(Imagen de Soudružky s kroužky, Círculos y Bucles, de Dominik Migač. Foto compañía)
Para la UNIMA, al igual que para el universo de las marionetas, Praga resuena como una gran capital de Europa del Este. Allí se está preparando el Congreso del Centenario de la UNIMA, que tendrá lugar en 2029. El Centro Nacional Checo invitó a una decena de titiriteros europeos a conocer la situación actual con ocasión de la 35.ª edición del festival Vuelo sobre un nido de titeres que se celebró del 6 al 9 de noviembre de 2025.
Bienvenida a la capital de las marionetas
En cuatro días se realizaron 35 funciones de 25 espectáculos, a las que se sumaron tres debates con el público, dos coloquios profesionales, una asamblea de la UNIMA, la presentación del último número de la revista Loutkář, la entrega de un premio y dos magníficos conciertos.
El festival nació con la Revolución de Terciopelo. En 1990, el país se reinventaba. Al año siguiente, el Centro UNIMA y la revista Loutkář crearon el festival para reunir a profesionales, independientes y aficionados del teatro de marionetas. Cada año presenta las producciones checas más interesantes de la temporada anterior.

Tienda de marionetas en una calle de Praga. Foto T.R.
La actual presidenta del Centro UNIMA, Kateřina Dolenská, responsable también de la revista, es una persona fina, sensible y decidida, que ha logrado ganarse el aprecio y respeto tanto en su país como internacionalmente. El festival cuenta con el apoyo de las autoridades locales, salas asociadas, compañías, numerosos voluntarios y un amplio público en cada función.
Menos de la mitad de los espectáculos estaban dirigidos al público joven (12), una buena parte estaba destinada a adultos (8) y algunos (5) apuntaban claramente a adolescentes. El festival se desarrolló en tres teatros de Praga, cada uno con varias salas de espectáculos y de reuniones.
El corazón del festival, el Teatro Minor, es una estructura magnífica de cuatro pisos: una gran sala con más de 200 butacas, una mediana con unos 100 espectadores, una equipada para formas más íntimas, un espacio de exposición y varias salas de reuniones.
Los invitados provenían de países vecinos —Alemania, Polonia, Eslovaquia—, pero también de Eslovenia, Croacia, Turquía… y yo, desde España. Esto permite medir la enorme influencia del teatro de títeres checo en el antiguo bloque comunista y la importancia de Praga como lugar para informarse sobre las tendencias actuales para los titiriteros de Europa Central y del Este.
El Centro UNIMA checo está en excelente estado, y es un placer verlo.
Reflexiones útiles
El primer coloquio profesional trató sobre los cambios en la creación vinculados al creciente interés de adolescentes y adultos por el teatro de títeres. En toda Europa, las creaciones tienden a integrar formatos híbridos: danza, máscara, vídeo, artes plásticas… Suelen ser producidas por equipos más pequeños, a veces muy reducidos. Los micro espectáculos se multiplican también: se presentan en muy pequeña escala o se amplifican con tecnologías de imagen.
El segundo coloquio abordó el lugar de la crueldad en los cuentos. Todos los participantes —un etnólogo, una dramaturga de radio y un terapeuta mediante el cuento— subrayaron la necesidad de conservar estos elementos crueles. El cuento es un territorio claramente delimitado por sus fórmulas de apertura y cierre: al entrar, público y narrador aceptan que se trata de un juego. En el cuento tradicional siempre hay esperanza. Se evoluciona, por tanto, en un espacio protegido donde no es necesario suavizar la crueldad; al contrario.
Entre tradición viva e innovaciones a raudales
En cuanto a los espectáculos, vi diez, casi la mitad del total. Primero nos sumergimos en una atmósfera muy praguense con Golem, de la compañía Divadlo v Dlouhé. El espectáculo narra la famosa leyenda local de este ser mágico creado por un rabino para proteger a los judíos, y que, fuera de control, se convierte en un monstruo. La historia se representa con gran calidad de medios, tanto visuales como teatrales.
La escenografía representa la habitación del rabino, que ocupa todo el escenario. El dispositivo es realista, al igual que la actuación y el vestuario. La marioneta de Golem es una figurita de arcilla que cobra vida y gran tamaño gracias a un juego simple y eficaz de luces y sombras. De repente aparecen los Bohemios, con carros y títeres. El ritmo se acelera, el juego se vuelve más burlesco, con humor y segundo grado. Estos títeres son de factura tradicional checa: grandes, de varilla, bellas, simples y eficaces. La trama no deja de rebotar, el escenario se llena de crímenes, pactos con el diablo y muertes. Es una gran maquinaria rococó, y el público adolescente queda cautivado.

