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'La quête du dragon', espectáculo inaugural.

A medida que pasan los días en el Festival International des Arts de la Marionnette – ManiganSes, uno se va sintiendo cada vez más seducido por su excelente ambiente y la sorpresa diaria de asistir a un espectáculo de primera calidad. Su director artístico, Éric Chalifour, ha combinado producciones que ya tienen años de recorrido, casi clásicas, con nuevas propuestas. Además, estas últimas están concebidas bastante fuera de las normas comerciales o requieren una atención especial por parte del público. Todo el programa requiere elevar las expectativas.

Un festival de este calibre, una referencia destacada en el mundo de los títeres, internacionalmente reconocido y estrictamente ligado a su región, no sería posible sin fuertes apoyos económicos y políticos. Así que incluso antes de la apertura oficial el jueves pasado, Blaise Gagnon, director general de ManiganSes, quiso dar las gracias a todos los socios que lo hacen posible, servicios locales y empresas, y, entre otros, Télé-Québec y el grupo Théâtre de la Pire Espèce. Ellos son la compañía de teatro que ha traído a Jonquière – Sanguenay su personal homenaje a la figura de Felix Mirbt (leer el artículo sobre la exposición y el espectáculo aquí). En la presentación de la exposición y el Festival, Gagnon terminó su discurso diciendo que era un honor inaugurarlo con la riqueza de la imaginación de Mirbt. También se declaró muy satisfecho de etar en el Centro Nacional de Exposiciones. Después de él, Sylvain Gaudreault, diputado de Jonquière – Saguenay, expresó su absoluto respeto por todo el equipo de la organización y renovó públicamente el apoyo del gobierno al Festival.

El inicio público fue un día después. Una marioneta gigante fue dio la bienvenida al Festival. Fue el espectáculo La quête du dragon, puesto en escena por Louis Gagné. Justo al lado del río Aux-Sables, un dragón manipulado con una grúa representaba tanto lo salvaje de la fantasía como el continuo esfuerzo del ser humano por domar su propia imaginación. El dragón marioneta tuvo a muchos acróbatas, trapecistas (colgando de la boca del dragón), malabaristas… Lo salvaje y lo desconocido (el muñeco) cara a cara con la disciplina (circo), ambos señalando los límites humanos. El agua del río subrayó esta actuación simbólica como un espejo poético del fuego del dragón y las luces de los humanos

Algunos espectáculos destacados

Cuando está a punto de empezar el segundo bloque del Festival, siguen vivos en nuestra memoria algunos de los espectáculos que pudimos ver durante los primeros días.

Vimos el virtuosismo impresionante de Yeung Fai, 5ª generación de titiriteros. En sus Hand stories, pone en escena la transmisión de conocimientos entre generaciones y las interferencias en su familia producidos por la historia. La migración de China a Occidente es uno de los últimos eslabones de la cadena de esa historia, pero no el final. Basado principalmente en títeres de guante, el espectáculo no elude recurrir a otros lenguajes escénicos como proyecciones de vídeo o la interpretación, y así es como él crea una historia llena de matices, el ritmo y la tensión necesaria, con la ayuda de su asistente Yoann Pencolé. En una hora, vimos títeres de guante luchar con lanzas y espadas, con los puños y los pies, o cambiarse de ropa ellos mismos, los vimos casi abandonados, vimos al padre Fai en vídeo, lo vimos trabajar y convertirse en una marioneta en una tabla partida en dos, condenado a trabajos forzosos; vimos el anonimato del artista en Occidente, un ángel divertido y, finalmente, una clase magistral.

yeung fai

Yeung Faï.

El titiritero catalán Jordi Bertran y su ayudante, Carles Codina, son ambos virtuosos de los títeres de hilo. (Leer más sobre Jordi Bertran aquí y en Putxinelli.cat). Representaron dos veces El aliento de los hilos en un hermoso café-teatro absolutamente apropiado para un cabaret de marionetas como éste. ¡El público quedó encantado! De hecho, Bertran suma a su virtuosismo una mezcla encantadora de humor y elegancia en la combinación de números poéticos (Ofelia, El sueño de Charles Chaplin, Las fuerzas del universo) con intervenciones cómicas (Clandestino, Las manos del guitarrista, Elvis Pelvis y la sorpresa final).

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Jordi Bertran en 'El aliento de los hilos'.

Pero antes Bertran y Codina ya habían actuado en la noche del Cabaret Hydro-Québec, con un extracto de Poemas visuales, con la técnica de títeres de varilla. El número dedicado a la letra T, también conocido como “El hombrecito de espuma”, debe su éxito, además del realismo que los dos manipuladores imprimen en la marioneta en forma de T, a su humor directo. De hecho, en ambos montajes, Jordi Bertran recurre mucho a los tradicionales números de payaso de circo: la repetición de intentos fallidos antes de un éxito, el crescendo de la progresión de sketches… En el caso de “El hombrecito de espuma” la relación entre la marioneta y el guitarrista se basa exclusivamente en esta estructura.

Christian Carrignon, de Marsella, Francia, trajo su Théâtre de cuisine, el espectáculo más antiguo del Festival, como afirmó él mismo. Su primera función fue hace 33 años. Así que, obviamente, un espectáculo que dura tanto no puede ser regular: es bueno, muy bueno. Es puro teatro de objetos para todas las edades. Un día en la vida de una pequeña aldea hecha con latas, tapones, tapas y botellas, todo manipulado con varillas de alambre desde debajo de una mesa de cocina.

Después del espectáculo, Carrignon dio una conferencia sobre el teatro de objetos, una especie de lección muy amena e interesante que incluyó la representación de fragmentos de varios espectáculos. (Se publicará en breve.)

