por la cual las ruinas de la Iglesia no se levantarían. Por ordenes de la Iglesia se le cambió el nombre a el “Señor  sin cabeza”, para evitar el  recuerdo de la historia real.

El Viejo de la vejiga

Personaje creado en evocación al hombre loco que solía pedir en el rastro, las vejigas de los animales que habían sacrificado. Estas las inflaba y golpeaba con ellas a la gente durante los pasacalles.

Los Caribeños: Personajes creados en recuerdo de un par de negros jamaiquinos que solían llegar en tren a Cartago desde la provincia caribeña de Limón. Ellos cantaban y tocaban música caribeña en la estación.

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Caribeños – Plaza Principal de Barva de Heredia.

El negro Coba

Personaje creado en recuerdo de un señor negro que viajaba desde Turrialba hasta Cartago y se quedaba en la estación del tren. Su trabajo era adivinar los números de la lotería.

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El Negro.

Los Chinos

Inspirados en una pareja de chinos que llegaban desde Turrialba hasta Cartago en tren y que, en la estación, vendían todo tipo de textiles como delantales, blusas, camisas…

El Penitente

Personaje inspirado en un señor italiano, que según la leyenda mató a toda su familia, andando en penitencia por todo el país. Rezaba en latín, usaba tirantes y pantalones de algodón.

El Diplomático y la Macha.

El Diplomático es un personaje de la alta sociedad de Cartago. Andaba con smoking, sombrero, reloj de bolsa, cadenas y su bastón, acaparando las miradas de las personas que asistían a la misa de 8 los domingos en la Catedral, de donde se dirigía al mercado, donde se encontraba con la “Macha”.

“La Macha”.

La Macha era una mujer de los burdeles de Cartago, quien andaba entre el mercado y el Asilo de la Vejez. Lleva un vestido hecho con abalorios bordados a mano.

El Toro guaco.

Utilizado también en las fiestas de Nicaragua, es un toro de armazón con pólvora el cual se encendía durante las fiestas agostinas.

Cazadora

Hombre de Cartago, conocido en todo el país, pues cruzaba de frontera a frontera a pie. Era un hombre afeminado, extrovertido, que llevaba camisa sin mangas, pelo largo, iba descalzo, con un espejo adelante y un paraguas por detrás.

Pellejos

“Carlitos Pellejos” era un señor quien andaba con una marimbilla y se metía en las carnicerías y en las cantinas a tocar música.

María la loca

Mujer de Cartago quien se paseaba por los alrededores del mercadito, el Asilo de la Vejez y la línea del tren. Andaba bailando descalza y se subía el vestido para hacer piruetas.

El Chupa cabras

Personaje tomado del demonio-animal que atacaba al ganado de la zona de los Santos y le chupaba la sangre.

Estos son algunos de los personajes tradicionales que recorren las calles y plazas de Costa Rica. Basta con escuchar el “farafarachín” de la cimarrona para que el “güila” o chiquillo que todos tenemos dentro quiera salir corriendo a “chirotear” con la Giganta y compañía.

Las mamás que acercan sus hijos a la “Minifalda” para que le pierdan el miedo, el abuelo que se pone a bailar entre los enanos, olvidándose de su artritis, y los muchachos que provocan al Pisuicas o Diablillo, son escenas que se repiten desde hace casi dos siglos en los pueblos y ciudades de Costa Rica.

El filósofo costarricense Alexis Ramírez dijo sobre esta tradición: “en nuestra tierra, hablar de los mantudos, es remontarse a un pasado que suscita la nostalgia provinciana, es volver a un poblado marginado, pero generador de tradiciones nacionales”.

Fuentes y fotografías:

Centro de Investigación y Conservación del Patrimonio Cultural de Costa Rica.

Museo de Cultura Popular – Santa Lucía de Barva (Costa Rica).

Fundación Cívica Costa Rica y su historia.

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