Popelka Cenicienta, compañía Miza in Scena Theatre. Foto compañía
Igualmente checo y más delicado es Popelka, la Cenicienta de la compañía Miza in Scena Theatre. Las dos actrices mantienen una relación directa con el público, intercalando comentarios —incomprensibles para mí— que provocan carcajadas en adultos y niños.
El teatrillo es estilo teatro de papel: un modelo reducido de escenario a la italiana, con numerosos decorados retirados progresivamente. Muchos personajes son siluetas con varilla y los vestuarios pueden cambiarse a la vista. Los cambios de escala producen efectos cómicos, como las muecas de las dos hermanas malvadas y su madre. Los personajes principales —Cenicienta y el príncipe— son títeres de madera, de varilla. Todas las marionetas miden unos veinte centímetros. El juego es ligero y rápido. De repente, el escenario gira, revelando el palacio y multiplicando los cuadros escénicos.
El cuento está adaptado con gran delicadeza: toda la maldad permanece intacta y la situación difícil de la joven sigue siendo plenamente perceptible. El hada madrina desaparece, al igual que la calabaza y el carruaje. Pero la magia no ha desaparecido. Cenicienta, dolida por no haber sido invitada al palacio, huye a la calle. Apoyada contra un muro, escucha una hermosa música. Al otro lado del muro —que los espectadores también vemos—, el príncipe, retirado en su jardín, toca el laúd y canta un amor soñado. Cenicienta y el príncipe cantan juntos, separados e invisibles el uno para el otro. La magia del amor opera. Pero la madrastra descubre a la joven y la lleva bruscamente a casa. Se pierde un zapato y el hilo del cuento se retoma. Este hallazgo preserva la esencia del cuento y su crueldad, al tiempo que añade sensibilidad contemporánea.

Imagen de Myška a lasičák / La Ratita y la Comadreja de Jakub Šulík. Foto compañía>
Otro espectáculo, de pequeñas dimensiones, presentaba una escenografía giratoria de cuatro caras: Myška a lasičák / La Ratita y la Comadreja de Jakub Šulík. La estructura está sobre una mesa, a la altura del pecho del manipulador único. La relación del hombre con el público —mayoritariamente niños— es cercana, sencilla y cálida. Cuenta la fábula de un animal carnívoro hambriento y sus numerosos intentos de atrapar a la heroína: una ratita muy astuta. El juego es totalmente libre, combinando narración, actuación y manipulación de objetos, peluches y marionetas.
Otros proyectos trabajan a mayor escala. Así, el espectáculo Rezavá Anna aneb Zač je toho kost! / Ana Oxidada – ¡Basta ya! de la compañía Geisslers Hofcomoedianten. La marioneta interviene sin aviso en un escenario que había comenzado como puro juego de actores. Los dos personajes son muy contrastantes: uno seco y delgado, como un día de ayuno; el otro jovial, redondo, con peluca naranja exuberante y una enorme crinolina que balancea con energía.

