(Lorca, Pura Maórtua de Ucelay y Valle-Inclán en el preestreno de Yerma, Madrid, 1934. Foto Wikipedia)
Exposición sobre el universo creativo e intimo del poeta y dramaturgo Federico García Lorca
El universo lorquiano tiene una fuerza icónica irresistible para los creadores. Lorca ha dejado un universo muy amplio y sugerente, siempre se puede tirar de él e inspirarte para llevártelo a algún motivo que te interese, su teatro, como él decía, es para ayudar a quienes buscan las azucenas.
El teatro es una escuela de llanto y de risa y una tribuna libre donde los hombres pueden poner en evidencia morales viejas o equívocas y explicar con ejemplos vivos normas eternas del corazón y del sentimiento del hombre. Un pueblo que no ayuda y no fomenta su teatro, si no está muerto, está moribundo; como el teatro que no recoge el latido social, el latido histórico, el drama de sus gentes y el color genuino de su paisaje y de su espíritu, con risa o con lágrimas, no tiene derecho a llamarse teatro, sino sala de juego o sitio para hacer esa horrible cosa que se llama «matar el tiempo». No me refiero a nadie ni quiero herir a nadie; no hablo de la realidad viva, sino del problema planteado sin solución.

Autorretrato de Federico García Lorca para Poeta en Nueva York. Foto Wikipedia
Se muestra en la sala de exposiciones del Torreón Fortea de Zaragoza la insólita e interesante exposición, de muy agradable recorrido, con el atractivo título: Caótica Belleza. Como se ha indicado al principio, muestra el universo creativo e intimo del poeta y dramaturgo granadino Federico García Lorca. Estará hasta el 8 de febrero abierta al público.
El visitante encuentrará en la exposición curiosas fotografías, pinturas, dibujos, primeras ediciones de las obras del poeta y grabaciones musicales con algunos de sus poemas. Lo expuesto, de alguna manera, contesta a la pregunta que el mismo Federico de ficción se hace en una de las imágenes que se proyectan en la exposición: ¿he ganado yo y ellos no? (Vean un fragmento del Ministerio del Tiempo aquí:
La exposición, comisariada por José Manuel Juárez, reúne curiosos materiales que permiten profundizar en la vida del escritor, en su entorno familiar y artístico, y en los momentos claves de su trayectoria vital. Encontramos carteles de eventos en los que participó, postales de Granada, Madrid, Buenos Aires [1], La Habana y Nueva York de la época, ciudades emblemáticas todas ellas de la vida del poeta, junto a numerosas fotografías de familiares y amigos como Salvador Dalí, Juan Ramón Jiménez, Vicente Aleixandre, Luis Buñuel o Pepín Bello, así comointérpretes de sus obras y miembros de La Barraca.
Una parte esencial de la exposición la conforman las visiones que sus allegados dejaron sobre él: destacan las cartas enviadas por Salvador Dalí, las memorias de Luis Buñuel o los recuerdos de Pepín Bello. También se exhiben ejemplares de sus libros (primeras ediciones), programas de mano de sus espectáculos y recortes de prensa sobre su figura, incluido el reportaje que informó de su trágico fusilamiento en la revista Mundo Gráfico.
La exposición no es un relato cronológico, sino una muestra de distintas facetas de su vida, con sus dibujos como hilo conductor del recorrido, dividido en dos salas:
La primera sala de la exposición sumerge al visitante en la vida familiar del poeta mediante la recreación de una habitación de época, bien podría ser algo parecido a las habitaciones de la Huerta de San Vicente en Granada.
La segunda sala está dedicada a sus amistades, desde su paso por la Residencia de Estudiantes hasta sus años en La Barraca, e incluye su relación con los artistas aragoneses Luis Buñuel y la pianista Pilar Bayona.
La muestra aborda asimismo la repercusión de su figura tras su asesinato, con piezas curiosas como el cartel original de la representación de La zapatera prodigiosa realizada por el Teatro Universitario de Zaragoza en 1960 dirigido por Alberto Castilla, y referencias a proyectos como el teatro de cristobitas o los Títeres de cachiporra. [2]

Títeres de Hermenegildo Lanz para Títeres de Cachiporra. Fondo Enrique Lanz. Foto T.R.
La exposición nos muestra una proyección que nos permite ver a Lorca en movimiento actuando como actor con La Barraca [3].
La Barraca fue un proyecto de las recordadas misiones pedagógicas, que fue el gran proyecto cultural de la II República, Las misiones pedagógicas llevaron cultura y educación al campo rural mediante un teatro ambulante que incluía el Teatro de títeres con la intención de superar el atraso, alfabetizar y crear ciudadanía, usando los títeres como herramienta lúdica y formativa junto al cine, la música y los libros, representando un vehículo cultural entre la ciudad y el pueblo para democratizar el saber y el arte.
Una experiencia memorable que recientemente Los titiriteros de Binefar han querido recordar en un espectáculo que rememoraba las actuaciones de La Barraca en Soria con la obra de Antonio Machado La tierra de Alvargonzález.

Federico García Lorca. Huerta de San Vicente, Granada, 1932. Detrás se ve el cartel para La Barraca diseñado por Benjamín Palencia. Colección Fundación Federico García Lorca. Foto extraída de la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes
En otra proyección se emite un entrañable fragmento del episodio de El Ministerio del Tiempo dedicado al autor, donde Federico García Lorca viaja en el tiempo. en la mítica serie de TVE donde uno de los protagonistas lleva al poeta granadino al futuro y en un tablao flamenco encuentran a Camarón de la Isla interpretando la mítica canción la leyenda del tiempo, letra recogida de su vanguardista obra de teatro Así que pasen cinco años; en las imágenes Lorca se emociona, entonces se pregunta: ¿he ganado yo y ellos no?, palabras con las que he titulado esta crónica.
La exposición Caótica Belleza me ha provocado de nuevo la curiosidad para volver a releer la inmensa y documentada biografía del hispanista Ian Gibson: Vida, pasión y muerte de Federico García Lorca (Edit. DEBOLSILLO última edición revisada en 2016), lectura imprescindible para conocer y entender al dramaturgo, poeta e intelectual más recordado de esa generación irrepetible, que marcó el devenir intelectual de la cultura española.
Necesario acercarse a Zaragoza para acudir al Torreón Fortea y pasearse por la vida y obra del poeta granadino, una curiosa exposición que no deja indiferente al espectador. En esta ocasión ha ganado el poeta.
[1] Imprescindible el libro de Pablo Medina Lorca un andaluz en Buenos Aires 1933-1934.
[2] Siempre presente la relación de Federico con el Teatro de títeres, imprescindible para entender su obra
[3] Recientemente han aparecido imágenes de Lorca en el autobús de La Barraca.