Los organizadores del festival Ròmbic quieren dejar muy claro que los títeres son un género escénico para adultos. No es que también sean para adultos, sino sobre todo para adultos. Representación de los deseos más primarios, los títeres recuperan, en Ròmbic, su carácter de pequeños iconos símbolo de libertad y expansión espiritual, sexual y gamberra. Y para subrayar este planteamiento, el programa de espectáculos se complementa con la exposición Territorios íntimos, del fotógrafo Jesús Atienza. Podrá verse en el Ateneu de Nou Barris a partir del 18 de marzo y hasta una semana después de la clausura del festival.

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Como siempre, Atienza nos tiene acostumbrados a una visión lúcida del mundo de los títeres, en el que amplifica el valor icónico de los muñecos dotándolos de una significación extra, resultado del discurso creativo del propio fotógrafo. Atienza, que ha dedicado la mayor parte de su carrera a desarrollar el género documental apostando por una estética cruda, sin concesiones al espectador ni al personalismo, sin querer imponer la autoría de las fotos sobre la realidad, conoce también, a la perfección, el registro artístico. Con una iluminación excelente, Atienza nos presenta una parte de una serie de fotografías eróticas en las que los títeres no son simples juguetes. Son deseos encarnados, en forma de personajes, que protagonizan una serie de situaciones lascivas. Deseos que parten de las propias mujeres que aparecen en las fotos y que retornas a ellas. El títere es, pues, un mediador entre estas mujeres y ellas mismas, una relación que adquiere sentido a través de la ventana indiscreta de la fotografía.

Alguien, haciendo alarde de ignorancia y de soberbia, había dicho que esto de los títeres para adultos le sonaba a género porno, como las pelis para adultos o las webs para adultos. Lo decía con desdén, como si los titiriteros tuvieran que conformarse con hacer espectáculos infantiles o de género erótico, y nada más. Y con esta exposición queda claro que incluso se le puede dar la razón: los títeres para adultos pueden y deben llegar a todos los ámbitos de lo que son nuestras entrañas. Erótica incluída.

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