Imatge: Fede Caraduje
Poca duda hay de que el cruce de lenguajes es hoy uno de los signos que mejor define el teatro contemporáneo en la vertiente del llamado Teatro Visual. Por otra parte, cine y teatro son dos mundos que se miran y se han mirado desde que nació el Séptimo Arte, por estrictas razones de parentesco, desarrollo y dependencia. Pero lo que ha hecho Macarena Recuerda en esta obra es algo de una radicalidad mayúscula, al transportar los entresijos del oficio cinematográfico en el escenario, no en su totalidad sino descuajando por entero su parte sonora, que vemos ejercida en directo siguiendo la temporalidad de una película de la que solo percibimos indirectos cambios lumínicos, estando la invisible pantalla como superpuesta entre el público y la escena.
Los actores no existen, pero sí vemos a los dos ejecutores del sonido mientras lo crean en directo a través de simulaciones acústicas, de modo que los espectadores pueden imaginar lo que sucede en la invisible pantalla a partir de lo que oyen de unos auriculares que reproducen el universo sonoro puesto en escena. Pero lo que ven realmente es a esos dos técnicos de efectos acústicos creando en vivo la banda sonora de la hipotética película.
La propuesta de Macarena Recuerda, que se apoya en el otro integrante del equipo, George Marinov, artista iluminador y sonidista, profundiza con este título su empeño de hacer un tipo de teatro diferente, en el que lo importante no es la historia o el argumento que se quiera contar, sino el enigma perceptivo de lo que ocurre en el escenario, que nunca es lo que aparenta ser, sino que esconde realidades ocultas abiertas a la libre percepción del público. Es decir, en todas sus obras podría ponerse en sus títulos el ‘Como si fuera…’, como si la realidad no fuera más que una sucesión de tropos retóricos y alegorías misteriosas que nos remiten a lo que no se ve, a lo invisible que se esconde en la realidad aparente, y a veces a lo imposible.
Podríamos decir que en esta obra que aparentemente proyecta una película, hay al menos dos ceros dramatúrgicos: no hay actores, y no hay imágenes ni película. Desde el punto de vista del lenguaje, solo hay ‘significante sonoro’, sin ningún tipo de ‘significado’. Con lo cual, los contenidos que todos buscamos en un teatro o en una película, los tenemos que poner nosotros en su totalidad.
Parece un galimatías conceptual, pero no lo es, porque Macarena nunca se sirve de la palabra, que es la que intenta fijar los significados ocultos. Un teatro de puros significantes es algo que cualquier obra tiene, pero en este caso, al faltar imagen y palabra de contenido, este se queda en un cero que deberá rellenar el espectador, afín de encontrar un sentido a lo que ve.

Imatge: Fede Caraduje
Por supuesto, cada uno será libre de ver lo que quiera. Habrá quienes vean una película de acción determinada, pues los sonidos nos llevan a imaginarla, y, quien más quien menos, todos los espectadores nos hicimos de algún modo nuestra propia película. Pero sabiendo que esta ni es real ni existe ni se quiere que exista. Y es aquí cuando surgen en esos intersticios de la percepción, contenidos que están ligados al mismo acto perceptivo, que nos remiten a sabrosas abstracciones que nos remiten al Tiempo, y a los estados de ‘autoconsciencia’, en cuyos planos es donde suele situarse el teatro de Macarena Recuerda. A ello nos lleva la pirueta del ‘Si fuera…’
Podríamos hablar de los detalles de la propuesta, lo que no dejaría de ser una incorrección, un spoiler que arrebataría al espectador los puntos visibles a descubrir y a los que agarrarse. Pues en esta especie de teatro de la elipsis despojado de contenido que practica Macarena Recuerda, lo mejor es dejar que el espectador parta de este cero dramatúrgico antes apuntado, se sitúe en él y sepa cómo sobrevivir a un vacío, que en el fondo no deja de ser una metáfora del vacío creativo, de un presente que se impone como una zona de cobijo y de reflexión, y donde lo que te rodea ejerce muchas veces funciones de espejo, de este tipo de reflexión que múltiples caras, como el de Alicia.

Imatge: Fede Caraduje
De todo esto habla Si fuera una película. La trampa del título es que uno piense que lo importante es imaginar la película que no existe. Trampa porque lo que importa de verdad no es el ejercicio de imaginación creativa que parece que se nos propone -y en el que todos caemos llevados por nuestra necesidad de dar con contenidos y dotar de un sentido lo que vemos y escuchamos- sino el saber resistirse a ello, para dejar emerger esta otra percepción que se mira a sí misma, que muta a autopercepción y autoconsciencia.
Quizás por eso al final la obra nos regala -o nos castiga- con un final en el que por fin aparece claro el sentido, el de dejarse poseer por una emoción. Puede leerse de dos modos: 1- ¿no estabas buscando eso? Pues aquí lo tienes como premio de consolación; y 2- ya que te has resistido a buscar emociones y contenidos, chúpate esta, que te va a atrapar por exceso. Y si no lo aceptas, súfrelo como castigo a la desobediencia.
Todo lo dicho nos induce a pensar que nos hallamos ante otra agraciada demostración de lucidez compositiva de esta fabulosa artista de la elipsis y de lo imposible, que es Macarena Recuerda.
En el Antic Teatre, hasta el 8 de marzo de 2026.
Ficha artística:
Concepto: Macarena Recuerda
Intérpretes: George Marinov y Macarena Recuerda
con la colaboración de Idurre Arriola e Irantzu Azpeitia
Producción de sonido: Alberto de la Hoz
Iluminación: George Marinov
Audiovisual lumínico: Macarena Recuerda
Asesoramiento coreográfico y vestuario: Jorge Dutor
Música: La Bravo & Gydeon.
con la colaboración de Segundo Olaeta Musika Eskola (Gernika-Lumo): Artur Sustatxa (Arreglos), Unax Atristain (Trompeta), Beñat Zobaran (Trompeta), Gartzen Cosme (Trompa), Iñigo Jaio (Trompa), Gartzen Cosme (Trompa), Ekaitz Gutiérrez (Tuba) y Martxel Asteinza (Percusión).
Una producción de Macarena Recuerda Shepherd y el Antic Teatre, con la colaboración del Gobierno Vasco.
Residencias en: Gernikako Udala, El Graner (BCN), Aulestiko Udala, Zornotzako Udala, Bilboko Udala, Teatro Ensalle (Vigo) y La Mutant (València).