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El 'Théâtre de cuisine' de Christian Carrignon.

Otro sólido espectáculo, con diez años de rodaje por todo el mundo: Nosferatu, de Bob Théâtre, de Francia. Julien Mellano y Denis Athimon representan al joven notario Hutter, a su esposa Ellen, al Conde de Orlock y al doctor, al mismo tiempo que manipulan las bombillas y lámparas en un mundo hecho de electrodomésticos. Revisitan la historia de Drácula con un conmovedor sentido cómico y mediante el uso constante de objetos como metáfora de los personaje del cuento de Nosferatu: la luz de la bombilla de uno puede ser más intensa si está excitado o nervioso, o puede estar completamente apagada si Drácula le ha chupado toda la sangre, un sirviente es un aspirador, el cuarto del Conde de Orlock es una nevera y, por supuesto, todos los personajes tienen su enchufe de dos clavijas.

Punch and Judy, en su 350 aniversario (ver este artículo en inglés) también han llegado a Québec ¡incluso se han convertido en francófonos! La compañía familiar Tenon Mortaise, de Québec, ha adaptado el espectáculo tradicional a un nuevo público, pero ha cambiado poco: sigue siendo una gamberrada divertida.

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Punch and Judy de Tenon Mortaise.

Los espectáculos para todos los públicos han tenido aquí, en Jonquière – Saguenay, un representante excelente: Paul Flou, de la compañía quebequense Théâtre Sous la Main. Blaise Gagnon presentó el espectáculo como una “puesta en escena deliciosa”, y tenía razón. Construidos con materiales reciclados, los títeres actúan sobre una pequeña mesa separada en dos mitades, con una escena en la parte delantera y otra mirando hacia atrás. De esta manera Karine St-Arnaud y Stéphanie Blais pueden hacer que el personaje principal, Paul Flou, salte de un espacio al siguiente con sólo girar la mesa. Así es como Paul Flou va de su casa al bosque en busca de un regalo especial para su abuela, una historia familiar que se gana la simpatía de los niños.

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'Paul Flou', de Théâtre Sous la Main.

 

La compañía Théâtre Sous la Main está comprometida con el teatro objetos. Quieren dar un nuevo valor a objetos cotidianos, una forma artística más allá de su uso principal, así que hacen explícita su manera de reciclar objetos sencillos en títeres. Al final del espectáculo, Karine St-Arnaud y Stéphanie Blais muestran a los niños cómo hacerlo.

 

Uno de los nuevos shows de la 12ª edición de ManiganSes era Daïdalos, de La Tortue Noire, también de Quebec. A partir del mito griego de Dédalo y el Laberinto, esta compañía canadiense pone en escena una historia que podría resumirse con los versos de Antonio Machado: “Caminante, no hay camino, / se hace camino al andar”. Son sesenta minutos de exploración pura, de buscar en la relación entre los seres humanos y objetos. Se trata de una investigación teatral, la deconstrucción del cuerpo del actor, su representación y los objetos en los que se proyecta. De hecho, tiene algo de experimento semiótico, una mirada sobre los contenidos y los continentes teatrales: el cuerpo, las piernas, la cabeza, las paredes, el sombrero y el movimiento, que interactúan como unidades separadas. El aspecto estético del espectáculo es el propio laberinto de la creación artística y sus mitos: el toro, el encuentro, la pelea.

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'Joseph-la-Tache', del Nouveau Théâtre Experimental.

 

Por último, no quiero cerrar la lista de los espectáculos destacados sin hablar de Joseph-la-Tache, una producción de pequeño formato de la compañía Nouveau Théâtre Experimental de Quebec. Aunque se llamen “experimental”, el espectáculo es muy comprensible, es la divertida historia de un chico único llamado José. Con este nombre, podría ser cualquiera. En cambio, él ha nacido con una mancha roja en la mejilla que lo hace peculiar, o al menos así es hasta que la mancha decide irse. En doce minutos, José la sigue para recuperarla, recorriendo diferentes escenarios y conociendo a otros Josephs. Es simple y eficaz, tal vez gracias a un diseño muy cuidado, a los detalles y la técnica: un panel vertical decorado como la pared de una sala de estar, con las diferentes escenas que parecen pequeños cuadros, con movimiento en el interior mediante la manipulación de barras y palancas desde detrás.

La compañía Théâtre Sous la Main está comprometida con el teatro objetos. Quieren dar un nuevo valor a objetos cotidianos, una forma artística más allá de su uso principal, así que hacen explícita su manera de reciclar objetos sencillos en títeres. Al final del espectáculo, Karine St-Arnaud y Stéphanie Blais muestran a los niños cómo hacerlo.

Uno de los nuevos shows de la 12ª edición de ManiganSes era Daïdalos, de La Tortue Noire, también de Quebec. A partir del mito griego de Dédalo y el Laberinto, esta compañía canadiense pone en escena una historia que podría resumirse con los versos de Antonio Machado: “Caminante, no hay camino, / se hace camino al andar”. Son sesenta minutos de exploración pura, de buscar en la relación entre los seres humanos y objetos. Se trata de una investigación teatral, la deconstrucción del cuerpo del actor, su representación y los objetos en los que se proyecta. De hecho, tiene algo de experimento semiótico, una mirada sobre los contenidos y los continentes teatrales: el cuerpo, las piernas, la cabeza, las paredes, el sombrero y el movimiento, que interactúan como unidades separadas. El aspecto estético del espectáculo es el propio laberinto de la creación artística y sus mitos: el toro, el encuentro, la pelea.