Imagen de Rezavá Anna aneb Zač je toho kost! / Ana Oxidada – ¡Basta ya!. Foto compañía
Algunas escenas usan el lenguaje de las marionetas de manera muy original, como el traje de mil bolsillos del que emergen tantos niños; o la cuerda de tender con cuadros sucesivos que cuentan, como en un libro de imágenes, los entresijos del drama; o la construcción aleatoria de una mujer ideal hecha de elementos dispares y tesoros escondidos. Todas estas fantasías aparecen en el espacio escénico como si fuera natural. Lástima que se me escapara toda la profundidad del texto.
El festival no carecía de propuestas originales. Así, el espectáculo Pelech / El Nido, de la compañía Spolek TME, recrea, mediante un juego de escalas, la caída de un meteorito negro y sus consecuencias, a veces cómicas, a veces dramáticas, en un desierto naranja habitado por insectos. Los personajes se expresan únicamente mediante onomatopeyas, algo fatigante. Las manipulaciones son finas y bien construidas. Es un trabajo muy joven, que sin duda mejorará con el tiempo.

Imagen de Pelech / El Nido, de la compañía Spolek TME. Foto compañía
Entre los momentos más logrados, Plechovka, maják a ryba / La Lata, el Faro y el Pez de Alena Novotná: espectáculo sobre mesa, con figuras más pequeñas que la mano, arena manipulada con gran sensibilidad. Una barca/lata de sardinas flota sobre la arena. La tormenta se levanta, las olas secas suben, siempre más altas frente al frágil barco. El naufragio parece inevitable. Luego, la arena se convierte naturalmente en fondo marino, mientras la barca flota alto sobre las cabezas (suspendida en el invisible desván). Muy poético, de belleza frágil y potente. Esta mujer sin duda creará otros hermosos espectáculos: tiene sensibilidad en la punta de los dedos.
El trabajo más logrado fue Soudružky s kroužky / Círculos y Buclesde Dominik Migač y sus dos colaboradores. Nos transporta a los años 1980 del siglo soviético. Es teatro de papel, o al menos lo parece. La ventana deja ver a los manipuladores tras siluetas en primer plan: ama de casa, su casa, bloques de edificios, parada de autobús… La protagonista de cartón se repite infinitamente: todo es idéntico a su vecino. Toda la gente es una, todas las casas son una, hay una sola tienda y hasta las ropas del supermercado es idéntica. Se percibe un movimiento muy regular de figuras, juego de escalas cambiantes y comedia de repeticiones. A veces, sorpresas rompen el ritmo y provocan risa.

Imagen de Soudružky s kroužky / Círculos y Buclesde Dominik Migač. Foto compañía
La mecánica de la escenografía es más compleja de lo que parece. Tras el espectáculo, entre bambalinas, se admira la fantasía y el detalle técnico para que funcione lo que parecía simple, visto del público. La crítica al mundo socialista es amena y nunca pesada. La estética de los años modernos —moda, ropa, máquinas, deportes colectivos— es magnífica. El lenguaje teatral es contemporáneo, vivo e inteligente. Sin duda, volveremos a ver a Dominik Migač en escenarios europeos.
Para clausurar, el festival presentó Light in the Darkness, de la compañía Tantehorse, espectáculo de danza en el que numerosos objetos tienen sentido. La pareja busca placer y destrucción mutua. No me gustó, pero es poderoso: no deja indiferente. Los cuerpos y movimientos nos trasladan a un estado de ánimo distinto al de nuestra entrada en la sala. Es, hay que reconocerlo, un espectáculo logrado.
Adiós
Salí de la ciudad en tranvía esta mañana. A pesar del otoño avanzado, hacía calor. Observando a mis vecinos, recordé la semana. Me entristeció un poco ver a los praguenses tan molestos por el flujo incesante de turistas en su hermosa ciudad. ¿Hay que renunciar a viajar? ¿Hay que renunciar a encontrarse con colegas y amigos lejanos? ¿Qué puede reemplazar, en mi corazón, un paseo por la orilla del Vltava, las fachadas señoriales del siglo XIX, los pasajes y patios interiores, los cafés modernistas y los bistrós populares…? Volveré a Praga y viajaré de forma discreta y respetuosa.